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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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La posedición

Ya tenía pensado dedicar una entrada a esta modalidad dentro de los encargos de traducción, pero la entrada de Ana Fuentes en su blog “No disparen al traductor” sobre la traducción automática me ha terminado de poner en bandeja este post.

Al final de su entrada, Ana nos hace un pequeño apunte sobre la calidad final resultante de las traducciones automáticas, donde nos dice que “el cliente será el que dicte si es necesario invertir o no en una traducción óptima, o si le es suficiente con el resultado generado por traducciones automáticas”. Pues bien, la posedición es precisamente el resultado de no querer renunciar a una traducción de calidad partiendo de la base de una traducción automática. Es decir, que la posedición es ni más ni menos que un control de calidad final que realiza un traductor sobre una traducción automática dada por el cliente.

Cosas que pasan con los traductores automáticos... xD

¿En qué consiste más concretamente la posedición? Pues consiste en introducir en el texto las modificaciones y correcciones pertinentes hasta que el resultado final parezca hecho por un traductor “de carne y hueso”, por así decirlo. O en otras palabras: la posedición consiste en eliminar todo vestigio propio de una traducción automática. Dicho así parece sencillo, pero ello implica no solo comprobar los detalles gramaticales como las concordancias de género y número o los regímenes preposicionales, sino que también habrá que consultar la memoria o el glosario que nos faciliten para verificar que los términos están traducidos correctamente según su contexto, que el sentido de la traducción es el adecuado y, en caso necesario, tendremos que contrastar la traducción  con el documento original (es decir, el PDF, DOC o lo que corresponda) en caso de duda siempre y cuando sea posible. Además, es muy posible que el cliente nos pida que adaptemos el texto resultante de la traducción automática a sus normas de estilo, y debemos llevar cuidado con cometer fallos de hipercorrección o con quedarnos cortos en nuestra tarea.

Además, en función del tipo de texto que sea, lo que llegue a nuestras manos puede estar mejor o peor traducido, lo que puede resultar en ponernos la tarea algo más fácil o en invertir más horas de trabajo de lo que pensábamos que nos llevaría en un principio. Por ejemplo, si es un texto muy técnico con terminología muy específica cuyos términos además son polisémicos en función del contexto en el que nos estemos moviendo, tendremos que consultar la memoria, el glosario y el material de referencia correspondientes antes de confirmar que el segmento resultante de la traducción automática es correcto, lo cual implica una inversión de tiempo que nos puede alargar bastante la tarea, sobre todo si es un proyecto que tocamos por primera vez y del que desconocemos absolutamente todo. En ocasiones, si el resultado es demasiado desastroso (es decir, contiene verbos mal conjugados, construcciones mal hechas, palabras mal traducidas -como “auto” por “coche” en lugar de “automático”- o incluso palabras sin traducir del original), sale mucho más rentable (en cuanto a inversión de tiempo se refiere, claro) eliminar el segmento en cuestión y retraducir de cero.

En resumen: si las fuzzies nos llevan por el camino de la amargura cuando corregimos, la posedición no se queda muy atrás. Y ahora viene mi pregunta: ¿alguien más ha tenido experiencia con la posedición? ¿Cuál es vuestra opinión acerca de este tipo de encargos? ¡Animaos a comentar!

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26 comentarios

  1. Judit

     /  15 noviembre, 2011

    Buenas:
    Es verdad que a veces sale más rentable borrar el segmento y traducirlo porque si te pones a retocarlo, se convierte en pesadilla, a mí me pasa en segmentos en los que hay muchos números y la traducción automática ha decidido mezclarlos y cambiarlos de posición. Pero por lo general no me quejo de los trabajos que me mandan de posedición porque están bastante bien traducidos, es cierto que son idiomas bastante controlados con repeticiones de estructuras y mucho mucho material de referencia, en el que se han basado para hacer la traducción automática. Vaya, que no es lo mismo un trabajo que te manden y que hayan traducido con Google Translate o cualquier herramienta gratuita que aquel trabajo que se ha traducido con sistemas desarrollados por el cliente, en los que han invertido tiempo y dinero y que mejoran continuamente.
    En las ocasiones en las que la traducción automática ha sido un desastre, se lo he comentado al cliente y directamente me lo han pagado como traducción.
    Yo a veces creo que soy rarita porque me gusta la posedición, aunque también es posible que sea porque lo que me mandan para poseditar casi siempre es de automoción que es el tema que más me gusta.
    Un saludo,
    Judit

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  2. No he tenido experiencia con posedición, pues jamás he admitido encargos de este tipo. Y, mientras tenga alternativas, procuraré no hacerlo. Pero, sí que estoy seguro de algo: sale muchísimo más caro pos editar, que traducir todo «correctamente desde el principio» y eso es algo que, hasta la fecha, ningún traductor automático hace.

    Hace muchos años, empresas con un enorme volumen de información y con los recursos necesarios, como IBM y Siemens, hicieron serios intentos de tener un sistema de traducción automática que requiriese una pos edición mínima. Es decir, traducciones aceptables. Y, hasta la fecha, ambas fracasaron. El sistema de IBM, no me acuerdo cómo se llamaba y el de Siemens, METAL.

    ¿Alguien, que no pertenezca al prejurásico traductoril como un servidor, se acuerda hoy de dicho programa, o sabe cómo se llama actualmente y si sirve para algo que no sea puramente anecdótico,,,? 🙂

    Para los que no sepan la respuesta: http://en.wikipedia.org/wiki/METAL_MT

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  3. Alba

     /  15 noviembre, 2011

    Hola!
    Ha sido ver la palabra postedición en un twitt y darle al enlace para ver quién se atrevía a hablar del tema! También soy traductora y he sufrido la postedición, aunque como gestora… Es un tema muuy complicado… A veces, sería mejor que nos pidieran la traducción de cero, porque el resultado de la traducción automática es bastante malo y piden, obviamente, un resultado muy bueno, por menos dinero… Quizás en algunos casos vaya bien, pero en general creo que es un modo de ahorrarse mucho dinero, aunque se comprometa la calidad…
    Alba

    Responder
  4. Soy traductora por lo que, como corresponde, rechazo la posedición enfáticamente. Es contraria a nuestros intereses como profesionales de la traducción. Cada vez que alguien posedita una máquina, hubo un traductor que se perdió un trabajo. Cualquier código de ética de cualquier asociación de profesionales de la traducción lucha por la defensa de nuestro trabajo. La posedición es todo lo contrario y debería ser rechazada por todos los traductores y desaconsejada por las asociaciones que nos protegen. Con respecto al uso propio (es decir, no cuando el cliente nos manda un trabajo hecho por la máquina, sino cuando NOSOTROS tenemos acceso a ese software [open source o pago], si bien no me veo hoy subida a esa movida, sí entiendo que los colegas lo hagan. Es decir que usen ELLOS software para poseditar como otra herramienta más para NUESTRO beneficio. Saludos.

    Responder
    • Entiendo tu razonamiento, Aurora, pero no comparto tu postura. En vez de cerrarse en banda a los cambios y los avances tecnológicos (que se producirán queramos o no), creo que es mejor aceptarlos y adaptarse a ellos cuanto antes para tener ventaja competitiva. No debemos olvidar que nosotros prestamos un servicio que los clientes necesitan. Si en el futuro los clientes deciden recurrir a otras soluciones para cubrir ese servicio, poco podremos hacer aparte de amoldarnos a la nueva situación o buscar otros nichos de mercado que se ajusten a nuestras preferencias, como comenta Alfredo C. Seguramente cambiará el mercado de la traducción tal y como lo conocemos hoy, pero surgirán otras oportunidades de negocio. El quid de la cuestión, en mi opinión, no es ir contracorriente, sino adaptarse al medio.

      Un saludo,
      Isabel

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  5. ¡Hola, Eva!
    No sé si ya te habré saludado por Twitter, sino: ¡encantada! Muchas gracias por retomar y ampliar mi entrada. Lo cierto es que desconocía la práctica (¿común?) de encargos de postedición para el traductor. Sin haber tenido experiencia en ello, me atrevería a decir que en muchos casos conllevaría el doble de quebraderos de cabeza para, al fin y al cabo, recortar gastos y llegar a una traducción de calidad. Otra vía rápida. No obstante, supongo que depende tanto de la naturaleza del texto como del software empleado. Recuerdo cómo en clases de lingüística computacional observamos el caso de un software que parecía prometedor hasta cierto punto. Ahora, leyendo la descripción del producto, me resulta cuanto menos irónico:

    “Las soluciones de MT de SYSTRAN ayudan a las organizaciones a mejorar las comunicaciones multilingües tanto interna como externamente. Se pueden entrenar según un dominio u objetivo empresarial específico para generar traducciones de calidad que son aptas para su publicación. Además, se utilizan para aumentar la productividad de las traducciones humanas, y se integran fácilmente con workflows de localización y con otras aplicaciones empresariales. La MT es la única solución viable para traducir contenido que de otro modo no se traduciría, ya que es una solución rápida y el costo es independiente del volumen traducido.”

    En fin, perdona la parrafada. ¡Nos seguimos leyendo! 😉
    Off-topic: Algún día tenemos que hablar un poco de fansubbing… Me encantaría volver a retomar proyectos así.

    Responder
  6. Hola Eva, Judit y resto de colegas,

    no creo que nadie sea raro, por gustarle la posedición o no. Tampoco veo necesario un proteccionismo a ultranza frente a la TA.

    Creo que se trata más bien de ignorancia, ya que, algunos clientes por pretender ahorrarse unos euros basan sus decisiones sobre informaciones erróneas (como el rollo publicitario del produto anteriormente descrito) y acaban pagando el doble o el triple, si quieren tener un nivel de traducción mínimamente aceptable.

    Para un servidor, la TA y la posedición sólo tienen una opción de éxito y es la de los lenguajes controlados, específicos de un área (como puede ser la aeronáutica o la automoción) y, además, restringido a pares de idiomas muy concretos y morfosintácticamente próximos (como puedan ser el alemán y el inglés).

    Responder
  7. Yo he trabajado en un proyecto realizado con posedición, con mucha documentación de referencia, terminología acuñada y creo que no está tan mal. Pero uno tiene que acostumbrarse. En mi caso, se trataba de una tienda en línea con descripciones de ¡más de un millón de productos! Ya es un mérito que el cliente decida embarcarse en la traducción de algo así. Las descripciones tenían la misma estructura y muchos productos compartía componentes, así que creo que salía bastante a cuenta. Si poseditando uno puede doblar o triplicar la producción diaria y ya se trataba de un proyecto de muchos meses de duración, se tardarían años en traducirlo desde cero.

    El ser humano tiene miedo a los cambios y más cuando cree que están en juego sus lentejas. Hace unos años, cuando empezó el boom de las herramientas de traducción asistida, muchos traductores ponían el grito en el cielo. De hecho, me sorprende mucho que todavía haya traductores de la vieja escuela que rechacen este tipo de tecnología. ¿No se supone que un traductor tiene que tener una cultura muy amplia y estar al día de los avances? Evidentemente, si uno traduce solo poesía, no va a usar una herramienta de traducción asistida. Pero para la mayor parte de textos que se traducen, creo que puede ser útil.

    Responder
    • En parte, puedo entender la reticencia a las memorias de traducción porque “a saber de dónde viene esa TM”. Una cosa es la TM de cada uno, que, bien gestionada es una mina, y otra muy distinta una TM por donde han pasado decenas de manos a lo largo de los años y nadie se ha molestado en mantenerla para que sea coherente. Además de las alineaciones poco cuidadosas o de bitextos que no tienen correspondencia directa, sino que son más bien transcreación (como me lea Miguel Llorens me canea). Más de uno se ha quemado las manos (yo incluido) aceptando descuentos de tiempo y dinero con una TM que era un maldito desastre. Pero bueno, cosas de la ciencia, avanzas dos pasos y retrocedes uno.

      Por lo demás, yo lo achaco al FUD: los traductores también somos humanos y tememos lo desconocido.

      Responder
  8. Enhorabuena por la entrada, Eva. La tenía separada y pendiente y al final se me ha olvidado mencionarte en la mía 😦

    En parte, lo que comentas sobre qué hay que controlar y revisar en una posedición también se aplica a una traducción tradicional con TM. Por ahí nada nuevo. Lo realmente peligroso de motores estadísticos como Google Translate (o LanguageWeaver) es que en muchas ocasiones las frases suenan bien (el estilo) y, si no vigilas bien el sentido del texto origen, la puedes meter hasta el fondo, como sucede en esa captura de pantalla.

    También me interesa lo que señalas que nunca sabes si te pasas de corregir o si te quedas corto. Esto es algo que también pasa en una revisión, que a veces no sabes hasta dónde hacer tuyo el estilo: no quieres que se mosquee el traductor y te discuta, ni que el cliente te eche la bronca por haber obviado algún error subjetivo. A los poseditores a menudo se les pide que cambien lo necesario y no más, lo difícil es saber dónde parar.

    Respecto al comentario de Pablo sobre los lenguajes controlados, creo que es algo que se aplica más bien a los motores de TA por reglas como el clásico Systran (hoy en día su solución corporativa es híbrida). Como el motor se basa en reglas, funciona mejor en un texto producido semiartificialmente, con estrictas reglas de escritura. En el caso de los motores de TA por estadística (como Google), los textos que mejor traduce son los similares a los textos con los que se ha alimentado el motor. Por ejemplo, si le das de comer informes de la ONU y le pides que traduzca un informe de la ONU, lo hará bastante bien, aunque el texto no esté muy bien escrito. Claro está, esto está limitado por los modelos de lengua necesarios incluso en un motor por estadística, pero no tanto como en un motor por reglas.

    Responder
  9. Rubén de la Fuente

     /  18 noviembre, 2011

    Hola,

    Un par de apuntes:

    – la calidad del resultado de la TA depende del tipo de texto, pero también de la calidad de la aplicación de TA. No es lo mismo Google que una aplicación que podemos personalizar por dominio o cliente.
    – Au, los traductores también pierden trabajo si usamos memorias y no dejamos de usarlas. Entiendo tu razonamiento, pero no sé hasta qué punto es sostenible.

    Responder
    • Es sostenible desde la ética profesional, pero fuera de un análisis así de sutil (!), hay otros motivos que hacen que la PE (cuando nos las asignan terceros) sea nociva para la profesión. Pronto publicaré un nuevo artículo. Saludos.

      Responder
  10. Alfredo C.

     /  21 noviembre, 2011

    ¡Cuánto conservadorismo arcaico se ve en algunos de los comentarios! Solamente espero que esas almas no logren anquilosar las instituciones u organizaciones a las que pertenecen. Igualmente, estoy convencido de que van a seguir existiendo segmentos para todo tipo de servicios. Lo principal que deberemos tener en cuenta es en cuál de esos segmentos vamos a elegir competir. ¡No desesperéis, ya que la globalización impone un ritmo atractivo de crecimiento del mercado!

    Responder
  11. Esto me ha recordado a cuando en el traductor de “El País” te traducía la frase “Ser duro” como “Be a five peseta coin” xDDD Lo acabo de comprobar y ya lo han arreglado xDD

    Responder
  12. Isabel:
    Bueno… Un poco tarde, pero acá estoy.
    De ninguna manera me cierro a la tecnología. Es más, considero que el mote de ludita (que se nos pone a quienes nos oponemos a la posedición para terceros) es totalmente injustificado.
    Yo no rechazo la posibilidad de poder usar yo misma la TA, sino la invitación a poseditar para terceros. Eso es un suicidio porque lo que hace la combinación de TA+MT es engrosar el corpus de las agencias.
    ¿Cerrarme a los cambios y los avances tecnológicos? ¿Qué clase de traductor necio podría hacer eso en el año 2012? Acá te dejo un artículo que escribí un poco cansada de ser tilada de antitecnología.
    http://www.aipti.org/eng/articles/art24-luddite-luddite-my-iphone.html
    Poseditar para terceros (por este momento, algunas agencias) es cavarse la propia fosa.
    Cordiales saludos.

    Responder
    • Eva María Martínez

       /  8 octubre, 2012

      ¿Ludita? Anda, no sabía que existiera esa denominación. Yo no estoy a favor de la posedición porque me parece que, en la mayoría de los casos, no sale nada rentable para lo que se paga. Ahora bien, sí que he leído a colegas que dicen que tienen clientes con los que trabajan con posediciones y que les sale muy rentable porque la calidad general de los textos resultantes es muy buena. Todo depende del cliente, del tipo de texto y de la herramienta que utilicen para realizar la posedición.

      Responder
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