El otro día tenía la tele puesta de fondo, cuando de repente escucho algo similar a esto: “Es el flashforward. Ha vuelto a ocurrir”.
Yo conocía la existencia de la serie y sabía que el título lo habían dejado sin traducir, pero no me imaginaba que en la traducción la palabreja fuera a quedar tal cual. Como reacción instantánea abrí los ojos como platos y me fui hacia la tele a echar un vistazo, y flashforward por todas partes. Me chirriaba y me sigue chirriando, qué queréis que os diga.
Si bien es cierto que hoy en día nuestra hermosa lengua castellana está plagada de barbarismos (entiéndase “barbarismo” como “extranjerismo”) y estamos más o menos acostumbrados a escuchar palabros en inglés, unas tienen más aceptación y cuajan mejor que otras. Ya no se hacen audiciones, sino castings, y un alquiler es un renting (sobre todo en coches). Y para qué vamos a hablar de los anuncios de cosmética: nos bombardean con anuncios sobre liftings, glosses, eyeliners y vete a saber cuántas cosas más. Un lifting es un estiramiento de piel (¿pero a que dicho en español pierde glamour?), un gloss es un brillo de labios, y un eyeliner, un delineador de ojos. Pero la conomía lingüística es lo que prima al parecer hoy día, y más en los medios audiovisuales donde lo más importante es que cuadre el tiempo de doblaje y el movimiento de los labios.
En economía, donde los fenómenos se suceden a velocidad rayo, no merece ni la pena intentar traducir los términos que surgen día a día, porque los economistas lo entienden en inglés y así lo usan, como es el caso de placing (que significa “colocación institucional”, pero para qué usar una palabra tan larga cuando dices placing en este contexto y todo el mundo te entiende incluso mejor que si lo dijeras en castellano), joint venture (que ni se traduce), holding (que para colmo en español es un falso xenismo, porque el holding español no equivale al holding inglés, sino que equivale a lo que en inglés se llama group o conglomerate), y así podría seguir media tarde.
Y dicho todo este rollo, vuelvo a flashforward. A ver cómo demonios se traduciría esto:
Flash-forward: A transition (in literary or theatrical works or films) to a later event or scene that interrupts the normal chronological development of the story.
Vamos, que es justamente lo contrario a un flashback (hale, otro extranjerismo más). Y claro, por lógica aplastante decimos: “es que si flashback lo tenemos ya integrado en nuestra lengua, ¿por qué íbamos a traducir flashforward? Además, por la imagen se entiende de lo que están hablando. E igual que ha calado flashback, pues calará flashforward a base de usarlo.” Bien, de acuerdo. Pero, ¿con qué frecuencia hablamos de flashback y con qué frecuencia hablaremos de flashforward? En ninguna película que haya visto o libro que haya leído se menciona este fenómeno, lo he conocido gracias a esta serie, que seguramente pretende ser una novedad en el género. Pero a pesar de esta lógica aplastante , la decisión de dejar flashforward sigue sin convencerme por un motivo: no creo que la frecuencia de uso llegue a la de su antónimo, y aun siendo así, como receptora española me duele que introduzcan con calzador una palabra extranjera de esa forma en una serie.