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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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El proceso de traducción y las partes implicadas

No sé cuántos de vosotros, mis lectores, [des]conoceréis el ciclo que se sigue en un proceso de traducción. Normalmente, cuando se detectan fallos en una traducción, tendemos a echarle la culpa siempre al traductor. No obstante, la figura del traductor no es la única parte implicada en el proceso de trasvasar ideas de una lengua a otra. O, al menos, no suele serlo. Y en el peor de los casos, si lo fuera, lo cierto es que no debería (si bien se dan casos en que el propio traductor ejerce de autorrevisor, con todos los riesgos que ello conlleva para la calidad del proyecto, y aclaro: esto no lo digo porque sea un mal profesional que necesite tener a alguien para corregir sus fallos, sino porque tras una traducción, es difícil ver los errores que cometemos nosotros mismos).

Con ánimo de contribuir un poquito más a difundir cómo funcionamos, quiero dedicar esta entrada a explicar cuáles son las fases y los actores implicados en algunos procesos de traducción para que veáis que no siempre tiene por qué ser el traductor quien tiene la culpa de los fallos que podemos encontrar en un texto que llegue a nuestras manos.

De forma general, podemos decir que el proceso de traducción más básico sigue las fases que expongo a continuación:

  1. Traducción
  2. Revisión
  3. Corrección (si procede, en caso de un segundo filtro)

*Nota: revisión y corrección no son lo mismo. En una revisión, se compara la traducción con el original, mientras que la corrección se centra únicamente en el texto resultante sin tener en cuenta el original.

Con esta combinación, encontramos que el traductor puede equivocarse y el revisor puede enmendar los errores de la traducción, o al revés: que el traductor haga un trabajo impecable y el revisor no esté muy acertado con sus cambios (a propósito de esto, recomiendo leer esta entrada del blog de Isabel Cutillas).

Este es el más sencillo de los casos. Luego podemos tener el mismo proceso, pero con una variante al final:

  1. Traducción
  2. Revisión
  3. Correción o revisión por parte de un revisor interno o editor del cliente final

En este caso, el cliente tiene su propio revisor, que hará un «control de calidad» del producto entregado por el traductor y el revisor de la agencia a la que ha encargado el trabajo. En este supuesto, es muy probable que la parte del cliente introduzca cambios en nuestro texto inicial. Algunos serán para mejor, otros serán para peor y, muy posiblemente, la gran mayoría serán cambios pura y meramente preferenciales que introducirá para justificar su trabajo. Es decir, que puede que el traductor haga un buen trabajo, el revisor lo pula para dejarlo perfecto y el corrector o el revisor del cliente  introduzca cambios de estilo puramente preferenciales o de terminología que no aparecían en ningún glosario que el cliente haya proporcionado (de hecho, a nosotros nos ha pasado esto último con un par de clientes, y os aseguro que no es nada agradable tener que cambiar terminología en un proyecto de 300 000 palabras ya hechas). Además, en muchas ocasiones, estos correctores ni son lingüistas, ni conocen cómo funciona el mundo de la traducción, y piden ciertos cambios que van contra las normas preestablecidas en nuestra forma de trabajar. Por ejemplo: en inglés tienden mucho a utilizar Please para todo en textos técnicos, pero cualquier profesional (que traduzca al español) con experiencia en el campo de la traducción técnica y de la localización sabe que debe omitirlo en su traducción porque en español no se utiliza, como bien indica y nos recuerda Pablo Muñoz en esta entrada. Pues bien, tuvimos un cliente cuyo «editor/corrector» nos llamó la atención porque… ¡Lo estábamos omitiendo y no seguíamos el texto original! (Sí, nuestras caras fueron un poema al escuchar aquello).

Otro caso: en la traducción audiovisual, la cadena suele ser la siguiente (si me como alguna parte del proceso, por favor, corregidme):

  1. Traducción y revisión (normalmente, la revisión la suele hacer el propio traductor. Corregidme si esto no es así, please.)
  2. Ajuste
  3. Estudio de doblaje (director y actores)

Normalmente, siempre se recomienda que el traductor y el ajustador sean la misma persona. ¿Por qué? Pues porque es el ajustador es quien se encarga de adaptar la traducción a los tiempos de habla de cada personaje y, además, también adapta el guión traducido a los movimientos labiales de los actores, a los cambios de plano y a otra serie de factores. Es decir, que si el ajustador es otra persona distinta al traductor y no conoce bien la lengua de origen o la de destino, puede introducir cambios que perjudiquen seriamente el trabajo del traductor. Un poner para ejemplificarlo más claramente: el ajustador (llamémoslo X) desconoce que red herring es una expresión idiomática. X la ve traducida como «pista falsa» en el guión y duda de que sea una buena traducción porque sabe que red significa rojo y esta palabra no aparece por ninguna parte. Por tanto, X se va al Collins para buscar herring y así arreglar el «despropósito» ejecutado por el traductor. ¿El resultado de tan audaz indagación? Una maravillosa traducción de red herring como «arenque rojo». Como lo que hace el ajustador es lo que va al estudio de doblaje, pues es muy posible que eso sea lo que escuchemos luego en nuestras pantallas. Además, el director puede introducir cambios sobre la marcha para cuadrar mejor los tiempos y los actores también pueden proponer sus propios cambios sobre el texto.

P.D.: el caso de red herring es una dramatización. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia (aunque me encantará escuchar vuestras experiencias :P)

En el caso del software y de los videojuegos, el proceso es el siguiente:

  1. Traducción
  2. Revisión
  3. Testeo del producto final e informe de fallos
  4. Aplicación del informe producto del testeo al producto y segundo testeo (lo ideal)
Un ejemplo de lo que ocurre cuando se omite la fase de testeo: donde se debería leer «Casa», se lee «Inicio».

Un ejemplo de lo que ocurre cuando se omite la fase de testeo: donde se debería leer «Casa», se lee «Inicio».

Aquí nos encontramos con que la parte más importante es, sin duda, la fase de testeo: hay que buscar errores de funcionalidad (bugs), errores lingüísticos (tanto ortotipográficos como contextuales), texto solapado, texto cortado, posible texto que se haya quedado sin traducir, coherencia en las opciones de software… Todos esos elementos se incluyen en un informe que nuestro cliente enviará al equipo de ingenieros, que serán los encargados de implementar todos nuestros comentarios. Por tanto, si encontramos fallos en un producto localizado, puede que sea culpa del traductor o del revisor por no prestar la atención suficiente al realizar su trabajo, pero también es muy posible que tenga la culpa el cliente por, por ejemplo, saltarse la fase de testeo, o no implementar la lista proporcionada por el profesional por motivos de agenda (imaginemos, prisas por lanzar un sistema operativo o un juego al mercado).

Nota: si queréis saber más sobre el testeo de videojuegos, os recomiendo esta entrada del blog de Curri Barceló.

Y ya que estoy, voy a aprovechar esta entrada para desvelar el misterioso caso del uso de palabras que no nos suenan nada bien en las traducciones, como los anglicismos innecesarios y derivados. Para los que desconozcáis lo que es un glosario, esto no es ni más ni menos que una lista con los términos más relevantes con una traducción ya establecida por el cliente. Por ejemplo, que «parent» lo quieren como «padre» en lugar de como «principal» en el caso de un software, o que «email» lo quieren como «e-mail», a pesar de que en español tenemos y usamos «correo electrónico». En principio, se supone que estos glosarios deberían estar elaborados preferentemente por un terminólogo o, en su defecto, por una persona competente en materia lingüística. Pero, por desgracia, esto no siempre es así. Muchas veces, el puesto de «terminólogo» (y el de revisor) lo ocupa una persona que está ahí simplemente porque es el único de la empresa que habla el idioma de destino de la traducción. Y claro, lo que ocurre cuando pedimos al cliente que nos envíe una muestra de las modificaciones realizadas, es que nos llegan revisiones con cambios completamente preferenciales e, incluso, cambios a peor, como modificar «cliente no válido» por «cliente inválido». Hay que saber ser humilde y aceptar los fallos cuando señalan faltas que, efectivamente, has cometido en un texto, pero no puedes dejar que te coman por los pies cuando las modificaciones son puramente preferenciales o, directamente, incorrectas.

Si el proyecto es nuevo y lo empezamos de cero, lo ideal es que el traductor luche al principio nada más recibir la lista para intentar llegar a un acuerdo sobre los términos con los que no esté de acuerdo e intentar cambiar, si no todos (porque es bastante complicado), sí al menos parte de ellos. Por supuesto, cada rechazo debe ir acompañado con su argumentación correspondiente, y aquí es cuando os podéis aferrar a la RAE, a la Fundéu, al María Moliner o a ese diccionario técnico que tanto amáis y que tenéis colocado en una posición privilegiada en vuestra estantería. Si bien esta es una batalla que a veces se gana, a veces se pierde y otras veces queda en tablas con un «ni para ti, ni para mí», lo peor que puede hacer el traductor es pasar olímpicamente y limitarse a aceptar el glosario tal cual se lo den, sobre todo si hay términos cuya traducción es incorrecta (como por ejemplo, que te digan que traduzcas «Dutch» como «holandés» cuando se hace referencia al idioma, que es «neerlandés»). Que sí, que la vida es mucho más fácil si te limitas a ser una parte más de la cadena sin implicarte más de lo necesario, pero a mí al menos me da vergüenza ser partícipe de un producto en el que puedan figurar hasta faltas de ortografía porque «en el glosario del cliente viene así y yo no me quiero calentar la cabeza». Si el texto final resulta en un desastre, que no sea porque yo no he puesto de mi parte.

¿Queréis compartir vuestras experiencias? ¿Alguna vez habéis tenido problemas con el glosario de un cliente u os han hecho correcciones para peor? ¿Habéis tenido que defender vuestro trabajo con uñas y dientes ante la corrección de algún revisor interno de un cliente que haya echado a perder vuestro trabajo para peor?

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21 comentarios

  1. ¡Hola, Eva! ¡Ya echaba de menos tus entradas!😀

    La verdad es que lo has bordado. Precisamente estaba pensando estos días que era necesario dar a conocer más estos temas para que la gente sea consciente de que traducir va mucho allá de traducir un documento y ya, pues todo es mucho más complejo y a veces las “cagadas” de una aplicación, videojuego o página web vienen por culpa del cliente o de alguien que no tenía demasiada idea que “pasaba por ahí”.

    Desde luego, lo que verdaderamente es necesario en este proceso es que haya comunicación entre los diferentes responsables: si todos trabajaran en equipo, los resultados serían increíbles. En cambio, si todo pasa por diferentes manos 4 veces, es normal que el resultado no quede tan pulido como podría quedar o que para conseguirlo se necesite más tiempo del esperado (lo cual puede conllevar que se deje todo un poco a medias xD).

    Un saludo,

    Pablo

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    • ¡Hola, Pablo!

      ¡Gracias! Yo tenía ganas también de recuperar el ritmo de las entradas en el nivel de lo profesional, pero requiere mucho tiempo escribirlas y, entre que he estado 2 semanas de vacaciones en enero y la carga de trabajo, al final lo voy dejando y puaf… Pero hale, ya estoy aquí de nuevo😛.

      Es totalmente cierto lo que dices, y entre nosotros muchas veces escuchamos lo de “joder con el traductor, cómo ha podido poner esto así en lugar de asao”, y nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado, porque deberíamos saber mejor que nadie que la traducción pasa por muchas fases y que no siempre es el traductor el que mete la gamba. De hecho, yo creo que ese es el menor de los casos, y que la mayoría de despropósitos que pululan entre nosotros se deben a esos que, simplemente, “pasaban por ahí” y que, para colmo, tienen poder de decisión por encima del traductor sin tener ni idea de lo que va el asunto. Puede que dedique una entrada especial a esos casos… x’D.

      Nosotros siempre intentamos dialogar primero con el cliente final a través de nuestro cliente. ¿Que no entra en razón? Pues vaselina y p’alante, qué remedio. Ya expondré por aquí un caso infernal que viví durante 3 semanas de una revisión con la que quise cortarme las venas hace ya un tiempo…

      Saludos y gracias por comentar, ¡siempre es un placer!🙂

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  2. Se me olvidaba: gracias por la mención.🙂

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  3. Hola, Eva:

    Me ha gustado mucho lo que has dicho de no conformarse y hacer algo al respecto para tratar de conseguir cambios, creo que es lo que debe hacerse siempre, aunque sé que hay veces en las que nos acabamos resignando porque hasta quejándonos pasan de nosotros.

    El verano pasado estuve metido en un megaproyecto infernal. Era MUY técnico, tenía de todo (física, química, electrónica…) y era gigantesco. Una empresa con la que colaboraba me propuso ser “el” revisor y, como primer paso, me pasaron un glosario de términos frecuentes para que lo revisara y se hicieran las traducciones a partir de él. Al haber participado varias personas en la traducción del glosario (…), aquello fue más rehacer que revisar, pero bueno, había que hacerlo.
    Lo peor fue que, cuando llegó el proyecto en sí, repartieron lotes de traducciones entre decenas de traductores, y luego no había manera humana de uniformar aquello. Como me traían frito con los plazos, decidí crear por mi cuenta (¡y de mi tiempo!) un glosario en GoogleDocs con el que pudieran trabajar los traductores, para que fueran incorporando los términos que yo iba revisando. Me dijeron que como había tantas prisas y tanta gente de tantos sitios distintos trabajando a la vez, pasaban de glosario…
    Encima, me fui unos días de vacaciones, y al volver vi que habían “reasignado” la revisión para ir adelantando, y cuando llegué aquello estaba aún peor y tuve que adaptarme a criterios nuevos con los que estaba aún menos de acuerdo.

    Te preguntarás que adónde quiero llegar con todo este rollo (lo siento), pero lo que quiero decir es que me pegué semanas intentando hacer todo lo que estaba en mi mano y más para que el proyecto saliera lo mejor posible, y aun así sé que la calidad dejó mucho que desear porque ignoraron todas y cada una de mis propuestas.

    Así que, fíjate, en este caso fui revisor y ni siquiera la culpa fue mía, creo que depende mucho de las condiciones que te impongan, porque hay casos en los que no te dejan ni revisar, aunque por suerte no todo el mundo es así😉.

    Y aquí lo dejo, que creo que ya me he enrollado bastante🙂

    Un saludo,
    Diego

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    • Hola, Diego:

      Muchísimas gracias por dejar por aquí tu experiencia. Sé perfectamente cómo te sentiste en ese momento: nosotros empezamos un macroproyecto el pasado agosto en el que participaban al menos 10 traductores y unos 3 o 4 revisores, todo ello sin comunicación alguna entre los diferentes equipos. Cuando yo empecé a encargarme de las revisiones de mi equipo y empezaba a ver lo que había en la TM colectiva, quería morirme. Se notaba que había al menos una persona que no tenía ni idea de la temática de los textos (moda, en este caso), y me encontraba traducciones como “encajar” para “fit” con un vestido o unos pantalones, en lugar de “adaptarse”. Como nos interesaba que aquello quedara lo mejor posible, yo me hinchaba a hacer listas de todo lo que iba encontrando para pedirle luego a la PM que lo modificara en la TM e ir así limpiando las traducciones, pero como los traductores y los revisores del resto de equipos no recibían feedback alguno, pues estábamos en las mismas cada vez que enviaban la TM nueva. Vamos, que era prácticamente trabajar para nada. El caso es que, al final, una vez que se lanzó el producto, el volumen se relajó y ya nos quedamos nosotros con él (y seguimos con él a día de hoy), así que al fin pude ir limpiando las traducciones poco a poco. Pero al principio resultó tan frustrante que yo quería tirarme por la ventana, en serio :_D.

      ¡Saluditos y, de nuevo, gracias por animarte a comentar!🙂

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  4. Muchas gracias por esta entrada. A veces me he cansado de explicarle a los clientes el asunto del «por favor» y la terminología, y he de admitir (lo digo sin enorgullecerme de ello) que he estado alguna vez a punto de perder los papeles cuando me forzaron a usar un anglicismo incorrecto, pues yo predico por el buen uso del español. Pero qué se le va a hacer…😀

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    • Jajaja, te entiendo. Uno pelea todo lo que puede, pero cuando se encerrizan en que tiene que ser como ellos dicen, pues se pone como ellos dicen, nos vendamos los ojos y a correr. Qué otra cosa nos queda…

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  5. Juanma

     /  21 febrero, 2013

    Hola Eva. He llegado a tu blog por casualidad desde la web de un fansub y me ha parecido muy interesante. No me dedico a la traducción, pero me gustaría plantearte una duda que tengo desde hace tiempo sobre errores de traducción en las novelas.

    Concrétamente son dos dudas. La primera referida a traducciones incorrectas por el contexto de la novela (recuerdo un “sello” cuando debería ser “foca”, en el original sería “seal” en una novela de Tom Clancy). En ese caso pienso que el problema es que el traductor no domina el contexto de la obra. No se si es habitual que un traductor un día traduzca una novela militar y al siguiente un libro de poemas, o si hay una cierta “especialización” en la gente que traduce para evitar estas cosas.

    La segunda se refiere a la coherencia entre obras de un mismo autor. Me he encontrado varias veces diferencias entre la traducción de diferentes novelas de un autor que se desarrollan en un mismo universo. Por ejemplo en unas se traducen los motes de los personajes y en otras se dejan sin traducir, o en unas se traduce algún término usual de una forma y en otras de otra. Causa un efecto muy raro cuando uno lee una saga y ve que en cada novela se traducen las cosas de una forma distinta. ¿Estas cosas se tienen en cuenta? Es decir, si uno está traduciendo la tercera novela de una saga ¿Tiene en cuenta lo que se ha hecho en las anteriores o empieza de cero?

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    • Hola, Juanma:

      Gracias por animarte a comentar😀. Sobre tus dudas: la primera es indudablemente un error del traductor de traducción errónea. Lo que llamamos una ida de olla, vamos (y monumental además en este caso). Los traductores literarios no suelen traducir un día un libro y al siguiente otro, son proyectos a un plazo medio-largo (salvo que la editorial tenga mucha prisa por sacar la obra para convertirse en un bombazo de ventas y llenarse los bolsillos lo antes posible). No sé mucho sobre literaria, pero imagino que la persona que quiera entrar en el mercado empezará haciendo de todo un poco, hasta que le ofrezcan el proyecto o el autor de su vida, y ya empiece a especializarse o se convierta en el traductor de un autor concreto.

      En cuanto a la segunda, se supone que, si es una saga publicada por una misma editorial, debería confeccionarse un material de referencia para que tanto el traductor como el corrector lo sigan libro tras libro. Si se producen esas incoherencias, puede ser por: 1) Que la editorial cambie las instrucciones sobre la traducción porque así lo decide de la noche a la mañana; 2) Porque ni la editorial ni el traductor se han molestado en confeccionar un glosario para mantener la coherencia; 3) Porque cambian el traductor y no le dan información de ningún tipo ni lo ponen al corriente de lo que se ha estado haciendo hasta ese momento, y obra como mejor le parece sin consultar tampoco lo que ya se ha publicado; 4) Porque el texto llega al corrector, que tampoco tiene ningún tipo de información ni ha consultado lo que ya se ha publicado, y cambia las decisiones del traductor según su criterio; 5) El traductor de repente se da cuenta de que la lió parda con su primera decisión y decide recular a mitad de la saga (en cuyo caso, al menos se debería explicar al lector).

      Y esas son las razones que se me ocurren, pero igual hay muchas más (y más complejas). Ya te digo que el mundo editorial no lo domino, pero se puede dar cualquiera de esas opciones.

      P.D.: los adverbios acabados en -mente solo llevan tilde si el adjetivo al que se unen la lleva. En este caso, “concretamente” no llevaría tilde, porque “concreta” es llana: http://blog.lengua-e.com/2007/tilde-en-adverbios-terminados-en-mente/

      ¡Saludos!

      Responder
  6. Lo de los glosarios es un cachondeo. Recuerdo un cliente intermediario que me mandaba glosarios de su cliente (otro intermediario), y resultó que los glosarios los hacía alguien que sabía un poco de italiano (¡!), que buscaba los términos relevantes en una frase original y una frase meta y copiaba lo que creía que correspondía (y a veces se equivocaba copiando). Ese glosario se hacía una vez como el culo y ya no se podía tocar. Resultado: a callar y a dejar una nota «vosotros sabréis» con cada entrega. Esto con farmacia, ojo.

    Lo mismo pasa con lo de las correcciones del cliente. A menudo las hace un comercial (jefe o no) del país de destino de la multinacional, que sabe de lo suyo y de venderlo, pero no tiene por qué saber escribir o hablar. Lo divertido de verdad fue cuando el comercial de turno era claramente hispanoamericano y el texto era para España. Pero bueno, otra cosa que va a misa.

    Por cierto, Eva, en tu división inicial traducción/revisión/corrección puede haber dos variantes de la corrección según la norma EN 15038:2006. La corrección de concepto la hace un especialista (sobre el texto meta) y la corrección de pruebas es un control de calidad de formato. Las definiciones de revising, editing, proofreading son muy variables, norma o no norma.

    Responder
    • Y tanto que lo de los glosarios es un cachondeo. Nosotros tenemos un cliente que, en su glosario, tiene traducidas tres palabras diferentes exactamente iguales (feed, file y template). Las tres son “fichero”, y así se han quedado por mucho que nosotros advirtiéramos que aquello no tenía ni pies, ni cabeza. Así que imagínate lo divertido que es cuando nos encontramos esas palabras formando cadenas (file feed, template feed, template file y similares). Aunque bueno, lo peor que me he topado hasta la fecha en cuanto a glosarios fue el proyecto en el que me vi pringada en junio del año pasado. Imagino que recordarás mi continuo despotricar por determinada red, que casi me corto las venas… ¡Qué proyecto más infernal, con faltas de ortografía y traducciones equivocadas por todas partes!

      Ah, y gracias por la puntualización de la norma. Creo que debería ponerme un día con ese rollo porque ahí, me pierdo, pero es que me parece taaaan coñazo…

      Responder
  7. En nuestro caso, un cliente francés se empeñaba en utilizar una cantidad enorme de anglicismos que en francés funcionan y son conocidos, pero no en español, pedían siempre que se dejaran en su forma en francés incluso habiéndoles dicho que no eran demasiado adecuados.
    Esto da como resultado encontrar en la traducción al español frases en inglés cuyo significado sea desconocido para la mayoría del público al que se dirige, ¿será verdad eso que dicen que el cliente siempre tiene la razón?

    Responder
    • Eso de que el cliente siempre tiene la razón es muy discutible… Sobre todo, cuando el cliente no sabe de lo que habla. Por desgracia, nosotros nos lo tenemos que comer con patatas fritas, a no ser que consigamos hacerle entrar en razón (lo cual no es siempre posible ni fácil, claro).

      Responder
  8. antonio

     /  16 abril, 2013

    hola queria saber ¿ quien debe decidir primero y hasta donde deben llegar las partes para traducir un videojuego ? es decir, ¿quienes deben ponerse de acuerdo para llegar traducirse el juego,? actores , empresa de traduccion, empresa de la distribuidora del juego etc, yo es que estoy intentando hablar con la empresa traductora soundub que tradujo el juego kingdom hearts 2 pero no se si hay que hablar con sony de playstation también o alguien mas para traducir el juego nuevo de kingdom hearts que saldra en otoño de este año

    Responder
    • Hola, Antonio:

      Yo de la industria de los videojuegos no sé demasiado, pero, si no me equivoco, es la empresa “matriz” (la que lanza el videojuego) la que decide si quiere localizar el videojuego para exportarlo a otros países. A partir de ahí, la empresa busca sus proveedores de traducción, localización, doblaje (si fuera necesario), testeo, marketing, distribución… Hay ocasiones en los que vuelven a crear los gráficos del videojuego entero para lanzarlo a otros mercados y tener mayor tirón de ventas.

      En cuanto al tema de la traducción, me temo que esto no es como los fansubs (es decir, que uno no puede elegir en qué proyecto quiere participar y escribir a la empresa para decirles que quieres participar en la traducción de un videojuego concreto). Hay empresas que tienen una división interna de traducción (como Nintendo) y otras que lo externalizan. En este último caso, primero tendrías que dar con una empresa que se dedique a la traducción de videojuegos y pasar una prueba de traducción. Si apruebas esa prueba, pues ya pasarías a trabajar para ellos como autónomo o como traductor en plantilla, en función de la modalidad que requieran.
      No sé qué parte del proceso te interesará a ti, pero basándome en el nivel de redacción de tu comentario, me temo que tu nivel de español no alcanzaría el mínimo requerido para dedicarte a la traducción, a la revisión o al testeo, en el supuesto de que sea eso lo que te interese :-/… Lamento ser desagradable, pero mi opinión personal es que deberías ponerte las pilas primero para tener una ortografía y una redacción impecables, además de tener formación y experiencia en el campo de la traducción, porque son requisitos básicos indispensables que te van a exigir sí o sí.

      Espero haber aclarado tus dudas🙂.

      Responder
  9. Reblogged this on ORTONAZIS and commented:
    Increíble entrada por Proserpina_17.

    Responder
  1. El proceso de traducción y las partes implicadas | Traducción e Interpretación | Scoop.it
  2. El proceso de traducción y las partes implicadas | Metaglossia: The Translation World | Scoop.it
  3. El proceso de traducción y las partes implicadas | Interpreting, translation, marketing 2.0. | Scoop.it
  4. El proceso de traducción y las partes implicadas | elnativo

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