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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Relaciones de poder

Uno de los temas delicados que encontramos en traducción es el de las relaciones de poder. No es fácil decidir en algunas ocasiones cuándo tenemos que traducir por “tú” o por “usted”, ya que depende no sólo de la vertiente lingüística, sino también de la cultural (tanto la de origen como la de destino).

Cada idioma y cultura tiene establecidos unos mecanismos lingüísticos para diferenciar las relaciones de poder entre hablantes. Por ejemplo, en español peninsular diferenciamos entre el tuteo y el usteo, y empleamos el usteo cuando tenemos que dirigirnos a una persona mayor en edad o en rango; en cambio, en el español de Latinoamérica también emplean el usteo para dirigirse a una persona que desconocen,  independientemente de la edad (podéis corregirme si me equivoco). En alemán funciona igual: emplean el pronombre Sie para dirigirse a cualquier persona que no entra en su círculo habitual de amistad, independientemente de la edad.

Luego tenemos lenguas más extremas como el japonés, donde las relaciones están marcadísimas por sexo, edad, rango y familiaridad con el interlocutor. Marcan estas relaciones con un sufijo al final de cada nombre para indicar la escala de respeto (la siguiente explicación la he sacado de esta página: http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20070601191643AAjVAI0):

-san ( -さん ): se añade después del nombre de las personas. Es un sufijo de cortesía y respeto (se utiliza tanto para personas de la misma edad como para personas mayores que tú).

-kun ( -君 ): se añade después del nombre, lo usan hombres y mujeres mayores cuando se dirigen a un hombre menor que ellos (si eres mujer no uses este sufijo con hombres mayores que tú)

-sensei ( 先生 ) – significa maestro; se le puede decir a la persona que te enseña artes marciaesl o al profesor de la escuela. También se utiliza para los médicos ( isha [医者] ), pero ¡cuidado! , sólo cuando estás hablando con el doctor directamente puedes añadir sensei, ejemplo: onaka ga itai sensei (me duele la cabeza).

-chan ( -ちゃん ): se añade después del nombre de personas mas jovenes que tú. Es una expresión de cariño y confianza: se usa para los amigos, familiares (hermana menor, hermano menor, primos menores, etc.) y niños. También se utiliza para las mascotas.

-sama ( -様 ) : es un sufijo de cortesía para personas importantes (es más respetuoso que -san).

-senpai ( -先輩 ): se añade después del nombre de la persona. Este sufijo es de respeto y cortesía para compañeros de trabajo, escuela, o que practican algún arte (shodō,aikido,kendo, etc..) en común contigo. Enfatiza que es una persona con más experiencia que tú.

 

Un jaleo, ¿verdad? Y en contraposición a esto tenemos lenguas como el inglés y el árabe, que carecen de pronombres o sufijos que marquen esas diferencias.

Y ahora es cuando viene el asunto espinoso. ¿Cómo reflejamos esas diferencias de poder en nuestra propia lengua? ¿Las reflejamos conforme al original o lo adaptamos a la cultura y a las normas de la lengua de destino? ¿Tenemos libertad para alterar las relaciones de poder que el autor establece según su cultura? O ¿acaso no sería libertad, sino el deber de hacer la lectura asequible para el lector (en este caso español) y evitarle “rarezas” en la traducción empleando fórmulas con usteo en situaciones en las que  nosotros usaríamos un tuteo?

El caso del japonés por ejemplo da mucho juego y es muy interesante. ¿Qué hace un traductor cuando se enfrenta a todas esas partículas dentro de una obra? En español, a no ser que sepamos japonés, esa información no nos añade nada relevante, y de hecho, si el traductor decide dejarlas, debería poner una nota explicando el uso de dichas partículas al lector (en caso de que la obra vaya destinada a un público general no especialista en cultura japonesa, claro). Si decide naturalizar el texto, tendrá que hacerlo con todas las consecuencias, obviando las diferencias que marca el original y adaptándose a las situaciones tal y como se producirían en la cultura española, lo cual también supone una pérdida importante de información del original que no podemos reproducir mediante nuestra propia lengua  porque carecemos de los mecanismos adecuados para ello. ¿Habría algún motivo para dejar las partículas si la obra va destinada a un público general? Claro que sí: el exotismo que infiere el uso de algo que para nosotros es desconocido.

De hecho, en las subtitulaciones de los fansubs se ven las diferentes opciones a las que se puede recurriralgunos dejan las partículas después del nombre (Kurosaki-kun, Enjin-sama, Nanao-chan). ¿Motivos? Pues porque suponen que va dirigido a un público que entiende del tema (gente aficionada al anime y al manga), porque si en efecto esa gente entiende un mínimo queda extraño escucharlo en el original y no verlo reproducido en los subtítulos, porque efectivamente queda “exótico” dejarlo así… y también tenemos la otra versión, gente que lo elimina porque piensa que no es indispensable y que lo único que hace es liar al espectador-lector. En un doblaje por ejemplo sería diferente, y tengo casi por seguro que las relaciones se transferirían sin dudas con un “usted” aplicado a las relaciones tal y como las mantenemos en español, conservando sólo del original la partícula “sensei”, ya que es la más conocida de las que hemos citado.

¿Y qué pasa en el caso contrario? Pues habrá que adaptarse al contexto, como es el caso del inglés. Si es una relación entre amigos, compañeros de trabajo, jefe-empleado, profesora-alumno… aquí será el traductor quien deba evaluar el tono a emplear, y si debe ir cambiándolo gradualmente a medida que pasa la obra o no. Un ejemplo: una empleada tiene un romance con su jefe. ¿Cuál es el trato que se dan en la oficina después de salir de la cama? ¿Mantienen la distancia para ocultar los hechos o cambian la forma de tratarse llamándose de “tú”?

A veces lo que parece más evidente a la hora de traducir no lo es tanto…

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7 comentarios

  1. onaka significa estómago; cabeza es atama…

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  2. elcronica

     /  30 noviembre, 2009

    Yo con lo de tú y usted me fijo mucho en las series, por ejemplo en Buffy suelen llamar a Giles de Usted y ya es casi parte de la familia, pero claro empezó siendo el bibliotecario del instituto y el vigilante. Creo que en el doblaje siempre lo tratan de Usted, pero en verdad deberían haberlo cambiado al cabo del tiempo, pero claro, ¿cuándo?

    Responder
  3. Claro, es que el tema es complicado. También dependerá de cómo se utilicen el resto de cotexto en inglés (uso de verbos modales etc.) y del contexto que los rodea. Yo creo que conforme se va viendo que la relación cambia, el traductor debe amoldar poco a poco la forma de tratamiento. Pero por otra parte, cuando ya estás acostumbrado a tratar de un modo a un personaje es difícil cambiarlo y controlar ese cambio… las típicas frases tipo “por favor, no me trates de usted” o, en el caso del inglés, cuya fórmula sería pedir que en lugar de llamarlos por el apellido (“señor Smith”) los llames por su nombre (“llámame Peter, por favor”) lo hace todo mucho más fácil, porque el personaje “te da permiso” para que varíes la relación de poder que lo ata a su interlocutor. Si eso no ocurre, pues ya está en manos del traductor hacerlo o no.

    Responder
  4. Pedro Benítez

     /  8 diciembre, 2010

    Yo sólo puedo hablarte de mi experiencia con el inglés (en videojuegos), y es que me fijo en otro tipo de detalles para establecer las relaciones de poder, como el contexto, qué personajes son, su edad, la época histórica… Ejemplos:

    – Si se trata de un miembro de la realeza hablando con un aldeano, intento darle un lenguaje más esmerado al primero, además de usar “vos”. Lo mismo si son sacerdotes o magos. Intento también crear un lenguaje arcaizante, sobre todo si está ambientado en la Edad Media.

    – Si se trata de profesor-alumno, anciano-joven, etc… pongo “usted” en boca de ambos personajes. Lo mismo si se trata de un juego ambientado en el siglo XIX y hablan dos personajes que apenas se conocen entre sí, que no son de la misma familia o, incluso, entre hombre y mujer no relacionados ni por matrimonio ni por vínculos de sangre (tipo Sherlock Holmes).

    – En relación de igualdad, siempre “tú”.

    Claro que no tengo experiencia con otras lenguas más chungas (como japonés o árabe), pero ahí supongo que mantendría la lengua original (-san, -chan, etc…), además de usar “tú”, “usted” o “vos” dependiendo del contexto y añadir N. del T. siempre que fuera necesario. 🙂

    Responder
    • Totalmente de acuerdo con lo que dices. En árabe por ejemplo el “usted” no existe, simplemente. Y hasta donde yo sé, no tienen ningún mecanismo para poder regular las relaciones de poder (y si lo tienen ahora mismo no lo encuentro en mis archivos neuronales, la verdad). Así que tienes que acudir al rango del personaje, edad y demás. En japonés… en los juegos no se suelen dejar las partículas (yo creo que es porque se traduce de la versión inglesa normalmente, que sale más económico a la empresa xD), al igual que tampoco lo hacen en el doblaje porque lo adaptan al español. Lo malo es que la regulación española tú/usted no se adapta al -kun, -san y -chan, se pierden muchos matices (sí funciona para -sama y -sensei). La N. del T. es preferible evitarla siempre que se pueda, y además, muchas editoriales no te permiten usarlas porque lo consideran un estorbo ;).

      Responder
  5. Fenris

     /  20 diciembre, 2010

    Pufff, malditos honoríficos japoneses… Cuando los tienes que traducir te traen más dolores de cabeza que otra cosa 😄
    Hay algo relacionado con esto que recuerdo con cariño, y es cuando traduje el primer episodio de Saraiya Goyou estando en Inshuheki: Un criado que se dirije a un chico con -sama. Parece simple, pero me costó encontrar una traducción convincente 😄 Al final se me ocurrió cambiar “…-sama” por “señorito”, una solución un pelín trapera por mi parte, pero bastante convincente 😄
    Y pensar que tengo amigos que piensan que traducir es fácil… U.u

    ¡Un saludo!

    Responder
    • Sí Fenris, los honoríficos son un horror. Por suerte, en AU no se traducen, así que un calentamiento de cabeza que me quito de encima xD. Con “-sama” y “-sensei” se pueden encontrar soluciones convincentes (en el caso de “-sensei” tendríamos maestro, y en el caso de “-sama”, pues señor, señorito, mi señor…). Sin embargo, “-kun”, “-chan” y “-san” te los tienes que dejar por el camino porque no hay manera en español de reflejar lo que ello representa.
      ¡Saludos!

      Responder

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