• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

  • ¡Sígueme en Facebook!

  • ¡Sígueme en Twitter!

  • RSS RSS Feed

  • ¿Te ha gustado el blog? ¿Quieres estar atento a las próximas entradas? Entonces introduce aquí tu dirección de correo electrónico y haz clic en «¡Me apunto!». ¡Fácil y rápido!

    Únete a otros 8.655 seguidores

  • Coordinadora de la…

    Revista Traditori
  • ¡Los traductores NO trabajamos por cacahuetes!

    Join the No Peanuts! Movement
  • Archivos

  • Busca las entradas por categorías

  • Meta

¿Dónde está mi texto?

Estoy muy sorprendida por la enorme cantidad de blogs que se están dando a conocer últimamente creados por gente que acaba de comenzar la carrera, y tengo que decir que es una iniciativa que me encanta, porque eso significa que los estudiantes recién estrenados tienen inquietudes y quieren no solo compartirlas, sino también recibir opiniones de otros colegas (ya sean estudiantes o profesionales) desde el primer minuto, lo cual es realmente fantástico para estar interconectados y poder aprender todos de todos, así que… ¡enhorabuena a los que os habéis lanzado a la aventura de la blogosfera y bienvenidos! ;D

Eso me trae a la memoria ciertos sentimientos que creo que todos tenemos cuando comenzamos a estudiar Traducción e Interpretación. Cuando preguntas al alumnado que por qué se ha decantado por estudiar TeI, una amplísima mayoría te contestará que «porque me gustan los idiomas» o «porque me encanta viajar» (si no las dos cosas juntas). Luego tenemos un pequeño porcentaje que hace la carrera como formación complementaria a Filología o a carreras de ciencias con el ánimo de ser traductor especializado en un campo concreto. Y luego tenemos otro pequeño porcentaje que tiene claro a lo que va y lo que espera de la carrera (pero, bajo mi punto de vista, esto no es lo que más abunda). Ah, sí, y luego están los que hacen TeI con el objetivo de hacer una especialización a posteriori (como periodismo, relaciones internacionales, etc.).

Lo siento, no he encontrado a Bart en la escena de clase de karate...

El caso: cuando uno empieza la carrera, llega con la idea de que el primer día te van a poner delante un texto superchungo, pero que con tu diccionario y gracias a internet, vas a conseguir un resultado supermolón que va a dejar al profesorado y a tus compañeros con la boca abierta, y que todos van a aplaudir y se va a formar un debate maravilloso sobre cómo habría traducido cada uno los aspectos más complejos del texto. Es como cuando decides  apuntarte a karate y llegas a clase el primer día con la ilusión de que te van a enseñar el toque de la muerte así de buenas a primeras, y entonces el maestro te dice: «Primero llenar cabeza de sabiduría, luego romper ladrillos con ella». Y tú te quedas con tres palmos de narices y diciendo: «¡Pero yo quiero aprender el toque de la muerte!» . Pues algo así nos pasa a nosotros: creemos que el primer día ya vamos a traducir a Edgar Allan Poe y a Agatha Christie, y resulta que no, que nuestro horario se compone de lo siguiente:

¡El toque de la muerte!

lingüística, lengua española, variantes de lengua española, lengua extranjera I, lengua extranjera II, lengua extranjera III (si se diera el caso), otra de lingüística, asignatura con nombre raro que básicamente es más lingüística, informática, cultura de la lengua A, cultura de la lengua B, cultura de la lengua C (hay que rellenar créditos, señores), documentación aplicada a la traducción, asignaturas para rellenar que básicamente consisten en más lingüística, asignatura de otra carrera que no tiene nada que ver con la carrera, pero me la cojo para rellenar créditos… ah sí, y luego prácticas por la mañana de la asignatura X que sea y trabajos, trabajos y más trabajos…

Lo cual se resume en: teoría, teoría y más teoría (para esto me meto en Filología), gramática, gramática y más gramática (para esto me matriculo en la EOI), y prácticas de informática como palomita suelta (p**** prácticas de los webs y otras variantes que seguro que se os vienen a la mente). Luego pasamos al segundo año,  y seguimos sin ver un solo texto. Y a uno ya se le empiezan a hinchar las narices, porque claro, uno estudia traducción con la ilusión de vérselas negras delante de miles de textos que nos compliquen la vida, no para dedicarse a la lingüística metafísica. Y ahí es cuando viene el «es que la carrera me está decepcionando». Chavalines, si me hubieran pagado un euro por cada vez que he escuchado esa frase de boca de compañeros de carrera, me hubiera costeado al menos la matrícula de uno de los cursos.  Bueno, vale, a lo mejor me he pasado un poco, pero una cosa está clara: efectivamente, hay que llenar la cabeza de conocimiento antes de empezar a romper ladrillos. Y aquí es cuando viene el: «Pero es que a mí la lingüística no me sirve para nada en la práctica». Y os doy toda la razón: cuando estoy traduciendo no me pongo a pensar en que «según la teoría de Hatim y Mason, el significado semiótico del texto blablabla». Ni de la gran coña, vamos, porque entonces no acabaría los proyectos en la vida xD. Pero sí que es cierto que luego todo eso, aunque ahora no le veáis la utilidad, asienta unas bases para vuestra posible carrera investigadora. Algunos querréis dedicaros solo a traducir, y otros dejaréis una puerta abierta a hacer una tesis algún día. Y si hacéis una tesis, ay amigos, tendréis que sustentar vuestras teorías constructoras y detractoras mediante citas, citas y más citas. Y entonces será cuando recordéis vuestras clases de lengua española y lingüística, os pondréis a rebuscar entre vuestros apuntes (si no los habéis quemado en la hoguera de San Juan) y saldréis corriendo a la biblioteca, referencias bibliográficas de la carrera en mano, para buscar esos ejemplares que tanto odiabais y usarlos como base científica en vuestra exposición investigadora. Y si no me creéis, ya lo descubriréis vosotros mismos, ya…

Por si os sirve de consuelo, yo toqué cuatro pobres textos en primero, y ya no volví a tocar nada más hasta que llegué a tercero (y ahí nos cayeron todas las losas de golpe. ¿Queríais traducir? Pues hala, tomad veinte tazas tamaño industrial). Es por eso que en segundo decidí empezar en el mundillo de la fansubtitulación: para mí era una actividad paralela que me permitía hacer lo que de verdad me gustaba entre tanta maraña teórica y árida. Y de paso, me servía para empezar a hacer un poquillo de currículum (sí, no me cansaré de decirlo: es de utilidad y os animo a que añadáis al CV vuestros trabajos de esta índole). Pero no solo de fansubtitulación podemos alimentarnos los estudiantes; @Pcsl publicó en su blog una entrada realmente maravillosa y completísima de obligada lectura titulada «El traductor inexperto», donde podéis encontrar infinidad de posibilidades a las que acogeros en función de vuestras preferencias. Si no la habéis leído aún, hacedlo, de verdad.

Otra cosa que os recomiendo es que empecéis a seguir a traductores profesionales y os sumerjáis en la dinámica del mundillo cuanto antes. Si estáis al tanto de actividades que se celebren por vuestra zona (o en la otra punta del país o del mundo, pero eso dependerá de vuestro nivel económico), podéis hacer una pequeña escapada para alejaros un poco de la rutina de las clases y de paso, poder beneficiaros de una serie de puntos que ya mencioné en mi anterior entrada sobre el ENETI (Encuentro Nacional de Estudiantes de Traducción e Interpretación). Pero no es necesario que sean solo congresos; también podéis apuntaros a cursos de formación paralela como los que ofrece Interpunct Translations en Valencia (ya os hablé del curso de traducción de videojuegos que impartió Pablo Muñoz aquí), Xarxa TIV (también en Valencia) o AulaSIC (que imparte cursos presenciales en Barcelona y Madrid y también ofrece cursos en línea), entre otros que me dejo en el tintero y a los que ya les dedicaré una entrada, si os interesa🙂.

Pues eso, que cuando os preguntéis «¿Dónde está mi texto?», no esperéis a que os los den: ¡salid a buscarlos! Que ya llegarán a porrillo cuando corresponda, y además no siempre serán de vuestro agrado, como también nos ocurre en el día a día profesional (no os penséis que cuando os dediquéis plenamente a esto vais a estar siempre en proyectos divertidos y molones; hay de todo y, como profesionales, debemos ser maleables y adaptarnos a todo –siempre que no redunde en perjuicio nuestro, claro–).

P.D.: Creo haber oído en algún momento que en alguna universidad dedican los dos primeros años a la práctica y los dos siguientes a la teoría. Si algún lector ha seguido ese método, que nos cuente su impresión, que siento curiosidad😀. Y por otro lado… ¿cómo veis el plan Bolonia en traducción, los que lo estéis sufriendo?

Deja un comentario

29 comentarios

  1. ¡Hala! Pues yo traduje, y mucho, desde el primer año de carrera. Vale que teníamos muchas asignaturas de teoría, pero tuvimos un par de asignaturas de “Teoría y práctica de la traducción” donde sí traducíamos, no solo en clase, sino que teníamos que entregar una traducción cada dos semanas. Y no me puedo quejar, la verdad. Entiendo que en universidades donde, a lo mejor, hay 100 o 150 alumnos por clase, es algo más difícil, pero creo que hay muchas formas de poder hacer más práctica.

    Que sí, que la sabiduría y la teoría también es necesaria, pero creo que se aprende más si se hiciese de una forma más práctica. Por ejemplo, de las asignatura de lingüística ahora mismo no me acuerdo de nada. Me suenan algunos nombres de los teóricos, pero por el hecho de haber tenido que empollarme los apuntes para el examen, ha pasado a mejor historia. Mientras que otras cosas que hecho mucho más prácticas, somo un taller de edición de textos, me siguen llegando imágenes de esas clases.

    Yo soy de las que lo tenía claro: yo entré en traducción porque quería ser traductora de libros y de subtítulos. Aunque no he acabado exactamente como quería acabar cuando empecé, me alegro de mi trayectoria. Y creo que, como bien dices, toda la formación posterior (o paralela) que puedas tener, es poca. Y sí, los congresos y seminarios es algo que he descubierto y casi es donde más aprendes, no solo por las presentaciones que veas, que al no ser “teóricas” o al no ir concienciado de que te van a examinar, prestas más atención, sino también porque, al estar en contacto con otros colegas de profesión, se discuten muchas cosas que también son importantes y necesarias (desde: “huy, el otro día me llegó un cliente que me quería pagar 3 céntimos por palabra” hasta el “pues Fundéu me dijo por Twitter que esto se escribe asá”). Así que, josmíos, haced caso a esta sabia mujer que tan bella entrada ha escrito y buscaros las castañas si en la universidad no os dan demasiada práctica. La vais a necesitar.

    Responder
    • Me ha encantado tu comentario, Curri : ) (gracias por lo de sabia, pero no me queda ná por aprender a mí, madre mía… :_D).

      Yo las poquitas prácticas que hice en primero las hice también en la asignatura de Teoría y práctica de la traducción, pero lo cierto y verdad es que nos machacaron a teoría. En segundo hicimos alguna traducción suelta, pero era tan insignificante que no te sentías traductor, que era para lo que tú estabas allí. Eso sí, en 3.º y 4.º tradujimos lo que correspondía a esos dos cursos, y a todo lo que no hicimos en 1.º y 2.º xD. Y como bien comentas, yo tampoco recuerdo nada de toda la teoría que me tuve que empollar en su día. Pero cero patatero, vamos…

      En los congresos es precisamente donde te pones al día de todo: los últimos estudios, las nuevas tendencias, las nuevas corrientes. Estudiarte a Hatim y Mason está muy bien, pero es mucho mejor asistir a conferencias con material de publicación recién salido del horno donde tienes cara a cara al ponente para poder exponerle luego tus dudas, y además descubres cosas que no verás en la carrera por falta de tiempo material. En resumen: si no estás dispuesto a moverte, replantéate el hecho de dedicarte a este mundo (que no digo que haya que ir a todo, pero intentar programarte un par de actividades al año es algo asequible).

      Responder
  2. Alejandro Casasola

     /  9 febrero, 2012

    Al principio, debo confesar que me sentí atraído a la columna por la imagen de los Simpsons. Después fui leyendo tu texto con sumo cuidado y no negaré que fue leer mis impresiones y que, de alguna manera, estuvimos conectados con las mismas situaciones. Soy pasante de TeI (mi título está en trámite) oriundo de México y te concedo la razón sobre todas y cada una de las impresiones que viertes en tu publicación.
    Tuve muchos compañeros que desertaron porque “no era lo suyo” o “la carrera me decepcionó”; también escuché el “me encantan los idiomas” y “quiero viajar por todo el mundo” más de una vez. Algunas veces más llegué a presenciar el “no sabía qué estudiar e idiomas suena bien”.
    Saltándome un poco lo que ya has dicho con el fin de no ser reiterativo, recuerdo que durante mi primer curso de Interpretación, al principio no entramos a las cabinas sino que empezamos a practicar técnicas básicas de manejo de voz y control de estrés, haciendo un poco de fraseo y analizando notas de consecutiva. Cuando (“¡Por fin!” pensamos varios) pudimos entrar a hacer simultánea, lo primero que nos dijo el profesor -ahora un gran amigo y colega- fue: “Ahorita les parece una maravilla pero, después de un tiempo, lo van a odiar”. Al parecer tenía boca de profeta porque, efectivamente, después soñaba con entrar a hacer simultánea.
    Saltándome unos años más y después de hacer servicio social como traductor, seguí recibiendo trabajo pero, como dices, jamás dejé de tocar puertas y pedir oportunidades. Claro, no siempre te las dan y por cada diez veces que mandas tu CV, nueve tienen un “no”. Cuando por fin te llega el primer “sí”, el proyecto no suele ser de tu interés porque no siempre se empieza haciendo lo que más te apasiona. Después de un tiempo, empiezas a tomarle amor a todo lo que haces porque, por lo menos en mi breve experiencia, cada trabajo te esculpe y te prepara (medianamente) para los que siguen. En ocasiones te encuentras un término que ya sabes que lo tradujiste en otro proyecto y te haces todo más llevadero si es que mantienes un glosario exhaustivo como tu seguro servidor.
    La educación continua también es un factor determinante en el desarrollo profesional porque distingue a quien sigue el camino de “el buen traductor” (como diría una de mis maestras) o eres del montón. Actualmente tomo cursos de todo aquello que veo y puedo costear y que, de una forma u otra, son cosas que se suelen aprender en la práctica más que en el aula: transcripción legal, traducción literaria, actualización en tus idiomas de trabajo, etc.
    Esta profesión es de aprendizaje interminable (en mi caso, una de las tantísimas razones por las que decidí estudiar la carrera) y que siempre tienes que adaptarte al cambio así como pulir tu herramienta de trabajo (osea, tú mismo).
    Desde hace un tiempo sigo tu blog pero, desde hoy, tengo una razón más para no perdérmelo.
    Que tengas un lindo día.

    Responder
    • Hola Alejandro🙂

      Jo, ¡me has dejado sin palabras, muchas gracias por dejarme tu comentario, ha sido muy enriquecedor y complementa muy bien la entrada!

      Lo de las técnicas de control de voz y estrés que mencionas suena muy interesante. Yo odiaba la interpretación consecutiva; me ponía muy nerviosa y además no terminaba de hacerme bien a la toma de notas (además de que no tengo buena memoria; sé que es algo que todos los intérpretes deben ejercitar, pero la carrera no te deja tiempo para ello y al final sales del paso como buenamente puedes). Sin embargo, la simultánea al principio me resultó incluso peor que la consecutiva, y al final me terminó gustando bastante (me sentía más cómoda con ella).

      Efectivamente, el aprendizaje en esta profesión es interminable, y cuantas más puertas te abras, mejor, porque eso significa que tendrás más oportunidades y más clientes. De ahí que la formación paralela sea tan importante: en la universidad nos enseñan lo más básico y esencial, pero hay que saber buscarse las castañas para estar actualizado y ser un poco “todoterreno” para lo que nos echen.

      ¡Saluditos y buen día! ^__^

      Responder
      • Alejandro Casasola

         /  9 febrero, 2012

        Yo amo la interpretación consecutiva. De hecho, siento que es mi mejor modalidad pues aún sigo batallando un poco con la simultánea. Me he desenvuelto más como traductor y transcriptor y mis interpretaciones han sido pocas.

        En la carrera no practicamos nada de traducción durante el primer año, sino hasta el 4º cuatrimestre fue que empezamos a “jugar al traductor” con uno que otro texto en Introducción a la Traducción. Después sí empezamos a traducir más en forma y recuerdo que mi profesora de Traducción Legal I (una gran amiga a la que sigo frecuentando y con quien suelo trabajar de vez en vez) nos dejaba una o dos traducciones semanales además de exposiciones donde entre nosotros explicábamos de qué se componía el texto en cuestión (entiéndase un acta de nacimiento, defunción, contrato de comodato, compra-venta, et al). Fue una excelente clase que la recuerdo con mucho cariño. Incluso, cuando me toca trabajar en algo legal, suelo consultar los exámenes que nos hizo y que aún conservo, además de los glosarios que hice.

        Concuerdo con Curri y sí, en la traducción, la práctica es imprescindible. No sabes traducir si no estás traduciendo; por más teoría que sepas, tu calidad como profesional de la traducción se ve cuando entregas una traducción satisfactoria. Como en todo, siempre habrá el momento en que topes con pared y pienses que tu traducción es muy mala porque alguien dijo que lo era. Dicho lo anterior, tengo a bien citar a Martin Amis de quien hice una transcripción hace poco y dice:
        “Llega un punto en el que estás escribiendo y piensas: ‘Esta palabra está mal… De hecho, toda la oración está mal. Bueno, el párrafo completo es pésimo… Vaya, ¡todo el texto es un asco!’ Pero necesitas verlo con un ojo crítico tú mismo y es cuando piensas: ‘Bueno, después de todo, está bastante bien'”. Algo más que al menos a mí me dijeron en la carrera fue que el ser IT es un trabajo diario, y ese trabajo requiere paciencia. Claro, siempre nos desesperamos porque queremos que el mundo sepa que existimos y que queremos trabajar pero a todos nos llega nuestro momento, siempre y cuando decidamos salir a buscarlo.

        Responder
      • Lo de la traducción jurídica me ha transportado a mi época universitaria: a mí me pasó exactamente lo mismo🙂. Eran 2 traducciones por semana, una directa y una inversa; vimos todo tipo de textos y nos hizo trabajar como burros, pero gracias a eso aprendí infinito. Y aún recuerdo todo lo que nos enseñó, lo cual quiere decir que hizo su trabajo muy, pero que muy bien.

        Muy buena la cita, por cierto. Me siento identificada con ella… hay veces que cuanto más relees, más fallos le sacas a lo que has escrito, y cuando la dejas reposar te das cuenta de que no está tan mal. Y muy cierto lo que dices: el trabajo no viene a la puerta de casa, hay que moverse y buscarlo🙂.

        Responder
  3. Lo primero: ¡muy entrada! Me ha gustado mucho y aunque es larga se lee rápidamente.
    Es cierto que hasta 3º sólo hay dos asignaturas de traducción (el primer año de Teoría y práctica por lo que yo sé tradujisteis menos). Pero como yo era de los poco que sí lo tenían claro aguanté y luego como ya has dicho tomé muchas tazas de caldo😛
    Totalmente de acuerdo en la teoría y las tesis. Anda que no estoy ahora volviéndome loca con nombres de los procesos traductológicos.
    Muy buenas recomendaciones para novatos😉
    Un besico.

    Responder
    • ¡Gracias, Andrea! Eso me pasó a mí, que yo era de las que tenían claro lo que querían, así que me busqué las castañas por otro lado para no morir del aburrimiento. Me alegro de que te haya gustado la entrada : ).

      ¡Besitos para ti también!

      Responder
  4. ¡Buena entrada! Me veo inevitablemente reflejada en ella, y es que los únicos textos que cayeron en nuestras manos en 1º fue en Lengua B… menos mal que este año ya hemos empezado a ponernos a traducir en cantidades ingentes, y también se nota muchísimo la diferencia entre cómo corrige un profesor de inglés y uno de traducción, verse tan torpe respecto a estilo, contrasentidos y sobre todo, mi odiado y temido calco (el cual espero que no me haga una visita mañana en el examen…) al principio desmotivaba un poco, pero poco a poco y aprendiendo de los errores miras los primeros textos y piensas que en qué locuras estarías pensando o en qué estado de embriaguez te encontrarías para traducir así.

    ¡Y muchas gracias por los ánimos! ¡Espero verte en el ENETI!

    Un saludo

    Responder
    • Jajaja, todos nos hemos sentido torpes con nuestros primeros textos. Te crees que lo has dejado como los chorros y cuando te lo devuelven corregido, te dan ganas de irte a un rincón a llorar (mis textos de especializada daban pena hasta prácticamente terminar el cuatrimestre, ¿eh? Se veía algo de tinta negra sobresalir entre el rojo de las correcciones y era muy deprimente xD).

      El calco es una cosa que se termina toreando con el tiempo. Al principio te pegas mucho a la sintaxis del otro idioma, pero cuanto más traduces, más te sueltas, y al final eres capaz de darle la vuelta completa a las frases y dejarlas cucas y monas, con lacito incluido =D. Además, en esta profesión es importantísimo aprender de los errores, porque es la única manera de mejorar. Cuando estábamos en interpretación, nos obligaban a grabarnos y a escucharnos en casa (¡mi peor pesadilla!). Da una vergüenza mortal, pero es la única forma de saber en qué te equivocas y cómo corregirlo. Pues en traducción, igual. Está claro que no es plato de buen gusto que te devuelvan una traducción que te ha costado sangre, sudor y lágrimas tachada en un 70%, pero seguro que para la próxima baja a un 50%, y así😉.

      Al ENETI no voy a ir, pero seguiré por Twitter el encuentro y leeré vuestras crónicas sí o sí =).

      Responder
  5. ¡Buen resumen de la carrera!
    Muy a mi pesar formo parte de ese “privilegiado” grupo de los que estrenamos Bolonia y, aunque no tengo un conocimiento real de cómo funcionaban antes las cosas, veo que hemos perdido parte de la esencia de la Traducción. Eso y la sensación conejillo de indias (sobre todo en Valencia, que no había precedente más que del segundo ciclo de la licenciatura) hicieron que el primer año no fuera precisamente ameno.
    Me explico: Al menos aquí se ha tratado de hacer un modulo de formación básica tan general que con no solo una asignatura he sentido que podía estar estudiando cualquier cosa menos aquello para lo que me matriculé. Textos y lenguas C, en primero, ni olerlos.

    En fin, dejo de darle vueltas y reseteo el comentario:
    He llenado mi cabeza con contenido cuya utilidad desconozco y ahora me enfrento con ilusión a mis primeras traducciones🙂.
    Por otra parte, gracias a una asignatura de primero (TIC) comencé a moverme por las redes sociales y no hay día en que no lo agradezca… más que nada porque luego llego a clase y a veces incluso me pasa que sé lo que explica el profesor gracias, por ejemplo, a los blogs.
    Además, con la motivación bloguera y la información que llega a mis manos… buscaré mis textos🙂

    Me fui mucho por las ramas (*sonrojo*), pero a lo que iba: Gracias por enseñarnos un poco más cómo está el mundo fuera de la universidad (e incluso cómo está en otras universidades), trataré de ir a cuantos encuentros pueda😀

    ¡Un saludo!

    Responder
    • Las ramas molan, no te preocupes =D.

      Yo sé lo que es ser un conejillo de indias porque formé parte de la 1.ª promoción de la Universidad de Murcia. No me tocó el plan Bolonia, pero nuestro plan fue como una especie de mezcla entre Bolonia (por la carga práctica que se suponía que iba a tener) y la licenciatura a la usanza del resto de universidades españolas. El módulo que comentas de formación básica creo que es una base común para todas las carreras en el plan Bolonia, cosa que me parece una chapuza, pero en fin…

      Lo que comentas de estar al día gracias a los blogs era lo que comentaba yo en una respuesta anterior: si sabemos beneficiarnos de todas las ventajas que nos ofrece internet y las aplicamos correctamente, podemos sacarle mucha punta a nuestra formación porque siempre vamos a ir por delante😉.

      Me alegra saber que mis impresiones os ayudan; que sé que los tiempos de universidad son oscuros y asustan un poco, sobre todo porque todos pensamos que eso solo nos pasa a nosotros, y… no es así =).

      ¡Un beso!

      Responder
  6. Fátima

     /  10 febrero, 2012

    ¡Hola Eva! Un placer leerte, como siempre😀

    Bueno, como sabes, me he sentido especialmente identificada con tu nueva entrada, porque realmente podemos sufrir una falta de motivación muy grande antes o después al estar estudiando esta dichosa carrera.

    Yo empecé el año pasado con el plan Bolonia y bueno… La verdad es que estaba ilusionadísima porque había conseguido entrar en la carrera y la universidad que quería. Así que, con eso me conformaba y me daba un poco igual qué asignaturas estudiara porque suponía que todas servirían de algo. Pero claro, como bien dices, de lingüística llevamos bastante y no es lo más divertido del mundo, precisamente. Documentación y terminología eran de 3º y las habían pasado a 1º porque consideraban que nos harían falta para empezar a traducir (porque llevábamos Traducción general de la lengua B), pero como son semestrales, en 3º tendremos una “ampliación” de esa asignatura, con un maravilloso trabajo final… En general, acabé bien el curso y bueno, ¿qué más podía pedir? Estaba en primero y ya habíamos traducido cosillas… aunque cuando te devolvían la corrección de la traducción era deprimente, claro está xD

    Ahora ya estoy en 2º y las cosas van cambiando… Te vas dando cuenta de que quieres empezar a sentir de verdad un poco lo que es ser traductor, peeeero la única asignatura de traducción que tenemos es de inversa, con lo cual, las correcciones de esas traducciones son aun más decepcionantes y deprimentes si cabe que las de traducción general del año anterior. También ves que tantos ejercicios prácticos y tantos trabajos no sirven de mucho… Antes impartían asignaturas que duraban todo un curso y ahora las han dejado en 6 meses (que son 4 realmente), y algunos profesores optan por dar todo el temario pero al doble de velocidad (cosa que no sirve de mucho, porque acaba el semestre, haces el examen, lo apruebas -en el mejor de los casos- y estás igual que al principio, no te da tiempo a asimilarlo todo), mientras que otros directamente quitan los temas que creen que son menos relevantes y dan el resto del temario, pero diciéndonos que en realidad les falta prácticamente la mitad de la asignatura por dar y que debemos buscarnos la vida por nuestra cuenta…

    En fin, como ha dicho Sandra en su comentario, yo tampoco sé muy bien cómo era la Licenciatura pero desde luego el Grado necesita bastantes modificaciones. Y menos mal que hay traductores profesionales como vosotros que estáis ahí con ganas de ayudar y motivar a los que van por detrás y están empezando, cosa que se agradece muchísimo😀

    Bueno, no me enrollo más que es la primera vez que escribo por aquí y me he emocionao’ jajajaja. Que tengas buena tarde😉

    ¡Un besote!

    Responder
    • ¡Hola Fátima!

      Pues tienes que comentar más a menudo, ¿eh?😛 Yo creo que uno de los grandes problemas que tenemos es pensar que ciertas cosas solo nos pasan a nosotros. Cuando yo estuve en la ENETI de 2009, iba con el pensamiento de: “Ya verás tú, aquí van a estar todos superorgullosos de sus universidades y de sus planes de estudios, y nosotros solo tenemos quejas”. Y cuando empecé a hablar con la gente y a escuchar en las mesas redondas, descubrí para mi sorpresa que TODOS tenían carencias y quejas: unos por la falta de oferta de idiomas, otros por las condiciones del centro (estaban en edificios muy antiguos que se caían a pedazos), otros por las instalaciones (del año del paleolítico), otros porque no tenían departamento propio (nosotros no lo tuvimos hasta cuarto), etc.

      Nosotros en la licenciatura, por el rollo de que era como una licenciatura de 5, pero impartida en 4 años por empezar el ajuste al plan Bolonia, llevábamos 300 créditos, cuando lo normal creo que eran 240 (imagínate lo que era tener que dar 60 créditos de más. Yo en segundo tuve que coger 4 optativas y dos de libre configuración; casi me quedo en el camino). Eso de los temarios a velocidad récord… En 4º tuvimos una asignatura en la que el profesor fue a paso de tortuga durante 3 meses y medio, y en la última semana se ventiló en dos días de clase 4 o 5 temas, y solo explicó lo esencial. Se dejó fuera el último tema porque no le daba tiempo, pero entraba para examen porque en las fotocopias estaba bien explicado y era fácil (según él, claro xD).

      Y como yo he sufrido ese sentimiento general de desánimo durante la carrera, qué mínimo que compartir un poquito la experiencia con vosotros a través del blog para que sepáis que ni sois solo vosotros, ni es algo fuera de lo corriente =).

      ¡Un besote y buen finde! :*

      Responder
  7. ¡Muy buena entrada!
    Me siento bastante identificado con lo que comentas, no podía ser de otra forma estudiando en la misma facultad😛.

    En mi caso no puedo decir que la carga teórica de los primeros años me cogiese por sorpresa ya que antes de decidirme a estudiar esta carrera examiné concienzudamente las asignaturas y sus programas. Esto es algo que los futuros alumnos deberían hacer para no encontrarse con sorpresas por haberse fijado solo en el nombre de la carrera. Así y todo es imposible no encontrase sorpresas y ya si vas a ciegas normal que te decepcione…

    En cualquier caso, considero que los planes de estudios no es que estén precisamente bien diseñados, tienen grandes carencias, están desactualizados, suele haber una mala planificación en cuanto al tiempo… Darían para más de una entrada los grandes errores de la titulación (y creo que me reservo una entrada al respecto para cuando termine la carrera… ¡Van a rodar cabezas! xD)

    Yo siempre he sido de la opinión de que el primer o los dos primeros años (aunque quizás no tanto en letras como en ingenierías y demás) sirven de criba para separar a la gente que realmente cree que vale la pena pasar esos primeros años tediosos o dificultosos porque les vale la pena porque es su vocación. Aunque también tiene algo que ver la necesidad de un retorno de lo invertido y también hay gente que acaba la carrera muy quemada. Por eso es importante no perder de vista hacer lo que te gusta aunque no sea en el entorno académico (gracias por la cita🙂 ).

    ¡Saludos!

    Responder
    • ¡Está clarísimo! xD

      Es verdad que muchas veces pecamos de no leer el programa de asignaturas. Aun así, hay que reconocer que a veces los nombres engañan, como me pasó a mí con la de Procesamiento Automático del Lenguaje Natural (culpa mía por no buscar información sobre ella, aunque dada la cantidad de créditos que llevábamos, me la hubiera tenido que coger antes o después).

      Tienes razón en lo de las carencias de los planes de estudios, pero yo creo recordar que, en nuestro caso concreto, había como una especie de lucha interna entre departamentos en el tema de las asignaturas. Me encantará leer esa entrada cuando la escribas, ¡muajaja!

      Por otro lado, yo soy de las que piensan que una carrera no te da la vida hecha (error que comete mucha gente). La carrera está para “formarte” teóricamente y luego tú te buscas la vida. El problema es que eso no te lo dice nadie, y cuando acabas sales con una mano delante y otra detrás, sin nada que rellene tu CV y cuando te pones a buscar empresas para optar a puestos de in-house, por ejemplo, en la gran mayoría te piden 3-4 años de experiencia (además de una especialización). Cosas imposibles, vamos. Bajo mi punto de vista, en la única asignatura donde nos dieron más de una bofetada de realidad fue en interpretación, cosa que es muy de agradecer, porque es lo que en realidad hace falta. Y ahora que miro hacia atrás, en la carrera hacen falta más bofetadas de realidad. Pero me temo que la carrera no está para eso…

      Y gracias a ti por esa entrada curradísima y maravillosa que se merece más de una cita en más de un blog y en más de una publicación. ¡Un saludo!😉

      Responder
  8. Leyendo tu entrada y el comentario de Curri, ahora que lo pienso, no recuerdo con qué intención entré en la carrera. Me imagino que no iba orientado a literaria ni a jurídica. ¿Audiovisual? Quizá un poco. ¿Técnica y científica? Supongo, no sé. Simplemente, me gustaban las lenguas, pero no aguantaba la teoría de filología y solo me gusta dar clase a gente civilizada e interesada en un asunto, con lo que magisterio también quedaba descartada.
    Recuerdo que varias profesoras nos recomendaban que hiciéramos traducciones voluntarias. Te sugerían un texto y te decían la fecha de entrega. Jamás entregué una de estas, ya sea por pereza, por no querer molestar o por miedo al fracaso. Oportunidades tenías en mi facultad para practicar más que en otras, por lo que veo. De ti dependía que las aprovecharas.
    Yo sí pude practicar por mi cuenta fansubtitulando un par de miniseries de TV y haciendo traducciones periodísticas o de relatos cortos de vez en cuando para un e-fanzine. No hice mucho, pero seguro que más que muchos de mis compañeros. En una carrera tan práctica y ecléctica como traducción, hay que ser autodidacta y estar motivado para buscarse la vida más allá de las clases.

    Responder
  9. Eva, querida. Me encantó tu publicación. Yo me recibí el año pasado y no bien me desocupé de algunas cosas, me puse en la tarea de armar un blog que al menos tenga artículos útiles que nos sirvan a los traductores de habla hispana. Te lo presento “Yo, traductora” michelinoaldana.blogspot.com.
    Gracias por esas palabras alentadoras. Un saludo cariñoso desde Santa Fe, Argentina.

    Responder
    • Muchas gracias por comentar y dejarme el enlace a tu blog, me parece un aglutinador de noticias estupendo (lo vi el otro día por Twitter, no recuerdo ahora mismo quién lo colgó). Te añado a mi lista de blogs y nos leemos =). ¡Saludos desde España!

      Responder
  10. ¡Estupenda entrada, Eva!

    Creo que todos nos hemos sentido decepcionados en algún punto de la carrera por diversos motivos, cada uno el suyo. TeI toca muchos palos y es casi imposible que todos nos entusiasmen, por no hablar de esa idea excesivamente idílica que te venden de la universidad en muchos sitios, instituto incluido. Aunque no niego que aprendí mucho en algunos ámbitos, la verdad es que la mayoría me lo guisé yo solita desde casa. Triste pero cierto. También entiendo que sea así: hay cantidades obscenas de gente que ingresa en la carrera con una cultura general que da ganas de tirarse a un río, pero esa es otra historia. El caso es que se hacían demasiados esfuerzos por remarcar cosas que yo creo que un estudiante universitario ya debería tener asumidísimas…

    Eso sí, me llama mucho la atención que en otras facultades no se entre en faena desde el principio. Nosotros tuvimos las asignaturas teóricas repartidas a lo largo de la carrera y cada año hacíamos varias asignaturas de traducción. La dificultad de los textos iba escalando (en unos casos mejor que en otros) con los cursos, y en ese sentido estaba todo muy bien organizado para que no se te atragantaran (aunque hay una criba clara entre primero y segundo). Al haber estudiado japonés, agradezco muchísimo no haber empezado a traducir en mi lengua C hasta tercero, por ejemplo. Supongo que cada facultad tiene sus cosas. En la mía nos tocó hacer de plan piloto de Bolonia y fue un infierno: teníamos evaluación continuada Y exámenes finales en varias asignaturas, osea que en realidad nos estaban cargando con el doble de trabajo por las buenas. Los trabajos eran absurdos, pero ocupaban tiempo. Realmente hacías muchas cosas a la vez pero sentías que no aprendías nada significativo (y a día de hoy sigo opinando lo mismo).

    Para poner la nota discordante y sin querer ser aguafiestas, creo que ir a conferencias y empezar a moverse hacia tercero de carrera está muy bien, pero recordando mis recién acabados tiempos como estudiante de una licenciatura creo que el tema de los cursos ya es demasiado optimista, al menos para los que venimos desplazados de otras comunidades. Hubo épocas en las que no podía con mi vida y si de algo me arrepiento es de no haber disfrutado un poco más, y eso que pasaba bastante olímpicamente de algunas clases.Tampoco creo que haya que agobiar a los chavales de primero cuando ganas de comerse el mundo ya les sobran y sobre traducción no sé, pero sobre la vida en cuatro años se aprende mucho. Y sobre uno mismo, que es lo más importante. Diría que en esos primeros años lo mejor es ser autodidacta en otro sentido: explorar un poco internet, ir haciéndote perfiles, leer mucho y ver lo que te gusta. Los cursos y las especializaciones que vengan cuando ya tengas un poco más claro por dónde quieres tirar. Por eso las conferencias están bien: no te comprometen a nada, solo te abren el mundo.

    Responder
    • ¡Hola, Nieves!

      Cómo me gusta leerte con tus notas discordantes =D. Yo en mi caso tampoco empecé a traducir mi lengua C hasta tercero, y aun así, la cosa llevaba bastante tela… también fui experimento del plan Bolonia, sé de lo que hablas perfectamente. Veinte mil trabajos semanales de un montón de asignaturas, pero sin reducir horas de clase (bueno, yo reducía las que me saltaba :_D). Así que la menda echaba 10 horas de clase algunos días, más aparte las horas de quedada para hacer los trabajitos de marras.

      Tienes razón en lo de las conferencias a partir de tercero y en lo de los cursos. Evidentemente, hay cursos de especialización a los que es imposible asistir sin una base bien asentada, pero luego hay cosillas sueltas que sí se pueden hacer a partir de cierto nivel (como los cursos que imparte Interpunct), que son de un día (sábado), vas a una clase “magistral” impartida por un profesional y compruebas si la especialidad te interesa o no (siempre que te lo puedas permitir económicamente, claro). Yo fui al que dio Pablo sobre videojuegos y me llevé a una amiga que estaba en primero (os la presentaré en marzo), y quedó encantadísima con la experiencia. Ahora bien, también hay que saber autoevaluarse y ser un poco críticos con nosotros mismos para saber si estamos a la altura de los contenidos (si no sabemos dominar Word y vemos que nos van a hablar de temas técnicos como macros, mejor ahórrate las pelas).

      Responder
      • Qué alegría ver que no fuimos los únicos conejillos de indias :_D Creo que el problema es que la base, el instituto, está terriblemente mal planteado y se llega a la universidad con unas diferencias de nivel muy extrañas. Yo a veces me sentía la más lista en unas clases y en otra me decía “eres la más idiota de toda Cataluña, qué bien preparan a la gente aquí”. Muy bipolar todo.

        Es verdad, pensaba en cursos más especializados, pero los webinarios y los cursos “tipo Pablo” están muy bien. Aunque yo lo siento: lo que he aprendido leyendo vuestros blogs, ni con el curso más caro del mundo :_)

        Responder
  11. Mª Dolores Marín

     /  17 febrero, 2012

    ¡Hola Eva!
    Bueno, lo primero sigo tu blog con mucha ilusión porque recuerdo que el año pasado diste una charla sobre la fansubtitulación en nuestra clase con el decano y me llegó mucho. Además, no sé como llegué a tu blog, pero desde que lo descubrí lo leo muy a menudo y esta es la primera vez que me atrevo a contestar a una entrad,a jeje.

    Bueno, pues lo que queria comentar es mi experiencia en estos dos años. El año pasado empezamos a traducir en el primer cuatrimestre con la asignatura de Metodología Aplicada a la Traducción, que básicamente es una clase de traducción, con su teoría de problemas a la hora de traducir, estrategias, similitudes, práctica (muchísimas traducciones, hubo un dia que tuvimos que entregar cuatro… ¡CUATRO!) y exposiciones. La verdad que hasta ahora ha sido la mas completa que hemos dado, el libro que llevamos para esa asignatura lo he seguido utilizando para Traducción General I porque viene todo muy bien explicado, sinceramente, creo que esta es la asignatura en la que más he aprendido de toda la carrera, mucho trabajo, mucho esfuerzo y, sin duda, muy muy bien enfocada, ¡aunque yo me tirara la semana entera tirándome de los pelos por las traducciones del “Small World”!

    Este año en Traducción General I hemos hecho también muchas prácticas, no tantas como el año pasado, porque ya te digo, muchas veces teníamos que entregar dos traducciones en un mismo día y en esta asignatura solo hemos hecho 8.Teníamos que exponer también, pero esta vez para corregir la traducción de otro grupo, algo nuevo para nosotros y, que, de verdad, he decidido que no quiero acabar corrigiendo traducciones. Y ahora este cuatrimestre hemos empezado Introducción a la Traducción Especializada, que creo que han hecho muy bien introduciendola, de hecho ya nos hemos enfrentado a manuales, textos turísticos o textos publicitarios y a lo complicados que pueden llegar a ser. Pero sin duda, si tengo que comparar en carga de trabajo primero con segundo, sin duda diría que en primero trabajamos muchisimo mas que ahora, no sé si me estaré equivocando, porque estamos al principio del segundo cuatrimestre, pero esa es la sensación que tengo de lo que queda de curso.

    Y bueno, ahora que he comentado lo “bueno”, creo que aportaré mis quejas. El año pasado si que es verdad que estaba muy descontenta porque teníamos unas asignaturas de relleno (entiéndase por Geografía e Historia). Historia medio la aguantaba, porque era interesante a veces, pero la asignatura se llamaba Historia y CULTURA de los países de lengua B y solo estudiamos historia, el profesor se pasó por el forro la cultura. Cuando empecé el segundo cuatrimestre pensé: “Bueno, en geografía quizá veamos algo de cultura, con eso de que vemos las sociedades y tal…” pues me equivoqué y mucho, porque lo que hacíamos era dar la geografía de una isla que hasta hacía unos segundos no conocía, dormirme en clase, hacer climogramas, análisis de paisajes y análisis de las pirámides de población (si señor, esto es como las ecuaciones, aun sigo esperando poder aplicarlas en algún momento de mi vida a algún trabajo). Luego, en cuanto a lengua B, lo siento, pero creo que acabé el curso sin aprender nada nuevo, porque no se nos metió la caña que deberían y este año estamos todos pasando factura. Una de las asignaturas de las que más me quejaba (pero que sin embargo me lo pasaba como una enana en clase con mi compañera) era informática siempre pensaba “Uff si esto lo sé hacer, a ver para qué lo tengo que estudiar…”, pero este año agradezco haber dado informática, porque creo que si me fue útil, aunque siempre me quejaba, pero claro, eso es de vicio.

    En fin, creo que eso es todo lo que puedo decir sobre mi experiencia y lo que siento, A principio de curso pensé en dejarme la carrera, me veía muy agobiada, pero conforme han ido pasando los meses me he dado cuenta de que lo que realmente quiero es seguir ¡y este cuatrimestre lo he confirmado, sin duda!

    (Uff menudo tocho he dejado ¡¡¡jajaja!!!)
    ¡Un beso!😀

    Responder
    • ¡Ostras, que se me había perdido tu comentario por aquí! Perdona que haya tardado tanto en contestarte, pero es de las cosas que voy dejando y al final se me ha perdido entre tanta tarea…

      Me alegro de que te gustara la charla; si por mí fuera, estaría allí dandoos charlas todos los días, jajaja. Me gusta poder compartir mi experiencia tanto como alumna como traductora aprendiza que soy, así que a ver si puedo colarme de nuevo en alguna de vuestras clases para daros otra charla más sobre otra cosa😀.

      Me alegro de que tengáis más prácticas de las que teníamos nosotros, la verdad. Ahora, cuando lleguéis a tercero vais a morir con la carga de trabajo de Traducción Especializada xD. Es cierto lo que comentas: muchas veces tenemos la idea equivocada de que ciertos tipos de texto son más fáciles que otros (como marketing), pero cuando uno entra en materia, a veces quiere tirarse por un balcón (te lo digo por experiencia).

      Lo de las asignaturas teóricas… dar solo la mitad del temario es lo normal, y asistir a clase para que no te cuenten nada nuevo es desesperante. Lo de la caña en lengua B es un tanto decepcionante, porque te quedas con la sensación de: “Estoy viendo lo mismo que veía cuando estaba en el instituto…” y no mola nada. Tengo que decir que yo he aprendido mucho con la práctica y que, además, siempre tendremos las gramáticas en la estantería para acudir a ellas cuando nos haga falta en caso de duda. Luego, a la hora de enfrentarte a textos reales, verás que muchos de ellos están escritos fatal y te tocará desencriptarlos para acceder al significado.

      E informática, es completamente imprescindible y se agradece saber cuanto más, mejor.

      ¡Un beso, y espero que nos veamos de nuevo por la facultad! (En alguna charla, espero ;))

      Responder
  12. Aitor Garcés

     /  24 febrero, 2012

    ¡Hola Eva!
    Buen post y como siempre, muy alentador para aquellos que son novatos en esto como yo. Como estudiante de 1º de Traducción e Interpretación, soy también sufridor del dichoso plan Bolonia. Si bien estoy de acuerdo que la traducción se ha de empezar desde el principio, y concuerdo con muchas de las opiniones de los comentarios de arriba, también es cierto que se precisa de una sólida base gramatical no sólo en la lengua A (Español) pero también en la Lengua B (Inglés/Francés). En mi caso, estudiante de la UMU como tu lo fuiste en su día, estoy sufriendo con la Lengua B, ya que la mayoría de la clase esta decepcionada con las competencias profesionales de la docente que la imparte. Aunque sólo llevo un cuatrimestre (todas aprobadas gracias a dios), estoy muy decepcionado en este sentido, me esperaba un nivel más alto en cuanto a las asignaturas de lenguas o al menos de la lengua principal de trabajo. A esto hay que sumarle el hecho de que la profesora no habla bien el francés y piensa que está en una clase de primaria (el examen fue un cachondeo, conjugar verbos en francés y el être y avoir). En mi opinión, habría que reforzar el nivel de las lenguas de trabajo para que, de esa manera, haya una alta competencia para luego traducir. Con respecto al resto de asignaturas, si, algunas son de relleno, pero es verdad que para poder traducir una lengua hay que colmarse de su cultura y conocer su geografía, aunque no sea puramente necesario, y en cierto modo, es una forma de enriquecernos culturalmente. En fin, esta es mi opinión y una visión mas bien superficial de como está la situación en primero de carrera. Sólo espero que con el paso de los años la situación mejore…
    PD: Muchas gracias por el blog, nos animas a estudiantes algo desalentados como yo.😛

    ¡Un saludo!

    Responder
    • ¡Hola!

      ¿Francés es tu lengua B o tu lengua C? Es que si es la C entiendo que la profesora empiece por ahí porque se supone que no necesitas tener conocimientos previos de ese idioma (se aplica la misma norma a árabe, alemán e italiano), y sé que la gente que coge francés de lengua C y que conoce el idioma se presenta a los exámenes y fuera (yo tenía conocimientos de árabe cuando entré y estuve los dos primeros años sin portar por clase XD).

      Ahora, si me dices que ha hecho eso con la lengua B, es directamente para escribir una carta de queja al decano y luego al rectorado. Realmente, en traducción lo que deberían enseñar no es gramática de la lengua B, sino que nos deberían hinchar a lecturas de varios tipos diferentes para aprender a descifrar significados, que al fin y al cabo es lo que hacemos luego en nuestro trabajo. Y te aseguro que te vas a encontrar textos realmente crípticos (yo ahora estoy con uno que suspendería todo tipo de examen gramatical y sintáctico). En la vida real, los textos con los que trabajamos no son perfectos. Yo me he encontrado con sujetos plurales con el verbo conjugado en singular, con minúsculas después de comas y mayúsculas después de puntos, con frases a las que les faltan verbos (sí, sí, créetelo), con nombres propios en minúscula y con mayúsculas cuando no debería (cosa que despista bastante)… y si el texto está escrito por un oriental, pues apaga y vámonos. Para eso es para lo que nos tendrían que preparar en realidad, aunque claro que también es importante saber gramática para quien haga traducciones a la inversa (no es mi caso).

      En fin, mi recomendación: si no estáis contentos con el nivel de determinada clase, primero poneros de acuerdo todos los compañeros. Luego hablad con la profesora tranquilamente y exponedle vuestras quejas. Esperad un mes a ver si la cosa cambia. Si no, dadle un segundo aviso, y si la dinámica sigue igual, queja al decano. La matrícula es muy cara como para perder el tiempo…

      Me alegra ser de ayuda, por cierto =).

      ¡Saludos!

      Responder
  13. Lena

     /  9 mayo, 2012

    Escribo meses después, pero debe ser que con esto de que me queda poco para acabar la carrera (un mes si hay suerte, septiembre si hay un poco menos) me intereso más que antes por lo que me espera después… tras leer muchos comentarios, sobre todo en los que se menciona lo de “no estáis solos”, me sumo a ello. Si hablase aquí de todas las pu**das que se han hecho estos años en mi Universidad (yo también soy de Licenciatura en 4 años; de hecho, he visto como curso que acababa, asignaturas que dejaban de existir), no terminaría, y lo peor de todo es que nos hemos quejado hasta la saciedad y no hemos obtenido respuesta alguna aparte de la de un profesor muy sincero y directo: “No vais a conseguir nada ya, vuestro plan se acaba, los profesores están con los grados, la licenciatura en teoría ya no existe”. Hemos tenido reuniones, quejas por escrito y de viva voz al decano (NO tenemos departamento, así que recurrimos directamente a él), perrerías varias con los horarios lectivos, cambios en la guía docente que al matricularnos estaba publicada (supuestamente esto no podría hacerse, según dicen algunos, pero yo no me meto aquí porque no me he informado) o cambio de asignaturas del cuatrimestre programado al otro, porque -atención, esta es buena- tres profesores desertaron de su puesto a principios de septiembre, según nos dicen los coordinadores del Grado, “sin avisar”, dejando las dos asignaturas de trad. jurídica y una de las de económica, que todos sabréis por aquí que son o deberían ser importantes, sin docentes. En cuanto a interpretación, en 3º (año en la que se empieza el contacto con cualquier cosa medianamente útil en mi facultad, como ya habéis mencionado varios), éramos “tantos (60) y tan pocas cabinas”, que tuvimos que dividirnos en 3 grupos, por lo que sólo pudimos dar un tercio de las horas que nos correspondían en las únicas dos asignaturas de simultánea de toda la carrera, y esto tocando a tres personas por cabina. En fin, a lo mejor a alguno le sirve de consuelo esta pequeña selección para ver que lo suyo no es tan malo, o para sentirse identificado (por desgracia si es así), que no suele venir mal…quién sabe, de estas cosas se aprende! Siento el tocho!

    Por cierto, me encanta tu blog, y aunque ya he comentado alguna vez más, te lo repito =)

    Responder
    • ¡Hola Lena!

      Gracias por compartir por aquí tu experiencia =). Sí, es muy frustrante cuando tú quieres aprender y disfrutar de la carrera que has escogido, y lo único que te encuentras son piedras por el camino. En mi caso, algo parecido ocurrió con los compañeros de francés, que se las vieron y se las desearon para tener profesor para muchas asignaturas porque no se terminaban de cubrir nunca las vacantes (por lo que tengo entendido, pedían unos requisitos brutales que ninguno de los candidatos cumplía y los tiraban siempre para atrás, así que tenían que ir reduciendo las exigencias en cada convocatoria, con la pérdida de tiempo que ello suponía).

      Lo de las cabinas piensa que es normal: nosotros también nos dividíamos en 3 grupos (dos de mañana y uno de tarde en el caso de inglés), porque si no, no había manera. Pero también entiendo que no pueden ponernos 90 cabinas porque ni la universidad puede pagarlo, ni sería viable hacer las prácticas así tampoco. La interpretación hay que practicarla en casa y con otros compañeros fuera del horario de clase, pero el inexistente tiempo libre que nos queda lo dedicamos a trabajos que tenemos que entregar y dejamos la interpretación un tanto de lado y abandonada a la suerte del día del examen.

      Me alegro de que te guste, muchas gracias por repetírmelo, ¡que nunca está demás!😀

      ¡Un beso!

      Responder

¿Quieres añadir algo?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: