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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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El árabe y la diglosia

Bueno, el post de hoy es una pataleta hacia mi segundo idioma de trabajo: el árabe. Me gustaría explicar desde aquí cuál es la realidad de esta lengua, ya que cada vez que me preguntan ¿qué idiomas has estudiado? y lo menciono, la respuesta suele ser: “uy, ¿y escribes al revés?; “Uy, ¿y entiendes todos esos signos raros?”; “Uy, y entonces, ¿entiendes a los marroquíes y hablas con ellos?”. Una de esas tres cae siempre, no suele fallar.

Por desgracia para los que decidimos estudiar este idioma, en el mundo árabe existe lo que se llama diglosia. Es decir, que hay dos realidades lingüísticas diferentes. Aunque bueno, en realidad yo distinguiría tres estratos de lengua:

  • El árabe clásico;
  • El árabe estándar;
  • y el árabe dialectal.

El árabe clásico (fusha) es la lengua árabe en estado puro y la encontramos en El Corán (el Libro por excelencia) y en los textos clásicos. Claro que eso no lo habla nadie, y si hablas así, lo más seguro es que te miren con cara rara y piensen que estás chalao (a no ser que seas Yasser Arafat o alguien de su calibre como orador).

El árabe estándar es una “simplificación” del árabe clásico, y como su “nombre” indica, es una lengua estandarizada (y por tanto, irreal) para todo el mundo árabe. Esto es lo que nosotros aprendemos cuando decidimos estudiar árabe: es la lengua de la escuela, de la escritura y la lectura, y por extensión, la de los medios de comunicación (periódico y radio), libros de texto, novelas modernas… Gracias al árabe estándar podemos leer, escribir y comunicarnos con cualquier hablante de cualquier país árabe. Bien por las dos primeras, por la última no tanto porque va a depender mucho de a dónde nos vayamos. En todos los países árabes te van a entender porque están acostumbrados a escuchar este estrato en la televisión y en la radio. Ahora bien, no esperes que cuando te respondan, lo hagan en árabe estándar. Y menos si estás en Marruecos y países vecinos.

El árabe dialectal (dariya o ‘ammiyya) es la verdadera lengua materna de los árabes: la que hablan en la vida diaria. Y aquí ya, cada país y cada zona, es un mundo. El dialectal marroquí por ejemplo (dariya) se caracteriza porque las vocales en sílaba abierta caen (de ahí que cuando escuchamos hablar a dos marroquíes sólo oigamos consonantes); en el norte usan muchas palabras españolas (cosa que en el centro y en el sur no ocurre) y tienen muchas palabras de origen bereber. En Egipto, el sonido yim (ج) cambia por gayn (غ), así que en lugar de yiddan vamos a escuchar giddan, y si eso no lo sabemos, nos podemos volver locos intentando descifrar lo que nos dicen. En Siria, el dialectal es sumamente “cantarín”… las estructuras de dialectal en dialectal cambian, la forma de articular la gramática cambia, cambian la pronunciación y la entonación, el vocabulario y hasta la forma de saludar. Mientras que los dialectales de la zona de Oriente Próximo comparten rasgos, los del Norte de África son más cambiantes, y un marroquí no se va a entender con un jordano a no ser que hablen en estándar o que ambos estén acostumbrados al dialecto del otro.

Ahora voy a enfocar todo esto a la traducción y a la interpretación. Para traducir tenemos que dominar por obligación el fusha/árabe estándar (según el tipo de textos que vayamos a traducir, claro. La diferencia estriba en que en fusha nos pueden aparecer complicaciones a nivel sintáctico y gramatical que en estándar se simplifican por pura comodidad); en cambio, para interpretar, además del estándar es muy recomendable que conozcamos al menos un dialecto (el mayoritario que se requiera en la zona; en el caso de la Región de Murcia, el marroquí). ¿Por qué? Muy sencillo. Imaginad que repartís CV por hospitales o comisarías (aunque ahora las comisarías usan un servicio centralizado mediante subcontrata, pero es por poner un ejemplo) diciendo: yo sé árabe, esto lo puedo hacer sin problema porque con el estándar puedo comunicarme con cualquiera. Pues no, error. Si os llaman y os ponen delante de un marroquí en la consulta para que interpretéis, y no habéis escuchado en la vida a uno ni habéis visto jamás nada de dialectal, os puedo asegurar que vuestra cara va a ser de póquer total, porque no se les entiende absolutamente nada como no se tengan unos conocimientos mínimos sobre cómo funciona y hay que hacer muchíiiiisimo oído. Si intentáis usar el estándar lo más seguro es que os entienda, pero no esperéis que la respuesta vaya a ser en estándar, a no ser que sea una persona formada con estudios universitarios o algo por el estilo (cosa rara en esta zona al menos). Como mucho, empezará las 2 primeras palabras en estándar, y luego se pasará al dialectal, porque es lo que a ellos les viene cómodo.

En resumen: si queréis traducir, el estándar es suficiente. Si queréis interpretar, os recomiendo que le metáis caña a un dialectal (pero que sea útil). Y volviendo a las preguntas del principio, la escritura es lo menos complicado de esta lengua; los “signos raros” son letras de un alfabeto de 28 letras (aunque a nosotros nos parezcan puntos y rayas sin sentido) y no, no entendemos a los marroquíes a no ser que estudiemos dialectal marroquí.

Y otro día, más :D. Si queréis que trate algún aspecto concreto de la lengua por curiosidad, me lo podéis decir sin problemas que lo tendré en cuenta para escribir sobre ello ;).