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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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El lenguaje sexista

Pues sí, el tema de este post va a ser el lenguaje sexista, algo de lo que se suele hablar con frecuencia en estos tiempos que corren y sobre lo que seguro habréis discutido en más de una ocasión durante la carrera.

Vaya por delante que con esta publicación no pretendo ofender a nadie, sólo me gustaría exponer una serie de hechos y pensamientos con vistas a este fenómeno que llevan rondando en mi cabeza desde hace algún tiempo para dar pie a un debate que pienso puede ser muy sano y, además, me gustaría aplicar la temática a la traducción, porque de eso va este blog. Así que por favor, pido que los comentarios que se hagan en este post se hagan con educación y con respeto hacia los demás, ya que es un tema que resulta polémico y es posible que alguien se sienta ofendido por no identificarse con lo que voy a exponer a continuación.

Dicho lo cual, comienzo. He encontrado un par de archivos PDF que me han resultado interesantes a este respecto:

http://www.nodo50.org/mujeresred/manual_lenguaje_admtvo_no_sexista.pdf

http://www.educarenigualdad.org/media/pdf/uploaded/material/157_evitar-sexismo-pdf.pdf

Y un par de referencias sacadas de Internet que tratan sobre el tema:

http://blog.lengua-e.com/2007/pero-de-verdad-es-sexista-el-diccionario/

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Diccionario/sexista/lengua/elpepisoc/20041110elpepisoc_10/Tes

Si buscáis un poco, podéis encontrar muchas cosas más.

Voy a empezar con lo básico, las definiciones de lengua, lenguaje y habla:

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el alemán.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.

El habla es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que necesita.

(Fuente: http://lengua.laguia2000.com/general/los-conceptos-de-lenguaje-lengua-y-habla)

Dejemos de lado al habla de momento, ya que es una característica individual. Centrémonos en la lengua y el lenguaje. Viendo la definición de lenguaje, ¿se puede definir un lenguaje como “sexista”? ¿Acaso el lenguaje conoce y es consciente de lo que es el sexismo, una palabra creada artificialmente mediante métodos lingüísticos por el ser humano para definir precisamente esa diferencia que se supone existe en el idioma? Y del mismo modo, ¿puede la lengua española ser más sexista que la lengua alemana, la indonesia o la griega?

Empecemos por el principio. ¿En base a qué decimos que el lenguaje es “sexista”? ¿A que hay presentes más cantidad de palabras masculinas que femeninas? Pensemos en lo siguiente: el cerebro humano relaciona masculino con varón, y femenino con mujer. ¿Pero debe ser eso una indicación de que, en nuestro idioma, el lenguaje se decanta más por unos que por otros? Recordemos además que el español no tiene una forma propia para el neutro (como tiene el alemán por ejemplo), por lo que jugamos con dos extremos, por decirlo de alguna forma.

Veámoslo de otra manera, vamos a cambiar los términos. Hablemos de género no marcado y género marcado; así, se considera que el género no marcado es precisamente el que no tiene marca de género, que corresponde casualmente con el llamado “género masculino”. En cambio, distinguimos el género marcado por la marca de “femenino” -a a final de palabra. Reflexionando un poco, podríamos llegar a la conclusión de que esa asignación de “género masculino” y “género femenino” podría no ser la más certera, ya que ni todas las palabras que acaban en -a son femeninas (el sofá), ni todas las que acaban en –o son masculinas (la mano), y además tenemos palabras con terminación ¢ de las que conocemos el género gracias al artículo (la opción, el sol). Del mismo modo, hay palabras que aceptan ambos géneros sin tener que modificarlas (el mar/la mar).

Ahora me gustaría extrapolar esto a otros idiomas con otros casos, ya que cada uno tiene métodos propios para hacer esta distinción de géneros:

En árabe por ejemplo, las palabras “femeninas” van marcadas con la letra ta marbuta (ة), que es el equivalente a nuestro sonido /a/. Como curiosidad para los que no conozcáis el idioma, os diré que la lengua árabe concuerda los plurales de cosas inanimadas con los adjetivos que les acompañen en femenino singular, y las partes dobles del cuerpo son femeninas. La forma del artículo en esta lengua es única (al– الـ). Otra cosa curiosa es que en árabe se distingue además entre tú masculino y tú femenino, con formas verbales diferentes en la conjugación. ¿Podemos considerar que el árabe es menos sexista por distinguir el sexo del interlocutor directo con el que estamos hablando?

En alemán, la palabra “niño” tiene género neutro (das Kind). ¿Significa eso que el idioma alemán “cosifica” a los niños por no distinguir entre niño y niña? ¿O es más igualitario al no distinguir sexo en este caso concreto?

Recordemos aquel rifirafe famoso entre Trinidad Jiménez y Alfonso Guerra con aquello de “señorita Trini”, donde la ministra se sintió ofendida por ser tratada de “señorita” en lugar de “señora” (aunque lo desafortunado fue la acortación del nombre por parte de Alfonso Guerra, según las declaraciones, parece que lo que la ofendió fue el uso del término de cortesía). Esta es la definición que da la RAE de esta palabra:

señorito, ta.

(Del dim. de señor).

1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.

2. m. y f. coloq. Amo, con respecto a los criados.

3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.

4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.

5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.

En nuestro caso, nos acogeríamos a la cuarta definición. Y ahora pregunto, ¿desde cuándo un término de cortesía es ofensivo? Bajo mi punto de vista, “señorito” sí que alberga cierta connotación negativa (tercera definición), pero… ¿señorita? En inglés existe Miss, en francés, Mademoiselle y en árabe, ãnisa (آنسة) frente a missis, madam y sayida (سيدة), respectivamente. Esto es simplemente un mecanismo más de la lengua para distinguir un estado civil. ¿Se puede tachar al lenguaje de sexista porque sólo aplica este mecanismo a la mujer y no hace lo mismo con el hombre?

Vamos ahora a trasladar esto al campo de la traducción, porque a nosotros nos puede afectar, y mucho.

Existe una corriente llamada “traducción feminista”. Os dejo un artículo sobre ello del blog de Kate para que os lo leáis: http://kate-thebeginning.blogspot.com/2010/03/la-traduccion-feminista.html. Siendo muy interesante el planteamiento, no puedo dejar de pensar que es bastante engorroso (además de antinatural por pura economía del lenguaje) tener que andar duplicándolo todo para poner siempre ambos géneros y que así nadie se pueda sentir ofendido. La característica de nuestro idioma es que el género no marcado engloba también al género marcado, y no descarto la posibilidad de que haya otros idiomas donde esto sea al revés.

Esta “psicosis” por mantener las formas puede incluso trasladarse al caso de la traducción de software. El típico mensaje de Are you sure you want to continue? Plantea el siguiente problema: si decimos ¿Está seguro de que desea continuar?, ya tenemos un adjetivo variable. Si el usuario es una mujer y nos planteamos el hecho de que se pueda sentir ofendida porque el traductor ha dado por hecho que el usuario es un hombre, ya no nos sirve este mensaje. Solución: eliminar el verbo y dejarlo como: ¿Seguro que desea continuar?

Otro caso curioso es el de las profesiones. Si tenemos doctor en inglés (para el cual no existe forma femenina), ¿usamos médico o médica? ¿Vamos a traducir la palabra cada vez que aparezca en el texto como: los médicos y las médicas asistentes al congreso…, o los médicos y las médicas que tomaron parte en la operación…? En uno de los PDF que he puesto al principio leí que esto no era duplicación, ya que eran cosas distintas. ¿De verdad son cosas distintas? Lingüísticamente hablando, médico es un sustantivo masculino singular, y médica es un sustantivo femenino singular. A nivel lingüístico tienen la misma categoría, sólo se diferencian en el género. ¿No es esa diferencia sino una extrapolación de algo abstracto en algo concreto, como las diferencias de los roles masculinos y femeninos dentro de la sociedad y la continua lucha de la mujer por estar al mismo nivel que el hombre?

Y después del rollo, doy paso a los comentarios, que me gustaría conocer vuestras opiniones, sobre todo desde el punto de vista de la traducción: ¿es viable la traducción feminista?  ¿Consideráis que, efectivamente, el uso del género no marcado como género unitario puede resultar ofensivo? ¿Cuántos os planteáis este tema y con qué profundidad cuando estáis trabajando con un texto que podría “desdoblarse” para adecuarse a ambos géneros por separado?

¿Y qué decir de estos casos en la interpretación? Sería una auténtica locura intentar hacer algo así en una cabina o en una interpretación consecutiva, ¿no os parece? ¿Algún intérprete que me lea ha tenido problemas en alguna ocasión a este respecto?

Espero vuestros comentarios, que me parece un tema muy interesante aplicado a nuestra profesión.

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31 comentarios

  1. No se podría explicar mejor. Esa obsesión por la “igualdad” llega hasta tal punto de ver sexismo donde no lo hay. Decir que el lenguaje en sí es sexista me parece ridículo, como bien dices el género no marcado incluye el femenino también. Sería absurdo decir constantemente “los alumnos y las alumnas”, “los padres y las madres”, “los hijos y las hijas”. No se sostiene, ni por economía lingüística ni por sentido común.

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    • Gracias por tu comentario jennifallen. Efectivamente es realmente absurdo estar duplicándolo todo: al final terminas por no entender nada porque tanta repetición te distrae completamente del mensaje principal.

      ¡Saludos!

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  2. Muy acertada y, como siempre, muy oportuna entrada, Eva. El tema da para mucho. De hecho yo me quedé con las ganas de escribir más párrafos en el artículo «La arroba entra en MoMA» que escribí en mi blog
    http://www.joseyustefrias.com/index.php/blog/item/la-arroba-entra-en-moma.html
    pero me los guardo para el libro que estoy preparando. Más de un colega me está diciendo por activa y por pasiva, estos últimos meses, que «por qué “pierdo el tiempo” en escribir entradas en mi blog con la misma calidad que lo hago en las revistas… si eso no da puntos». En este país de meritocracias varias siempre hemos sufrido en la Universidad una grave crisis de puntitis y titulitis que no comulga en absoluto con el espíritu de la web 2.0.

    El tema que tratas está siendo objeto de estudio universitario en tesis doctorales que se están presentando y defendiendo en la Universidad desde la perspectiva de la traducción… y la paratraducción. Una antigua miembrO del Grupo T&P, Olga Castro Vázquez, (hoy doctora en traducción gracias al programa doctoral que dirige, gestiona y coordina el Grupo T&P y que, por eso, lleva el mismo nombre que el de nuestro grupo: Traducción & Paratraducción [T&P] ) publicó en 2009 un artículo interesante en la revista «Quaderns». El acertadísimo título era el siguiente: «El género (para)traducido: pugna ideológica en la traducción y paratraducción de “O curioso incidente do can á media noite”». Aquí os paso la URL directa al PDF para que le echéis un vistazo. Merece la pena.
    http://www.raco.cat/index.php/QuadernsTraduccio/article/viewFile/139950/191129

    Responder
    • Muchísimas gracias por pasarte y por dejar tu siempre bienvenido comentario, José. Estoy de acuerdo en lo de la titulitis y las meritocracias, a mí también me han hecho comentarios del estilo en más de una ocasión por actividades paralelas que hago sin intención de obtener papelitos ningunos. Por cierto, avísame cuando tu libro vea la luz, por favor, que me interesa bastante.
      Muchas gracias por el enlace, en cuanto tenga un hueco prometo leérmelo y te cuento ;).

      P.D.: Me ha encantado la puntilla de miembrO, José xD.

      Responder
  3. Pedro

     /  24 marzo, 2011

    A mí lo del lenguaje sexista siempre me ha parecido algo que no merece la más mínima atención, aunque el ejemplo de “¿Seguro que desea continuar?” me parece una solución perfecta para lograr dirigirse a TODO el mundo. En cuando al resto… lo dicho, una cosa sin importancia, ya que sus defensores suelen ser, precisamente, personas que no tienen ni idea de lingüística (yo no es que sea un erudito, pero tengo ciertas nociones) y, en muchos casos, ni siquiera conocen su lengua materna. Además, como ya se sabe, la lengua es de los propios hablantes y solamente ellos pueden cambiarla. Ninguna institución puede modificar de la noche a la mañana nada a su antojo.

    Por otra parte creo que esa norma más que unificar, divide, pues no se deja de establecer la diferencia entre “nosotros” y “ellas” (o “nosotras” y “ellos”). En otras muchas ocasiones no suena natural… pero claro, explícaselo a ellos… Un amigo me pasó un discurso de egreso lleno de expresiones tipo “nosotros y nosotras”, “profesores y profesoras”, “amigos y amigas”… Cuando le di mi opinión respecto a tanta repetición y le dije que me distraía y no entendía lo que estaba leyendo, inmediatamente me llamó facha, retrógrado, machista y no sé cuántas cosas más… Y lo mejor fue cuando le sugerí que, en tal caso, incluyese a los negros, a los blancos, a los asiáticos, a los discapacitados físicos, a los discapacitados intelectuales, a los jóvenes, a los maduros, a los ancianos, a los creativos, a los analíticos (todos ellos con su equivalencia femenina), a los transexuales operados, a los no operados, a los homosexuales, a las lesbianas, a los bisexuales, a los altos, a los bajos, a los gordos, a los delgados, a los madrileños, a los manchegos, a los ceutíes, a los… puesto que alguien podría sentirse ofendido por no verse mencionado.

    Entonces montó en cólera y no quiso atender a más razones. Su única arma para defender la sinrazón fue continuar llamándome machista. Mi respuesta fue que, en lugar de preocuparse de si el lenguaje es machista o no, lo que habría que hacer es imponer penas más duras a los (insulto en plural; que cada cual imagine el que quiera) que maltratan a una persona (y aquí incluyo a toda la especie humana, no hablo solo de mujeres) o vigilar que realmente haya igualdad en nuestro país (objetivo que me parece bastante utópico porque hombres y mujeres ya somos diferentes biológicamente, y no digamos ya cada individuo en sí mismo comparado con los demás, pero eso es otro tema de discusión). Pero soy machista por defender la corrección lingüística de forma educada y razonada. En fin…

    Por suerte, somos muchos los que nos negamos a doblar la cerviz ante la ignorancia y la irracionalidad. 🙂 No pasarán.

    Responder
    • Pedro, tu segundo párrafo me ha recordado a este anuncio de Coca-Cola: http://www.youtube.com/watch?v=SGGIxy981ew 🙂

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    • Gracias por dejar tu comentario, Pedro. La vivencia que nos narras ilustra completamente lo que produce esta sinrazón que se dedica a dividir sin sentido ninguno y que, además, poco o nada tiene que ver con el verdadero sexismo (la violencia, la desigualdad de sueldos, de oportunidades, etc.).

      Estoy completamente de acuerdo contigo en lo que comentas sobre el desconocimiento general de la lengua materna y su funcionamiento lingüístico de las personas que proponen este tipo de planteamientos. En algún punto del vistazo rápido que eché a los PDF leí que es que la lengua tenía que actualizarse conforme a los tiempos que corrían. Una cosa es que se incorporen términos nuevos al diccionario de uso cotidiano (como la creación de verbos o palabras para acciones o situaciones que no se daban antes), y otra es que pretendas que la RAE empiece a incorporar dobletes -o/-a porque a ciertos grupos les parece que la lengua española es sexista por no tener especialidades en ambos géneros para todo. Como bien dice jennifallen, es algo que no se sostiene ni por economía lingüística, ni por sentido común.

      Y sí, cuando no se tienen argumentos para rebatir algo desde el sentido común, se recurre al insulto (vía fácil) para pretender tener la razón más que nadie.

      Responder
  4. Genial exposición, Eva. Coincido con las opiniones expresadas anteriormente. Desde mi punto de vista, el sexismo radica precisamente en intentar diferenciar en todo momento a las mujeres de los hombres, también en el aspecto lingüístico. En mi trabajo, yo lo tengo muy claro: el género masculino engloba también al femenino, y no hay vuelta de hoja. Nada de duplicaciones innecesarias, engorrosas y que responden a intereses de todo tipo menos los puramente lingüísticos, que son los que deberían primar. La lengua española es como es y nadie la ha diseñado así a propósito con la oscura intención de someter a las mujeres. Si alguien se ofende por cosas que no existen, peor para él (sí, para él, y no para él o ella). Lo malo es que esa gente ociosa y susceptibilísima se dedica a crear engendros lingüísticos como AMPA (asociación de madres y padres de alumnos), opción muy acertada teniendo en cuenta que en español también existe el vocablo hampa, que suena igual y cuyo significado es el siguiente:

    1. f. Conjunto de maleantes que, unidos en una especie de sociedad, cometían robos y otros delitos, y usaban un lenguaje particular, llamado jerigonza o germanía.

    2. f. Vida de las gentes holgazanas y maleantes.

    3. f. Gente que lleva esta vida.

    4. f. Submundo del delito.

    Un saludo a todOs,
    Isabel

    P.D.: por cierto, los sustantivos en alemán se escriben con mayúscula inicial, así que sería das Kind. 😉

    Responder
    • Muchas gracias por pasarte y comentar, Isabel. No conocía el vocablo hampa, así que una cosa que voy a aprender antes de irme a la cama hoy 😀 (por cierto, me ha arrancado una carcajada, jajaja).

      P.D.: gracias por la correción, no recordaba yo lo de la mayúscula en los sustantivos alemanes (cómo se me ha podido olvidar, con el por saco que me dio cuando empecé a estudiarlo…). ¡Ahora mismo lo corrijo!

      Responder
  5. Por cierto, ahora que lo pienso, lo realmente correcto sería AMPAA (asociación de madres y padres de alumnos y alumnas). Un ejemplo más de hasta dónde llega la idiotez y la incoherencia de algunas personas.

    Saludos,
    Isabel

    Responder
  6. Mª Angeles Romasanta

     /  25 marzo, 2011

    Magnífico artículo. Muchas veces las personas nos vemos envueltas en polémicas que nos ofrecen tantas posturas al mismo tiempo que resulta dificil establecer unos parámetros lógicos por los cuales regirse definitivamente. Nos falta ser capaces de abstraernos de todas esas posturas y acceder al núcleo e inicio del tema. Magnífico.

    Responder
  7. Lo siento pero, en el tema del sexismo en el lenguaje, me niego a ser políticamente correcto. Me cabrea mucho la típica frase de “compañeros y compañeras, amigos y amigas, hermanos y hermanas”. En nuestro idioma tenemos dos figuras. Una, la economía lingüistica, por la cual cuando decimos “interesados e interesadas”, estamos haciendo algo innatural, poco práctico y que va en contra de la propia naturaleza de nuestra lengua. Si decimos solo “interesados”, es porque todos entendemos que nos referimos a los que tengan interés en la idea, sean hombres, mujeres, transexuales o hermafroditas. Dos, el neutro, ese género olvidado pero que existe en español. Si le echamos un vistazo a los papelajos que publica la RAE, se explica bastante clarito que el neutro coincide con el género masculino y que con él se designa a ambos miembros de un sexo. Así que si digo “¿Está seguro de continuar?”, no solo se lo estoy diciendo a un hombre, sino a cualquiera que esté manejando el programa de marras.
    Al final del día, la corrección política en el lenguaje va a atacar al mensajero, el lenguaje, en lugar de atacar la causa, que es el machismo de la sociedad. Del mismo modo que cuando llamo a alguien “negro” puedo tener dos intenciones bien claras (designar a alguien que es de esa raza o meterme con alguien en función de mi raza), lo mismo se puede conseguir en situaciones de sexismo. El machismo y el feminismo existen independientemente del lenguaje, que es solo un método de comunicación. Insisto, no hay que criminalizar al mensajero, sino a las intenciones.

    Responder
  8. Jesús

     /  31 marzo, 2011

    Me ha parecido interesante el artículo y veo adecuado debatir este tema siempre y cuando se haga con educación.

    Últimamente hay más gente emperrada en hacer distinción de géneros mediante duplicamiento y de forma explícita, cosa que cuando lo leemos nos es redundante y acaba distrayendo. Ya existe un artículo neutro que engloba ambos géneros pese a que el género que utiliza por defecto es el masculino, y es más, lo empleamos de forma natural independientemente de si el hablante es un hombre o una mujer.

    Como nuestro idioma hace distinción de género en los sustantivos (a diferencia del inglés, que utiliza los pronombres para especificar el género del sustantivo) pues no nos queda otra que ingeniárnoslas para remarcar la neutralidad mediante nuestros pronombres, en este caso, “lo” y aún así suena masculino, pero puede englobar los dos géneros y la mayoria de la gente no ha puesto ninguna pega en ese aspecto.
    Yo no lo veo mal, pero ya es demasiado que algunas personas vean sexismo dondequiera que vayan cuando en realidad no lo hay, tal y como se comentó antes.

    Por cierto, con este tema caí en una cosa que ejemplifica ese problemilla que existe en la distinción de géneros. Son capturas de una conversación entre dos personas (Solid Snake y el Coronel Campbell) en el juego Metal Gear Solid 4, y ya de paso nos metemos en el tema de la traducción.

    Una vez vistas, ¿no os parece tela de raro que Snake reaccione de esa forma en la conversación española? 😛

    Responder
  9. Ramón Ruiz

     /  14 abril, 2011

    Venga, pues un poco tarde, aquí va la aportación de un intérprete.

    Durante un voluntariado con una conocida organización de campesinos, viví una de las experiencias más surrealistas que he tenido nunca en cabina. Resulta que, el último día del congreso, nos pasaron la declaración final en español para que se la leyéramos a los hispanohablantes. La redacción era pésima, e incluía «campesinas y campesinos» por todos lados, con el género también marcado en sus correspondientes adjetivos. A veces, incluso usaban «las campesinas» como género neutro. o_O

    Antes de empezar a leerlo, intenté explicarle a la autora que aquello no tenía ni pies ni cabeza, por muy concienciados que pretendieran estar, y que eso no ayudaba en nada porque entorpecía la comprensión del texto. Además, que no es lo mismo verlo escrito que leerlo en voz alta, porque en esta última situación es cuando uno se da cuenta de verdad de lo engorroso y absurdo que resulta. Al final, tuve que leerlo tal y como estaba escrito. Lo hice despacio, con voz de Constantino Romero, e incluso me permití añadir algún femenino que se les había olvidado. Qué absurdo todo…

    Siempre que puedo, traduzco como en el ejemplo que has puesto de ¿Seguro que desea continuar?, intentando evitar las referencias de género, pero vamos, en cabina es imposible, cuando menos. Y qué leche, que como profesional de la lengua me niego a cometer esos atropellos. Si el uso se impone más adelante, pues habrá que adaptarse, pero no porque sea un uso sexista, sino porque es el uso, sin más.

    Un saludo.

    Responder
  10. Ramón Ruiz

     /  14 abril, 2011

    Mira, como en su momento guardé esta declaración, he aquí un ejemplo:

    Las campesinas y campesinos rurales, urbanas y urbanos, están hartas y hartos de que los poderosos se inmiscuyan en sus asuntos.

    En la negrita dije «los poderosos y las poderosas», no lo pude evitar. ;o)

    Responder
    • Ostras, me has dejado de una pieza… fíjate que es una línea y media y ya con eso solo te pierdes con tanta duplicación… lo que más me sorprende es que haya gente que, en su empecinamiento de rizar el rizo de lo absurdo, no sea capaz de ver que eso es completamente insostenible en la lengua y no lleva a ninguna parte, salvo como bien dices, a que no se entienda absolutamente nada, máxime como el texto sea un poco largo demás.

      ¡Gracias por comentar y compartir tu experiencia con nosotros! 🙂

      Responder
  11. En la decimoquinta Píldora T&P que grabé esta semana, «Mujer embarazada inmigrante busca intérprete que no sea de papel»,
    http://www.joseyustefrias.com/index.php/web-tv/pildorastyp/57-pildoras/184-mujer-embarazada-inmigrante-busca-interprete-que-no-sea-de-papel.html
    hay un momento en el que podréis comprobar otro ejemplo de cómo la feminización del discurso (cuya posible utilidad en la lengua escrita no negaré: a/o) puede llegar a entorpecer el buen ritmo de un discurso.
    Saludos a todos/as y felices vacaciones de Semana Santa
    jOse

    Responder
    • Acabo de ver el vídeo =P. Sí, la verdad es que entorpece el discurso y lo hace mucho más lento, pesado y hasta difícil de entender (el ejemplo de Ramón lo demuestra claramente, incluso en la lengua escrita se hace horrible ver algo así).

      Por cierto, brutal la píldora, no tiene desperdicio ninguno. A ver si saco tiempo y mi próximo post lo enlazo con la interpretación en los SSPP, que me das pie a ello. Se lo he mandado a una de mis profesoras de interpretación para que lo vea y lo difunda entre el personal y el alumnado, porque estoy segura de que le va a encantar la joyita.

      ¡Saludos y que pases unas felices vacaciones!

      Responder
  12. Jose miguel

     /  28 mayo, 2011

    Sus arguemtos son falseados y no considera las justas reinvidicaciones de las mujeres, como usted, que, gracias al lenguaje sexista han sido excluias, desvalorizadas, objetivizadas, etc. con todo el repeto le pido leer mas sobre el tema, antes de ponerse a escribir como experta, evidenciando solo en sus planteamientos la profundidad del colonialismo machista en sus pensamientos

    Responder
    • Hola José Miguel,

      bien, pie para el debate :D. Dice que mis argumentos son “falseados”; bien, me gustaría saber qué puntos de la exposición que hago a lo largo de todo el post son falsos y por qué, ya que creo que mi razonamiento se fundamenta en una sólida base lingüística, y la gramática no tiene mucha más vuelta de hoja.

      Por otra parte, dice que a las mujeres se nos ha excluido gracias al lenguaje “sexista”. ¿De verdad lo cree? Demuéstrelo con hechos, quiero argumentos fundamentados. Por la misma regla de tres en base a este pensamiento, deduzco que entonces fue el lenguaje el culpable de que, por ejemplo, se discriminara a las personas de color durante décadas en los EE. UU., ¿no? También es un caso de exclusión e infravaloración.

      Mis planteamientos no son machistas: son puramente lingüísticos. Con todos mis respetos, creo que debería ser usted quien se documentara un poco más sobre el funcionamiento gramatical de la lengua española (y por qué no, de otras lenguas) antes de decir que nuestra lengua es sexista, porque es un planteamiento que no tiene ni pies ni cabeza, y creo que en mi exposición explico el porqué de forma bastante comprensible. Ahora bien, como ya le he dicho anteriormente: deme argumentos sólidos que sostengan su comentario, y entonces debatiremos como es debido :).

      Responder
  13. Ramón Ruiz

     /  28 mayo, 2011

    José Miguel, pero qué dices, señálame un argumento falseado en este post. Y además que sepas que es muy feo eso de tratar a la gente como si fuera tonta, diciendo que si no estamos de acuerdo contigo es porque no hemos leído lo suficiente. No seas listo, anda.

    Responder
  14. Laladronadelibros

     /  17 noviembre, 2011

    Antes de todo, me gustaría aclarar que no me gusta debatir en blogs y demás, aunque tenga 16 años y a las personas de nuestra generación se nos aduzca un gran gusto por la utilización de espacios cibernéticos como medio de expresión…pero visto la homogeneidad de opiniones (y dado que detesto la falta de pluralidad)

    El que se utilice actualmente el masculino como genérico viene del hecho de que en latín el masculino y el neutro son practicamente iguales. De hecho, el género neutro deriva del masculino, como en Griego que se utiliza ἄνθρωπος para hablar en general de la humanidad (“ser humano”, que humano es el término patrimonial de “hommo, homminis”), siendo esta palabra una derivación de ἀνδρός (hombre, masculino)….otra vez definiendo a las mujeres en base a los hombres…esto viene de largo.

    Entiendo que se aduzca el uso del masculino como genérico a la economía del lenguaje…pero esta teoría pierde su supuesta neutralidad porque ¿ cómo es explicable que en todas las lenguas romances se utilice únicamente el masculino como genérico? ¿no habría sido, partiendo de la base de que el lenguaje no es sexista, lógico que en algunas se usase el femenino como genérico?

    Las sociedades modernas (entiéndase, las que germinaron hace 4000-5000 años) son eminentemente patriarcales, las mujeres siempre hemos estado relegadas a un segundo plano, minusvalorizadas o incluso invisibilizadas. Y este hecho es especialmente grave porque, señoras, somos el 50% de la población mundial.

    Y, sinceramente, si desde pequeñas nos enseñan que hay dos géneros: masculino y femenino, a ninguna de nosotras nos vale que nos tengamos que sentir identificadas cuando se dirigen a nosotras como “chicos”, “alumnos”, etc. En numerosas ocasiones no estamos seguras de si el profesorado se dirige a ellos en exclusiva.

    Yo opto porque se utilice el genérico (vecindario, persona, alumnado) y los abstractos (ej: en vez de tutor, tutoría; director, dirección) , ya que este sí que proviene del neutro del latín (en referencia a objetos e ideas abstractas) y no es excluyente.

    En cualquier caso, tampoco es tan difícil utilizar una palabra más como sujeto…en alemán hay sustantivos compuestos que llegan a aunar cuatro términos y nadie se pierde al hablar.

    Otra opción sería hablar en femenino, por que personas somos todas sin excepción.

    Y hablando en alemán, he aquí una prueba más de que el lenguaje refleja directamente los valores y tendencias de una sociedad:
    Das Mädchen: género neutro, la muchacha, tratamiento que se da a una mujer soltera.
    Die Frau: género femenino, la señora, mujer casada.

    ¿Una mujer soltera no es una mujer completa? ¿por qué se utiliza esta palabra como neutro si se trata también de una fémina?

    Responder
    • Pedro

       /  18 noviembre, 2011

      Hola, laladronadelibros.

      Primer punto sin ánimo de ofender, solamente para hacértelo saber: si algún día estudias latín tardarás poco en darte cuenta de que es “homo”.

      Segundo punto: habría que revisar la afirmación de que las mujeres siempre han estado relegadas a un segundo plano, etc. Me parece un juicio demasiado categórico y simplista. No puedes meter a todas las sociedades “modernas” dentro del grupo de las patriarcales porque puedes estar equivocándote. También se especula que durante el Paleolítico las sociedades eran principalmente matriarcales. ¿Significa eso que ninguneaban a los hombres? Sinceramente, no se sabe y quizá nunca se sepa, pero no creo que sea correcto sacar ese tipo de conclusiones prematuras. ¿Acaso has estudiado Antropología? ¿Acaso conoces todas y cada una de las culturas que han existido y existen? ¿Estás segura de que no hay o ha habido una sociedad patriarcal donde la mujer sea valorada y apreciada? ¿O viceversa? “Patriarcado”, entre otras cosas, es la organización social en que la autoridad es ejercida por un varón, extendiéndose este poder a los parientes aun lejanos de un mismo linaje. Por tanto, no significa necesariamente opresión o maltrato del bello sexo ni tampoco que se tenga en cuenta únicamente la línea paterna. Una sociedad puede ser patriarcal y matrilineal a un tiempo, como la portuguesa (donde el primer apellido es el de la madre, siendo el segundo el del padre. ¿Eso es relegar a la mujer a un segundo plano por completo?). Te haré saber que en muchísimas culturas del mundo la filiación matrilineal es la única que se tiene en cuenta, ya que la maternidad de una mujer es algo demasiado evidente y difícil de ocultar. En cambio los hombres nunca pueden estar seguros de que ellos son el verdadero padre.

      Tercer punto: En mi mente masculina, cuando se dice “alumnos” lo interpreto como sustantivo genérico que engloba a todas las personas presentes en un aula. Es igual que si, formando parte de un grupo, alguien se dirigiera a nosotros diciendo algo tipo “Sois unas buenas personas”. En cuanto al tema del alemán, en muchas culturas los muchachos debían pasar ciertos rituales que marcaban el fin de la niñez y el inicio de la edad adulta ante la ausencia de hitos biológicos que lo hicieran. Las muchachas, en cambio, tienen la menstruación y la virginidad. Puede que en el inconsciente colectivo germano una muchacha no llegase a ser mujer hasta que tuviese su primera menstruación o perdiera la virginidad con un hombre, del mismo modo que cierta tribu africana (cuyo nombre no recuerdo) considera a los bebés como COSAS (literalmente hablan de ellos como “La cosa de ahí” o “Eso”) hasta que alcanzan cierta edad y se considera que vivirán al menos hasta la edad adulta. Solo entonces se los comienza a ver como personas completas y reciben un nombre. Puede que en el caso del neutro alemán aplicado a las jóvenes solteras la razón se haya perdido con el tiempo, pero eso no implica que puedas acusarla de ser una sociedad machista basándote únicamente en lo que ves a primera vista. Recuerda que las cosas no son lo que parecen.

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  15. Laladronadelibros

     /  23 noviembre, 2011

    No sé si usted lo habrá hecho (estudiar Antropología, quiero decir) pero su ignorancia respecto a la Antropología de Género es apabullante (también sin ánimo de ofender).
    Le haré un conciso resumen de lo que era el matriarcado, aunque no creo que le interese en absoluto ya que si lo hiciese, habría consultado alguna de las cuantiosas fuentes de las que se dispone desde que las ciencias sociales son un poco menos androcentristas.

    El matriarcado estaba formado por la madre y la progenie; ésta es sin duda su principal cualidad. Otras características de la familia matriarcal eran las siguientes:

    * La influencia femenina era muy grande en la sociedad, ya que la mujer desempeñaba el rol principal en lo económico, ejercía el poder y regía la estructura social. Esto quiere decir que ejercía el poder político, religioso y económico.
    * Este tipo de familia u organización familiar se desarrolló en la prehistoria y en ciertas regiones del planeta, aún en los inicios de los tiempos históricos, había sociedades matriarcales pacíficas o denominadas “virginales” en las cuales lo femenino era lo que primaba en las relaciones sociales. Las mujeres ejercían el poder sobre los descendientes matrilineales que se reunían en tribus independientes.
    * Esta familia matriarcal conformaba una unidad económica autosuficiente, ya que la madre era quien brindaba los alimentos vegetales y los hijos los productos derivados de la caza y la pesca.
    * Existen relatos de estudios que describen a sociedades pacíficas de tipo matriarcal en las que no existían guerras ya que la autoridad la ejercía de forma legítima descendientes matrilineales de la llamada “Madre Ancestral” o “Diosa” que le había dado el origen al pueblo.

    El feminismo no quiere imponer un matriarcado basado
    en la violencia contra el hombre, como ha sido el
    patriarcado hasta ahora. No desea dejarlos sin voto, ni
    violarlos en las guerras, ni mutilar sus genitales en pro de
    una tradición cultural, ni confinarlos en el ámbito
    doméstico, ni quiere matarlos por adulterio. El feminismo
    no pretende que los hombres sean propiedad de sus
    madres y luego de sus mujeres, ni desea que los hombres
    cobren salarios más reducidos, ni tampoco querría
    desterrarlos de las cúpulas de poder mediático,
    empresarial y político. No quiere traficar con cuerpos
    masculinos para el disfrute de los femeninos, ni desea que
    los niños varones estén desnutridos o abandonados en
    orfanatos, ni, por supuesto, promovería su marginación
    social o económica. Tampoco vetaría que los niños varones
    pudiesen ir a la escuela, ni les prohibirían el acceso a la
    sanidad y la Universidad. Comprendan que eso es una
    locura que no promueve el feminismo.
    ¿Puede decirme alguna, una sola sociedad patriarcal en la que no se de alguno de estos hechos?

    Como usted bien dice “en su mente masculina”, (y androcentrista, ya que conozco a numerosos hombres que se identifican como homosexuales que propugnan la utilización del femenino como genérico, ya que en un esfuerzo de EMPATÍA han comprendido la discriminación que usar el masculino supone para con nosotras ¡existen los hombres feministas y ,por ende, humanistas) nunca podrá lograr entender lo que una mujer percibe cuando se refieren a ella en masculino. No es para nada lo mismo que alguien se dirija a un colectivo femenino como “los alumnos” que como “el alumnado”. Se lo explicaré de manera simplificada:

    Alumnado->Término genérico. Proviene del género neutro de la 3ª declinación. Sirve para dirigirse a ambos sexos.
    Alumno-> Masculino
    Alumna-> Femenino
    Alumnos-> Masculino Plural. Existe una desinencia para esta raíz “alumn”, que es “as” y sirve para designar específicamente a las mujeres.

    Persona-> Término genérico. No existe un uso ESPECÍFICAMENTE para el femenino, por lo que no hay distinción y no es discriminatorio, al igual que alumnado.

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    • Pedro

       /  24 septiembre, 2012

      Entonces te diré que tu ignorancia respecto al latín y al español es impresionante. Y lo más impresionante de todo es lo atrevida que eres. Claro que ya se dice que la ignorancia es muy atrevida.

      En primer lugar, el masculino y el neutro en latín no son iguales. No es lo mismo lupus o puer, masculinos, que templum o castrum, neutros. Si crees lo contrario y te interesa mírate una tabla de declinaciones o pregunta a algún profesor de tu instituto. Claro que, si te interesara, hubieras consultado alguna de las numerosas fuentes que existen para aprender latín en lugar de sorprenderme con tu insultante ineptitud.

      En segundo lugar, no hace falta que me expliques lo que es una sociedad matriarcal ni me hagas un análisis morfológico simplificado. En cambio, creo que tú tienes que mirar mejor el diccionario:

      -Alumnado: género masculino.

      -Persona: género femenino.

      ¿Lo entiendes o hace falta que te lo simplifique más?

      Por otra parte, nadie teme que el matriarcado repita los errores del matriarcado. Veo que nada de lo que te expliqué en su momento ha calado en esa cabecita obstinada en defender una verdad a medias y sin ningún tipo de base verdaderamente científica. Veo que, contigo, la adoctrinación ha tenido éxito.

      Responder
  16. Lo que yo opino de manera concreta, es que en efecto se debe de señalar y nombrar la parte femenina, muy independiente a la economia del lenguaje, creo que vale la pena, así la cultura de nombrar lo inombrable se incopporara en lo normal y cotidiano; sin tener que pensar en acortar el mensaje.

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