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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Burka Babes

Esta mañana he decidido pasarme por la librería a la que voy en busca de títulos nuevos para alimentar mis estanterías, y me he topado ni más ni menos que con este título tan provocador: Burka Babes, cómic del dibujante holandés Peter de Wit editado en España por Ediciones Glénat. Tras quedarme con cara de incrédula al verlo (tal que así: O__o) y echar un ojo al interior (y soltar unas buenas carcajadas), he decidido que se venía a casa conmigo como mi adquisición del mes.

Portada del cómic «Burka Babes»

Portada del cómic «Burka Babes»

Solo con ver la portada, ya podéis imaginar del palo que va. Su autor combina a lo largo de estas páginas el humor más fino con la crítica más feroz hacia el fanatismo religioso. (más…)

El lenguaje sexista

Pues sí, el tema de este post va a ser el lenguaje sexista, algo de lo que se suele hablar con frecuencia en estos tiempos que corren y sobre lo que seguro habréis discutido en más de una ocasión durante la carrera.

Vaya por delante que con esta publicación no pretendo ofender a nadie, sólo me gustaría exponer una serie de hechos y pensamientos con vistas a este fenómeno que llevan rondando en mi cabeza desde hace algún tiempo para dar pie a un debate que pienso puede ser muy sano y, además, me gustaría aplicar la temática a la traducción, porque de eso va este blog. Así que por favor, pido que los comentarios que se hagan en este post se hagan con educación y con respeto hacia los demás, ya que es un tema que resulta polémico y es posible que alguien se sienta ofendido por no identificarse con lo que voy a exponer a continuación.

Dicho lo cual, comienzo. He encontrado un par de archivos PDF que me han resultado interesantes a este respecto:

http://www.nodo50.org/mujeresred/manual_lenguaje_admtvo_no_sexista.pdf

http://www.educarenigualdad.org/media/pdf/uploaded/material/157_evitar-sexismo-pdf.pdf

Y un par de referencias sacadas de Internet que tratan sobre el tema:

http://blog.lengua-e.com/2007/pero-de-verdad-es-sexista-el-diccionario/

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Diccionario/sexista/lengua/elpepisoc/20041110elpepisoc_10/Tes

Si buscáis un poco, podéis encontrar muchas cosas más.

Voy a empezar con lo básico, las definiciones de lengua, lenguaje y habla:

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el alemán.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.

El habla es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que necesita.

(Fuente: http://lengua.laguia2000.com/general/los-conceptos-de-lenguaje-lengua-y-habla)

Dejemos de lado al habla de momento, ya que es una característica individual. Centrémonos en la lengua y el lenguaje. Viendo la definición de lenguaje, ¿se puede definir un lenguaje como “sexista”? ¿Acaso el lenguaje conoce y es consciente de lo que es el sexismo, una palabra creada artificialmente mediante métodos lingüísticos por el ser humano para definir precisamente esa diferencia que se supone existe en el idioma? Y del mismo modo, ¿puede la lengua española ser más sexista que la lengua alemana, la indonesia o la griega?

Empecemos por el principio. ¿En base a qué decimos que el lenguaje es “sexista”? ¿A que hay presentes más cantidad de palabras masculinas que femeninas? Pensemos en lo siguiente: el cerebro humano relaciona masculino con varón, y femenino con mujer. ¿Pero debe ser eso una indicación de que, en nuestro idioma, el lenguaje se decanta más por unos que por otros? Recordemos además que el español no tiene una forma propia para el neutro (como tiene el alemán por ejemplo), por lo que jugamos con dos extremos, por decirlo de alguna forma.

Veámoslo de otra manera, vamos a cambiar los términos. Hablemos de género no marcado y género marcado; así, se considera que el género no marcado es precisamente el que no tiene marca de género, que corresponde casualmente con el llamado “género masculino”. En cambio, distinguimos el género marcado por la marca de «femenino» -a a final de palabra. Reflexionando un poco, podríamos llegar a la conclusión de que esa asignación de «género masculino» y «género femenino» podría no ser la más certera, ya que ni todas las palabras que acaban en -a son femeninas (el sofá), ni todas las que acaban en –o son masculinas (la mano), y además tenemos palabras con terminación ¢ de las que conocemos el género gracias al artículo (la opción, el sol). Del mismo modo, hay palabras que aceptan ambos géneros sin tener que modificarlas (el mar/la mar).

Ahora me gustaría extrapolar esto a otros idiomas con otros casos, ya que cada uno tiene métodos propios para hacer esta distinción de géneros:

En árabe por ejemplo, las palabras “femeninas” van marcadas con la letra ta marbuta (ة), que es el equivalente a nuestro sonido /a/. Como curiosidad para los que no conozcáis el idioma, os diré que la lengua árabe concuerda los plurales de cosas inanimadas con los adjetivos que les acompañen en femenino singular, y las partes dobles del cuerpo son femeninas. La forma del artículo en esta lengua es única (al– الـ). Otra cosa curiosa es que en árabe se distingue además entre tú masculino y tú femenino, con formas verbales diferentes en la conjugación. ¿Podemos considerar que el árabe es menos sexista por distinguir el sexo del interlocutor directo con el que estamos hablando?

En alemán, la palabra “niño” tiene género neutro (das Kind). ¿Significa eso que el idioma alemán «cosifica» a los niños por no distinguir entre niño y niña? ¿O es más igualitario al no distinguir sexo en este caso concreto?

Recordemos aquel rifirafe famoso entre Trinidad Jiménez y Alfonso Guerra con aquello de «señorita Trini», donde la ministra se sintió ofendida por ser tratada de «señorita» en lugar de «señora» (aunque lo desafortunado fue la acortación del nombre por parte de Alfonso Guerra, según las declaraciones, parece que lo que la ofendió fue el uso del término de cortesía). Esta es la definición que da la RAE de esta palabra:

señorito, ta.

(Del dim. de señor).

1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.

2. m. y f. coloq. Amo, con respecto a los criados.

3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.

4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.

5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.

En nuestro caso, nos acogeríamos a la cuarta definición. Y ahora pregunto, ¿desde cuándo un término de cortesía es ofensivo? Bajo mi punto de vista, “señorito” sí que alberga cierta connotación negativa (tercera definición), pero… ¿señorita? En inglés existe Miss, en francés, Mademoiselle y en árabe, ãnisa (آنسة) frente a missis, madam y sayida (سيدة), respectivamente. Esto es simplemente un mecanismo más de la lengua para distinguir un estado civil. ¿Se puede tachar al lenguaje de sexista porque sólo aplica este mecanismo a la mujer y no hace lo mismo con el hombre?

Vamos ahora a trasladar esto al campo de la traducción, porque a nosotros nos puede afectar, y mucho.

Existe una corriente llamada “traducción feminista”. Os dejo un artículo sobre ello del blog de Kate para que os lo leáis: http://kate-thebeginning.blogspot.com/2010/03/la-traduccion-feminista.html. Siendo muy interesante el planteamiento, no puedo dejar de pensar que es bastante engorroso (además de antinatural por pura economía del lenguaje) tener que andar duplicándolo todo para poner siempre ambos géneros y que así nadie se pueda sentir ofendido. La característica de nuestro idioma es que el género no marcado engloba también al género marcado, y no descarto la posibilidad de que haya otros idiomas donde esto sea al revés.

Esta “psicosis” por mantener las formas puede incluso trasladarse al caso de la traducción de software. El típico mensaje de Are you sure you want to continue? Plantea el siguiente problema: si decimos ¿Está seguro de que desea continuar?, ya tenemos un adjetivo variable. Si el usuario es una mujer y nos planteamos el hecho de que se pueda sentir ofendida porque el traductor ha dado por hecho que el usuario es un hombre, ya no nos sirve este mensaje. Solución: eliminar el verbo y dejarlo como: ¿Seguro que desea continuar?

Otro caso curioso es el de las profesiones. Si tenemos doctor en inglés (para el cual no existe forma femenina), ¿usamos médico o médica? ¿Vamos a traducir la palabra cada vez que aparezca en el texto como: los médicos y las médicas asistentes al congreso…, o los médicos y las médicas que tomaron parte en la operación…? En uno de los PDF que he puesto al principio leí que esto no era duplicación, ya que eran cosas distintas. ¿De verdad son cosas distintas? Lingüísticamente hablando, médico es un sustantivo masculino singular, y médica es un sustantivo femenino singular. A nivel lingüístico tienen la misma categoría, sólo se diferencian en el género. ¿No es esa diferencia sino una extrapolación de algo abstracto en algo concreto, como las diferencias de los roles masculinos y femeninos dentro de la sociedad y la continua lucha de la mujer por estar al mismo nivel que el hombre?

Y después del rollo, doy paso a los comentarios, que me gustaría conocer vuestras opiniones, sobre todo desde el punto de vista de la traducción: ¿es viable la traducción feminista?  ¿Consideráis que, efectivamente, el uso del género no marcado como género unitario puede resultar ofensivo? ¿Cuántos os planteáis este tema y con qué profundidad cuando estáis trabajando con un texto que podría «desdoblarse» para adecuarse a ambos géneros por separado?

¿Y qué decir de estos casos en la interpretación? Sería una auténtica locura intentar hacer algo así en una cabina o en una interpretación consecutiva, ¿no os parece? ¿Algún intérprete que me lea ha tenido problemas en alguna ocasión a este respecto?

Espero vuestros comentarios, que me parece un tema muy interesante aplicado a nuestra profesión.

¿Qué trabajos debemos aceptar?

Veo que el tema de qué trabajos aceptar o no está candente últimamente en los blogs. Entradas como la de Tarifas, tarifas, tarifas , de Pablo Muñoz, o la de Dime quién eres, y luego hablamos, de Verónica García, han puesto de relevo algunos puntos que debemos tener en mente antes de aceptar o no un encargo (os recomiendo que os deis una vuelta por sus blogs 😉 ).

A mí me gustaría ir algo más allá y tocar otros aspectos relacionados que tal vez estamos menos acostumbrados a tratar. Por marzo de este año 2010 organicé como presidenta de la Asociación Murciana de Estudiantes de Traducción e Interpretación unas jornadas de ética y práctica de la traducción y la interpretación en la que participaron mayormente profesores de la Licenciatura de Traducción de la Universidad de Murcia y en la que afortunadamente pudimos contar con la presencia del Dr. Salvador Peña Martín, quien imparte diferentes módulos sobre la materia en el Máster Oficial en Traducción, Mediación Intercultural e Interpretación de la UMA y en los Seminarios de Traducción Árabe-Español de la Escuela de Traductores de Toledo (que fue donde tuve el placer de conocerlo y recibir sus clases). Con estas jornadas quería plantear una actividad en la que una serie de profesionales (los profesores en este caso) expusieran y debatieran ante los participantes casos reales donde nuestra ética profesional o personal pudiera interferir en nuestro trabajo como traductores e intérpretes. Porque las tarifas no es lo único que debemos tener en cuenta a la hora de aceptar un trabajo.

En mi post Moralidad y traducción ya di algunas pinceladas sobre el tema. Ahora os doy otro ejemplo, esta vez más crudo: ayer estaba con la tele puesta cuando escuché que iban a dar un programa llamado 1000 formas de morir en Antena.Nova. Es una serie documental que narra muertes reales completamente absurdas o surrealistas. a pesar de los cutreefectos, son bastante explícitos a la hora de dar detalles en imágenes. El caso es que yo pensaba cambiarlo, pero mi hermana me dijo que lo dejara e, infeliz de mí, lo dejé puesto. La primera muerte era «normalilla»: un hombre que se caía por la ventana de un rascacielos. Te explicaban cómo había muerto por la caída (rotura de huesos y esas cosas). No salía nada fuera de una escena a lo CSI: el hombre en el suelo inerte con su sangre y sus historias. Pues vale, una menos.

Pero la siguiente sí que era más dura: contaba la muerte de un hombre que metió un pie en una trituradora (de estas que se usan para triturar madera, que tienen una especie de chimenea por la que sale todo lo triturado) y básicamente se convirtió en carne picada poco a poco, sintiendo cómo la máquina lo engullía y lo destrozaba. Además de las imágenes explícitas, este episodio de muerte contaba con un narrador (el compañero) que lo había vivido todo en directo y daba todo lujo de detalles sobre lo ocurrido. Pues bien, si con leer una simple descripción de los hechos ya os mareáis, imaginad que llega a vuestras manos un texto de esas características, y que además el cliente te manda el vídeo donde las imágenes dan todo lujo de detalles, por si algo del texto no te queda claro (o porque vas a hacer el trabajo de traducción y el de sincronización y necesitas el vídeo por narices).

Otro ejemplo: la serie de películas Saw, donde las escenas son crudísimas. Si sois fans estaréis encantados de aceptar el encargo. Pero, ¿y si sois de los que se marean haciéndose una simple analítica? ¿Aceptaríais el encargo sabiendo de antemano lo que os espera por delante? Vale que si nos enfrentamos sólo al texto a lo mejor no nos afecta tanto (me vienen a la mente las novelas de Stephen King que tanto he leído), pero, ¿y si vamos a encargarnos también de la sincronización, como he dicho antes? (y aunque no sea frecuente que se encarguen las dos cosas al traductor tampoco sería raro que nos lo pidieran). ¿Tendríais estómago para repasar una y otra vez escenas con las que sabemos que somos incompatibles para hacer un buen trabajo de sincronización?

Y ya no sólo en traducción. Pasemos al terreno de la interpretación. ¿Aceptaríais un encargo de un congreso de medicina donde de antemano os dicen que van a proyectar imágenes en detalle de una intervención quirúrgica cuando no sois capaces de ver ni la sangre en los dibujos animados?; Si os llamara la DGT para que interpretéis en un encuentro sobre accidentes de tráfico en motoristas donde piensan proyectar varios vídeos e imágenes con imágenes reales de accidentes y sus consecuencias, ¿diríais que sí si sabéis que sois personas sensibles, o que incluso habéis tenido alguna experiencia cercana por parte de familiares, amigos, etc.?

Y ya no sólo con la sangre. Esto puede aplicarse a temas igualmente candentes como política o religión.

A lo que me refiero es… estamos de acuerdo en que tenemos que ser profesionales, y que no nos podemos permitir el lujo de andar rechazando proyectos continuamente porque entren en conflicto con nuestras creencias, ideologías u otras opciones. Pero sí es cierto que debemos tener en cuenta nuestras limitaciones personales a la hora de aceptar ciertos trabajos, porque a veces hacernos los valientes con algo que sabemos de antemano que choca con nosotros y pensamos que podemos dominar puede resultar en quedar mal ante un cliente, cosa que tampoco nos conviene.

En mi caso en particular, soy muy sensible con todo lo que se haga sobre seres vivos conscientes, y por ello tengo muy claro que si me ponen delante un encargo como 1000 formas de morir, Saw o La casa de los 1000 cadáveres, probablemente no lo aceptaré habiendo imágenes de por medio. No por nada, es que simplemente sé que no voy a hacer un buen trabajo porque mi nivel de sufrimiento durante la visualización es altísimo y mi cerebro no admite esa información. Y yo, antes de quedar mal con el cliente por no poder terminar el encargo, prefiero explicarle los motivos razonados de mi rechazo y proceder inmediatamente a recomendarle a un compañero. De este modo, me hago un favor a mí, se lo hago a mi cliente por solucionarle el «plantón» que acabo de darle y al compañero al que recomiendo por pasarle trabajo (eso sí, estad seguros de que vuestro compañero recomendado no va a actuar igual que vosotros xDDDD). Y por supuesto, le haré saber que para cualquier otro encargo que no toque esa temática, estaré encantada de seguir a su disposición.