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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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P***das de la traducción, vol. III

Bueeeeno, pues tras los volúmenes I y II de p***das de la traducción en las que reflexionaba sobre la traducción del humor, hoy os traigo esta tercera entrega patrocinada por mi proyecto de postgrado, la traducción de los cinco últimos cuentos de la obra ملاهم صغيرة (Malahim sagira, “Pequeñas inspiraciones”), del escritor y periodista marroquí Nabil Driouch (a quien por cierto saludo desde aquí por si acaso me lee ;)).

Tras una primera traducción de los cinco cuentos en bruto centrada sobre todo en la búsqueda de vocabulario, volví al principio para centrarme ya en los significados con más calma. Llego al segundo cuento, titulado أسرة (usra, familia). En este cuento, Ahmad está hasta las narices de su cama porque es una sinvergüenza y decide comprarse una nueva que tenga mejores costumbres. Un día, la cama nueva le dice a Ahmad que ha conocido al sofá de los vecinos y que quiere casarse con él. Ahmad le da su consentimiento, se casan y tienen un silloncito. Y el final me lo ahorro, que ahora no viene al caso.

Sí, lo sé, estaréis pensando: “¿Pero qué tipo de cosas traduces tú?”… y os confieso que a veces yo pienso lo mismo xD. En fin, ahora es cuando os preguntáis: “¿Y dónde está el problema?” Pues el problema está en lo siguiente: este cuento relata a través de la personificación de estos objetos una situación prototípica del mundo árabe: un hombre conoce a una mujer, ve que la mujer es de buena familia, pide permiso y si todo está en orden, se casan. El autor juega con esa personificación para describir la situación real. La cama es el hombre, y el sofá, la mujer. Y como veis, cuando traslado esta personificación al español, se me va todo al traste, porque cama en árabe es masculino (سرير, sarīr), y sofá, femenino (عريكة, ‘arīka). Toma ya.

Total, que después de este revés, empecé a plantearme soluciones:

  • Dejarlo tal cual y que el lector deduzca porque, al fin y al cabo, es fantasía. Descarté esta idea porque supondría cargarme de un plumazo el juego de personificación que hace el autor a través de los géneros gramaticales.
  • Darle la vuelta al cuento: hacer que la cama sea el sofá, y el sofá, la cama. en un principio no se me antojó mala idea, pero la descarté porque el contexto no me permitía hacer ese cambio:
  1. describe a la cama como religiosa y con barba (fail!);
  2. en un punto del cuento, Ahmad teme que esté relacionada con una célula terrorista porque se pasa el día escuchando cintas de contenido religioso. las mujeres también pueden ser muy religiosas y pertenecer a células terroristas, pero no tienen barba xD.
  3. la cama le dice a Ahmed que ha conocido al sofá de los vecinos , que es hija (otro fastidio) de buena familia, describe a su padre y a su madre…  un jaleo con mayúsculas, vamos. Me obligaría a reescribir el cuento prácticamente completo, cosa que veo absurda porque soy traductora y mi deber es transmitir el original como mejor se pueda, y no cambiarlo todo a mi antojo para que me cuadren las cuentas.
  • Buscar sinónimos de “cama” que sean masculinos y de “sofá” que sean femeninos. La solución más plausible, pero todos los sinónimos que encontré tenían connotaciones que no me terminaban de encajar. De cama encontré camastro y catre, pero la primera tiene la connotación de ser una cama cutre y estrecha, y la segunda se usa más bien en jerga o también con la connotación de ser una cama de baja calidad, así que no me veía a Ahmad buscando un camastro o un catre en el mercado, y menos que se llevara a casa a un catre culto, religioso y con barba. Y de sofá encontré butaca, opción que sí tengo en cuenta como posible recurso.

¿Y qué voy a hacer con cama? Pues tengo una idea que me ronda la cabeza, pero como es un tema pendiente de discutir con mi tutora, os la desvelaré en próximas entregas. ¡Espero que el problema os haya resultado interesante!😉

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23 comentarios

  1. No sé si te suena un señor llamado Terry Pratchett. Escribe… fantasía, supongo que podría decirse. El caso es que uno de los personajes recurrentes en sus libros es la Muerte. Sí, se escribe así: artículo femenino + nombre en mayúsculas. Claro, como es “la” Muerte, en los primeros libros empezaron a aplicarle adjetivos femeninos en la traducción española.
    El problema llegó cuando quedó claro que tenía atributos masculinos. Ojo, por “atributos” no me refiero a nada físico (no seamos malpensados), ni siquiera al tamaño de la pelvis del esqueleto. Simplemente, se referían a él como “papá” y luego como “abuelo”, además de utilizarse el “his” en lugar de “her” en inglés, una distinción inexistente en español con el “su”, aunque sí con los adjetivos que le acompañan.
    Llegado al libro número 11 de la saga del Mundodisco (y la Muerte había aparecido en todos los anteriores -o casi), la traductora tuvo que recular (vía N. de la T.) y de repente “la Muerte” pasó a ser masculino (con artículo femenino, como le corresponde en español). En posteriores ediciones de los libros anteriores, fueron corrigiendo el género de la Muerte y aquí no ha pasado nada.
    Nadie se ha rasgado las vestiduras porque “la” Muerte sea masculino. El desgarro de vestiduras vino más bien porque se tardara 11 libros en corregir la situación. Hay que saber apechugar con un fallo a tiempo.
    Personalmente, durante una época defendí que se le llamara “Muerte”, sin artículo, y así nos evitamos líos. Al fin y al cabo, en los cómics Sandman de Neil Gaiman los hermanos Eternos Muerte, Deseo, Desespero, Delirio, Destino, etc no llevaban artículo por delante.
    Si lo piensas bien, no hace falta eliminar el artículo ni hacer cabriolas buscando sinónimos innecesarios. Para algo está la suspensión de la incredulidad. Esto es fantasía, si quieres disfrutarla, tienes que aceptar estas condiciones.

    http://es.wikipedia.org/wiki/La_Muerte

    PD: Está muy interesante ese libro, ya avisarás cuando se publique. A poder ser en ebook, que intento no comprar pbooks por falta de espacio / problemas de transporte.

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    • No conocía a Terry Pratchett Jordi, aunque el nombre de la saga que mencionas sí que me suena.
      Pues la gracia de darse cuenta después de 11 libros con todo lo que ello conlleva, tela. Como bien dices, hay que saber apechugar a tiempo con los fallos. Y sí, efectivamente, en los cómics de The Sandman, ninguno de los 7 Eternos lleva artículo porque Ernest Riera los trata muy acertadamente como nombres propios en la traducción al español.

      Ya te avisaré cuando salga. En la universidad trabajé también los 7 primeros cuentos y la verdad es que es un librito muy interesante y ligero de leer por la sintaxis que utiliza (traducido, claro, que la “jartá” que me pegué a buscar vocabulario fue cosa fina). Además, tuve el placer de conocer al autor en persona en esa ocasión y de trabajar la traducción de los cuentos con él y con el resto de compañeros en forma de taller. Fue una experiencia genial y muy enriquecedora, ojalá se pudiera trabajar siempre mano a mano con el autor en casos como estos.

      ¡Gracias por tu comentario!

      Responder
  2. Muy interesante el tema. Si no lo conoces y puedes acceder, te recomiendo el cap. 8 (“Sex and Syntax”) de DEUTSCHER, Guy. Through the language glass: why the world looks different in other languages. New York: Metropolitan Books, 2010. El primer ejemplo es un poema de Heinrich Heine en el que un pino solitario sueña con una lejana palmera oriental… en este caso, el alemán y el español coinciden… (¡que a un traductor le pase esto es como que le toque la lotería!). En inglés existen dos versiones famosas, una con “it” para ambos, y otra con “he / she”.

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  3. Hola:
    Pues me he leído varios libros de Prathchett y siempre pensaba que era una “mujer”, aunque los demás guerreros del Apocrilipsis son “hombres”.

    Ahora me pica la curiosidad, tendré que buscar el libro 11, ¿cuál es?, nunca he conseguido averiguar el orden de los libros de Mundodisco y mira que los tengo todos.

    Saludos e interesante artículo, me ha gustado mucho.

    Responder
  4. Cristina: Es El Segador. En la edición en tapa dura de Martínez Roca (descatalogadísima) estaba la nota de la traductora al respecto, pero no sé si en la edición actual de P&J sigue la nota. En la Wikipedia está todo el Mundodisco en orden de publicación y aquí tienes una guía de lectura recomendada. Por cierto, eso de “Apocrilipsis”… creo que te faltan unos cuantos libros del Mundodisco por leer, ¿no?😉

    Responder
  5. Lucía

     /  2 diciembre, 2010

    Hola:

    Yo también soy traductora-intérprete y me apasiona todo lo que tiene que ver tanto con la traducción como con los juegos del lenguaje (en definitiva, y en general, todo lo relacionado con las lenguas). Es cierto lo que dices: “traducir no es tan fácil como parece” y, a veces, duele que no se reconozca el esfuerzo que tenemos que hacer pero, a pesar de eso, me encanta la satisfacción personal de cuando encuentras una buena traducción que se escapa de todo eso que se denomina “fácil”.

    Me ha gustado mucho tu artículo y aprovecho para felicitarte por el blog. Sigo varios blogs de traducción y me parecen muy interesantes, además de que se aprende mucho de ellos, en especial en un ámbito como este, en el que está todo bastante en el aire.

    Ya para terminar, quería darte la idea de “lecho” para sustituir por “cama”, por si te sirviese como posible solución.

    Un saludo,
    Lucía

    Responder
    • Muchísimas gracias Lucía🙂. Mª José García Chao me ofreció en el apartado de “Contacto” la misma solución que tú; La sopesé, pero no me termina de convencer porque uno no va a comprarse un “lecho” al mercado. Para este contexto lo veo demasiado poético.
      La solución que había pensado y que tengo pendiente con la tutora (al final lo voy a decir, y dos veces xD) es sustituir el todo por la parte. Es decir, cama por colchón, que es masculino. Puedes ir a comprar un colchón y puedes dormir directamente con el colchón sobre el suelo. Desvirtúa un poco, pero ya sabemos que no hay equivalentes perfectos y a veces hay que elegir qué es lo que queremos salvar😉.

      Responder
      • Lucía

         /  5 diciembre, 2010

        ¡Totalmente de acuerdo!😀 Siempre debemos buscar el equivalente más exacto pero es cierto que la exactitud también debe mirarse de acuerdo a lo que queremos, pues lo que se considera exacto en un caso, puede que no lo sea en otro (como, de hecho, sucede con casi todas las soluciones :)).
        Me parece muy buena solución la tuya; la verdad es que no me había parado a pensar en que, a veces, la parte por el todo (o viceversa) puede servir para compensar problemas de este tipo. Además, con “colchón” podemos interpretar, en un determinado contexto, ya no solo el objeto en sí, sino una metáfora del conjunto de la cama.

        Ya nos contarás cómo queda al final😉

        ¡Un saludo!

        Responder
  6. Pedro Benítez

     /  7 diciembre, 2010

    ¿Por qué no usas lecho en lugar de cama? Es masculino y perfectamente comprensible en español. Quizá resulte algo elevado para el tema, pero así te ahorras más líos…

    Por otro lado, la idea de suprimir el artículo no está mal. Podrías tratar sofá y cama como nombres propios, con mayúscula (Cama tenía barba y era muy religioso). Por ejemplo, en japonés muchos nombres masculinos acaban en -a y femeninos en -o, lo cual es una contradicción de género según las normas del español, pero al ser nombres propios no se nota…

    Espero que tengas suerte.🙂 Dale duro al árabe. Es una lengua preciosa.

    Responder
    • Es que a mí me gusta meterme en líos, jajaja. “Lecho” no me termina de encajar, contrasta demasiado con el tono general de los cuentos. Aunque es una decisión que aún tengo que ver con mi tutora, pero vamos, si puedo , prefiero usar “colchón”. Y lo de quitarle el artículo… es que los personaliza, pero sigue tratándolos como objetos y además sale una persona por en medio (Ahmad). Pero es otra opción, la tendré muy en cuenta para las revisiones venideras😀.

      Responder
      • Pedro Benítez

         /  9 diciembre, 2010

        Bueno, si no te gusta “lecho”, está bien.🙂

        En cuanto a personalizarlos… Oye, ¿y quedaría tan raro dejarlos como objetos con el artículo marcando su género? Es decir… ¿qué hubiera pasado con la Bella y la Bestia si “reloj” en español hubiese sido femenino? ¡O la tetera masculina! ¿Y las pelis de coches animados de Disney? En francés, “la voiture” (coche) es femenino, y seguro que mantienen el género de los personajes, pues están caracterizados así…

        Lo que quiero decir es que, aunque el nombre común tenga un género predeterminado, los individuos que forman parte de él pueden ser de ambos… ¿no? Como las hormigas, las abejas, las martas, etc… ¿O qué harías si se hablara de “una” pez? No es coña, en árabe me pusieron un cuentito que para traducir cuyo título, literalmente, era “El pez dudosa”, porque en lugar de samak, ponían samaka….

        Quizá la solución sea, simplemente, traducir tal cual y poner masculino o femenino cuando el contexto y la gramática lo exijan, sin preocuparte de si el nombre en sí es de un género u otro (“La cama era [un mueble] profundamente religioso y lucía barba”). Y otra posible solución es añadiendo la palabra “mueble” para que concuerde el género y no te suene tan raro… igual que cuando se dice “Esta yegua es un animal espléndido”.

        ¡Espero estar dándote ideas útiles!

        Responder
  7. Oye, lo del mueble sí que me gusta, no se me había ocurrido… ¡¡es una solución muy buena!!😀. Tendría que revisarlo entero para ver si me cuadra junto con la butaca. A ver qué me dice la tutora cuando se lea la primera versión que le he mandado. ¡Actualizaré con la solución en cuanto sepa algo! (que será ya para después de Navidades)😉.

    ¡Muchas gracias por la solución y el comentario! ^___^

    Responder
  8. Nabil Driouch

     /  9 diciembre, 2010

    ¡Hola!

    Ya te leo, me han gustado las soluciones que has encontrado, lo que traducemos es la idea o mejor dicho el sentido.Ánimo.

    Responder
    • ¡Qué alegría verte por aquí!😀 Me alegro de que te gusten mis soluciones, el día que tenga que defender el trabajo te avisaré por si puedes acudir🙂.

      Responder
  9. He leído con interés los comentarios de Pedro Benítez y creo que es necesario tener en cuenta una diferencia conceptual entre los cuentos que estás traduciendo tú, y el ejemplo de “La Bella y la Bestia” (la película de Disney, supongo). Al ser una obra audivisual en que los personajes son presentados directamente y no a través de palabras, su género es aun más irrelevante: por ejemplo, algunos habitantes del castillo eran personajes femeninos, pero en ningún momento se los menciona explicitando su género gramatical / sexo (“el plumero”, “el armario”) porque al ser una película no hace falta; simplemente aparecen y actúan. En un cuento en que hay que narrar (“la cama”, “la butaca”…) es diferente. Por otra parte, los personajes a los que sí se menciona porque son más importantes tienen nombres propios: nadie habla de “la tetera”, sino de “la señora Potts”, con lo cual el género de “tetera” es irrelevante. Pero la cama y la butaca no tienen nombre propio, ¿verdad?

    De todas formas, yo creo que en esto de los géneros a veces nos comemos el coco más de lo necesario, cuando en realidad no nos condiciona tanto. “La Bestia” es “la”, igual que “la Bella”, y yo creo que a nadie le supone ningún trauma ni problema; no fue necesario, ni en la novela original en su época ni en las obras derivadas después, buscar alternativas (el Bestia, el Monstruo, Bestia… etc.). Creo que hay que confiar en que los lectores tienen imaginación y además saben que una palabra femenina puede referirse a algo masculino y viceversa.

    Responder
    • Gracias por comentar Tatenori🙂. Es posible que, efectivamente, me esté comiendo el tarro más de lo necesario, pero precisamente el proyecto consiste en ver las dificultades de traducción, plantearlas, plantear las posibles soluciones, cuál se ha elegido y por qué, de ahí mi planteamiento😉. En el caso que comentas de “la Bestia”, “bestia” es una palabra femenina, pero conceptualmente siempre la interpretamos como un masculino (no sé si me explico). En este caso, el original juega claramente con los géneros interpretándolos como sexo masculino y sexo femenino, y por eso a mí me gustaría trasvasar al español esa intención en la medida de lo posible🙂.

      Responder
  10. moh nafe

     /  8 mayo, 2011

    Hola,
    Me gusta mucha esa lucha para lograr lo perfecto.
    Quiero tambien confirmar que Colochon quiere decir سرير . Es la traduccion perfecta de cama y colchon.

    Gracias

    Responder
    • ¡Hola!
      Muchas gracias por tu comentario. A ver si puedo escribir pronto la solución que hemos fijado para resolver el problema🙂.
      ¡Saludos!

      Responder
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