• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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La neutralización en proyectos a largo plazo

En muchas ocasiones, al empezar un proyecto con plazos muy ajustados, no prevemos los posibles problemas que pueden surgir a largo plazo. Pongamos, por ejemplo, que un cliente nos envía cientos de productos relacionados con el mundo de la moda, con muchas repeticiones y características comunes a distintos productos y para diferentes públicos. En un primer momento, en el proyecto trabajan varios equipos que no se comunican entre sí, y la TM principal se va alimentando con lo que hacen unos y otros, y cuando mandan lotes nuevos, ya aparecen aplicadas traducciones de cada uno de los equipos, con cosas mejor y peor traducidas.

Pero no quiero irme por las ramas. Imaginaos que estáis traduciendo y en un archivo salen unos pantalones, con característica «Cropped» en la descripción en un segmento individual (aquí serían «Pesqueros»). Lo traducimos como «Pesqueros» y a correr. A los dos meses, nos encontramos en otro lote un archivo en el que se describe una chaqueta, con característica… ¡Oh, sorpresa! Aparece «Cropped» y, por supuesto, con la traducción correspondiente ya aplicada («Pesqueros»). Pero una chaqueta no puede ser «Pesqueros»; hay que cambiar la traducción para darle el significado que le corresponda a la palabra en este contexto. Ya empezamos a liarla, porque sustituimos una traducción por otra en la TM y, en el próximo lote  que nos manden, ahora el «Cropped» de los pantalones aparecerá con la traducción que le asignemos ahora a la chaqueta. Bonito cacao, ¿verdad?

Otro ejemplo: nos encontramos unos pantalones «Long». «Largos», ¿verdad? Pero en el mismo lote aparecen varias faldas que también son «Long». Pues nada, toca cambiar el género y volvermos a lo mismo de antes: lío asegurado y más modificaciones para futuros lotes.

El mismo problema nos encontramos con adjetivos como «Plain» y «Printed», por ejemplo, muy comunes en estos textos, así como con productos en cuya descripción no especificaba el público objetivo. En este último caso, mi tendencia es traducirlo de acuerdo con el sexo de la persona a la que va destinado el producto; es decir, si son unas medias, por ejemplo, pues traduzco con adjetivos de género femenino («fresca», «seca», «cómoda»…). Luego resulta que ese mismo texto aparece en un artículo para hombre, porque en inglés la formulación es neutral y vale igual para uno que para otro, pero una, en su afán de dejarlo lo más bonito posible, pues no ha caído en la cuenta de neutralizarlo antes. Para que lo veáis más claro, me refiero a frases del tipo: «This technology will keep you dry all day long», que puede salir igual en una camisa de mujer que en un pantalón de hombre. Y os aseguro que es un incordio tener que estar pendiente de estas fórmulas para andar cambiando género y número cada vez.

El caso es que comenzamos a darnos cuenta de esto cuando llevábamos ya unas cuantas miles de palabras hechas. Al principio, íbamos modificando los errores conforme los encontrábamos, pero después nos dimos cuenta de que aquello no era rentable y suponía además una absurda pérdida de tiempo. Así que decidimos empezar a neutralizar todo lo posible para ahorrarnos más conflictos y para evitar que los errores se siguieran replicando en los 100 % de futuros lotes.

Ahora bien, ¿cómo neutralizar todo esto? Pues, desde luego, la mejor solución era añadir palabras, sustantivizar y, en algunos casos, modificar un poco el mensaje para quitarle todo atisbo de género:

– Trousers > Pantalones > Pantalón (fuera problema de número)

– Long > Largo, largas, Largos, Largas > Diseño largo

– Printed > Estampado, Estampada, Estampados, Estampadas > Diseño estampado

– Cropped > Pesquero (pantalón), Corta (chaqueta) > Diseño recortado

– This technology will keep you dry all day long > Te mantendrá seco/seca > Olvídate de esa molesta sensación de humedad las 24 horas con nuestra tecnología

Otro problema es el de la polisemia de palabras que resultan comunes a todos los archivos. Por ejemplo, «loop» puede ser lengüeta, tirantillo (en zapatos) o trabilla (en camisas y cinturones); «shorts» puede ser una braguita tipo culotte o un pantalón corto; «wrap» puede ser una bata, un chal o un arrullo para bebé… Aquí ya no nos queda más remedio que tener una lista anotada para hacer búsquedas (manualmente o con xBench) una vez que terminemos de traducir. En mi caso, tengo una lista preciosa en xBench con las traducciones más conflictivas para pasarle un QA antes de hacer las entregas y enviarlo así lo más pulido posible.

Por tanto, desde mi experiencia, os recomiendo:

  1. Estudiad bien el contenido del proyecto. Si sabéis que es un trabajo voluminoso a largo plazo, os merecerá mucho la pena pararos unos minutos a estudiar si hay alguna decisión de traducción que pueda suponer un problema en el futuro.
  2. Si sabéis que hay más de un equipo trabajando en el mismo proyecto, pedidle al PM que os ponga en contacto con ellos para poder tomar decisiones de traducción en conjunto. Google Drive os puede facilitar mucho la vida para crear documentos compartidos donde anotéis errores que hayáis cazado durante la revisión, así como unificaciones terminológicas.
  3. Crearos desde el principio una lista de términos polisémicos que no podáis neutralizar para tenerlos controlados, y
  4. Reservad un tiempo prudencial para hacer búsquedas antes de entregar. Así, vuestro trabajo tendrá mayor calidad.

Y vosotros, ¿os habéis encontrado con algún proyecto de características similares? ¿Os habéis dado cuenta desde el principio de este problema? ¿Cómo habéis procedido?

Curso intensivo de árabe marroquí (Escuela de Traductores de Toledo)

Dado que sois muchos los que me preguntáis por el marroquí y su aprendizaje, os dejo por aquí la información del curso presencial intensivo de árabe marroquí que organiza e imparte la Escuela de Traductores de Toledo del 24 de junio al 5 de julio de 2013 y que siempre recomiendo cuando contesto a vuestros mensajes. Hice el curso hace unos años y tengo que decir que quedé encantadísima con el nivel general que se impartió y con la calidad del profesorado.

Imagen extraída de http://www.forome.info/

El curso se imparte en dos niveles y podéis hacerlos de forma independiente (150 € cada módulo) o los dos del tirón (270 €). El curso lo imparten Francisco Moscoso, de la Universidad Autónoma de Madrid (he dado clase con él y tengo que decir que la experiencia fue una pasada) y Nadi Nouaouri, del Instituto Español Juan Ramón Jiménez de Casablanca (inciso: Nadi no daba clase cuando yo hice el curso, así que no puedo proporcionar datos sobre su sistema de docencia. Si alguno de vosotros ha dado clase con él, puede dejar sus comentarios por aquí).

El plazo de inscripción estará abierto hasta el 4 de junio de 2013. Podéis acceder a la solicitud desde aquí.

Algunas preguntas que os pueden surgir si os planteáis hacer el curso:

  • ¿Es necesario saber árabe clásico para hacer este curso?

Saber árabe clásico o estándar ayuda muchísimo, pero no es imprescindible. Ahora bien, si pensáis hacer el curso con base de conocimiento de árabe cero, tal vez os recomendaría solo hacer el primer nivel para que probéis a ver qué tal os va.

  • ¿Qué es mejor, hacer solo un nivel por vez o los dos juntos?

Si disponéis del dinero y del tiempo necesario, yo recomendaría hacer los dos niveles juntos. En Toledo hay un par de residencias donde podéis solicitar alojamiento para hacer el curso completo, aunque también hay una gran variedad de hostales y hoteles. Eso sí, os recomiendo que hagáis la reserva con tiempo, porque esa ciudad está todo el año llena de turistas y podéis tener problemas si os ponéis a buscar a última hora.

  • ¿El árabe marroquí es muy diferente del árabe clásico/estándar?

Es mucho más sencillo en cuanto a sintaxis y gramática, pero fonéticamente es algo más complicado.  Aunque eso no es un impedimento para hacer el curso, por supuesto. ¡Todo es cuestión de práctica!

  • ¿El curso es solo teórico, o teórico y práctico?

Una pregunta que a todos nos asalta cuando queremos hacer un curso de idiomas, ya que por todos es sabido quela teoría sin práctica sirve de poco. En este caso, tendréis las dos cosas más o menos a partes iguales.

Si tenéis alguna pregunta que a mí no se me ocurra, disparad que la añado y la contesto. Espero que os animéis, porque merece mucho la pena. Además, Toledo es una ciudad preciosa que merece la pena visitar ;).

Latinoamérica, Iberoamérica e Hispanoamérica (II)

Dado que algunos comentarios de la entrada anterior aportaron información bastante interesante y que ciertos planteamientos expuestos como adición a la información que yo proporcionaba daban pie a un debate que no cubría la entrada, y como sé que no todo el mundo se lee todos los comentarios de las entradas, me parece oportuno compartir con vosotros un apunte que hacía Gustavo A. Silva (traductor mexicano especializado en medicina que trabaja actualmente para la Organización Mundial de la Salud, en Ginebra) y que además me cuadra fenomenal con un enlace que me pasó Rai Rizo, autor del blog Letras de sastre, en una conversación que mantuvimos sobre la susodicha entrada.

El planteamiento de Gustavo era que, efectivamente, el tema da para un debate amplísimo, ya que una cosa es la exactitud etimológica (que era la base de la que yo partí para establecer la diferencia entre las diferentes denominaciones, basándome en las definiciones que daba el DPD) y otra muy distinta, es el uso cultural y político que se le da a cada uno de esos términos (que fue el motivo de la discusión que mantuve yo con mi jefe y que dio pie a la primera entrada). Gustavo tuvo la amabilidad de pasarme un artículo que escribió donde abordaba parte del problema, titulado «America for the Americans: las consecuencias que una visión geocéntrica tiene para la traducción», y que podéis encontrar aquí (si os interesa profundizar un poco más en el tema, os recomiendo su lectura). Por otro lado (y en perfecta armonía con la puntualización que establecía Gustavo), Rai me envió un enlace a una encuesta harto interesante, publicada en el portal «Cosas de la lengua», donde se abordaba precisamente el tema de las diferentes denominaciones y las preferencias por países. Los resultados son bastante esclarecedores, aunque sean meramente orientativos si se tiene en cuenta el porcentaje de participación con respecto al número total de hispanohablantes (los resultados se basan en 12 597 respuestas válidas).

Y poco más, solo me parecía interesante compartir estos datos con vosotros para ofreceros una pequeña ampliación de la entrada anterior. ¡Espero que sea de vuestro interés!

P.D.: Gracias a todos los que habéis comentado y habéis aportado datos nuevos y matices sobre la información que yo proporciono, ¡así da gusto publicar entradas nuevas! 🙂

Latinoamérica, Iberoamérica e Hispanoamérica

Cuánto tiempo sin sacar a flote una entrada con base lingüística… Saco el tema de los términos latinoamérica, iberoamérica e hispanoamérica a colación de una traducción que he estado haciendo hoy. Resulta que me he encontrado el epígrafe siguiente en el texto original:

North and Latin America

Y claro, a mí se me ha ido por completo y, con la más absoluta tranquilidad y felicidad y sin pensármelo dos veces, lo he traducido tal cual: Norteamérica y Latinoamérica (la sinceridad por delante, ea, que una no es infalible). Este error ha dado pie a una interesantísima y muy instructiva charla con mi jefe, quien me ha hecho ver que:

  1. El original inglés estaba para tirarlo a la basura porque no tenía sentido ninguno (ahora desmenuzaré el porqué, para los que no lo veáis claro)
  2. La traducción de estos términos se presta a muchísima confusión y se utilizan de forma incorrecta en el habla popular y en los medios de comunicación (lo cual contribuye con creces a alimentar la confusión y el mal uso popular) (más…)

El lenguaje sexista

Pues sí, el tema de este post va a ser el lenguaje sexista, algo de lo que se suele hablar con frecuencia en estos tiempos que corren y sobre lo que seguro habréis discutido en más de una ocasión durante la carrera.

Vaya por delante que con esta publicación no pretendo ofender a nadie, sólo me gustaría exponer una serie de hechos y pensamientos con vistas a este fenómeno que llevan rondando en mi cabeza desde hace algún tiempo para dar pie a un debate que pienso puede ser muy sano y, además, me gustaría aplicar la temática a la traducción, porque de eso va este blog. Así que por favor, pido que los comentarios que se hagan en este post se hagan con educación y con respeto hacia los demás, ya que es un tema que resulta polémico y es posible que alguien se sienta ofendido por no identificarse con lo que voy a exponer a continuación.

Dicho lo cual, comienzo. He encontrado un par de archivos PDF que me han resultado interesantes a este respecto:

http://www.nodo50.org/mujeresred/manual_lenguaje_admtvo_no_sexista.pdf

http://www.educarenigualdad.org/media/pdf/uploaded/material/157_evitar-sexismo-pdf.pdf

Y un par de referencias sacadas de Internet que tratan sobre el tema:

http://blog.lengua-e.com/2007/pero-de-verdad-es-sexista-el-diccionario/

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Diccionario/sexista/lengua/elpepisoc/20041110elpepisoc_10/Tes

Si buscáis un poco, podéis encontrar muchas cosas más.

Voy a empezar con lo básico, las definiciones de lengua, lenguaje y habla:

Podemos entender el lenguaje como la capacidad de poder establecer comunicación mediante signos, ya sean orales o escritos De esta manera, el lenguaje presenta muchísimas manifestaciones distintas en las diversas comunidades que existen en nuestro planeta. Estas manifestaciones son lo que conocemos por lenguas o idiomas, como el español, el inglés, el francés o el alemán.

Por otro lado, la lengua es, como hemos dicho, un sistema de signos que los hablantes aprenden y retienen en su memoria. Es un código, un código que conoce cada hablante, y que utiliza cada vez que lo necesita (que suele ser muy a menudo). Este código es muy importante para el normal desarrollo de la comunicación entre las personas, pues el hecho de que todos los hablantes de una lengua lo conozcan es lo que hace que se puedan comunicar entre sí.

El habla es la plasmación de lo anterior, la recreación de ese modelo que conoce toda la comunidad lingüística. Es un acto singular, por el cual una persona, de forma individual y voluntaria, cifra un mensaje concreto, eligiendo para ello el código, los signos y las reglas que necesita.

(Fuente: http://lengua.laguia2000.com/general/los-conceptos-de-lenguaje-lengua-y-habla)

Dejemos de lado al habla de momento, ya que es una característica individual. Centrémonos en la lengua y el lenguaje. Viendo la definición de lenguaje, ¿se puede definir un lenguaje como “sexista”? ¿Acaso el lenguaje conoce y es consciente de lo que es el sexismo, una palabra creada artificialmente mediante métodos lingüísticos por el ser humano para definir precisamente esa diferencia que se supone existe en el idioma? Y del mismo modo, ¿puede la lengua española ser más sexista que la lengua alemana, la indonesia o la griega?

Empecemos por el principio. ¿En base a qué decimos que el lenguaje es “sexista”? ¿A que hay presentes más cantidad de palabras masculinas que femeninas? Pensemos en lo siguiente: el cerebro humano relaciona masculino con varón, y femenino con mujer. ¿Pero debe ser eso una indicación de que, en nuestro idioma, el lenguaje se decanta más por unos que por otros? Recordemos además que el español no tiene una forma propia para el neutro (como tiene el alemán por ejemplo), por lo que jugamos con dos extremos, por decirlo de alguna forma.

Veámoslo de otra manera, vamos a cambiar los términos. Hablemos de género no marcado y género marcado; así, se considera que el género no marcado es precisamente el que no tiene marca de género, que corresponde casualmente con el llamado “género masculino”. En cambio, distinguimos el género marcado por la marca de «femenino» -a a final de palabra. Reflexionando un poco, podríamos llegar a la conclusión de que esa asignación de «género masculino» y «género femenino» podría no ser la más certera, ya que ni todas las palabras que acaban en -a son femeninas (el sofá), ni todas las que acaban en –o son masculinas (la mano), y además tenemos palabras con terminación ¢ de las que conocemos el género gracias al artículo (la opción, el sol). Del mismo modo, hay palabras que aceptan ambos géneros sin tener que modificarlas (el mar/la mar).

Ahora me gustaría extrapolar esto a otros idiomas con otros casos, ya que cada uno tiene métodos propios para hacer esta distinción de géneros:

En árabe por ejemplo, las palabras “femeninas” van marcadas con la letra ta marbuta (ة), que es el equivalente a nuestro sonido /a/. Como curiosidad para los que no conozcáis el idioma, os diré que la lengua árabe concuerda los plurales de cosas inanimadas con los adjetivos que les acompañen en femenino singular, y las partes dobles del cuerpo son femeninas. La forma del artículo en esta lengua es única (al– الـ). Otra cosa curiosa es que en árabe se distingue además entre tú masculino y tú femenino, con formas verbales diferentes en la conjugación. ¿Podemos considerar que el árabe es menos sexista por distinguir el sexo del interlocutor directo con el que estamos hablando?

En alemán, la palabra “niño” tiene género neutro (das Kind). ¿Significa eso que el idioma alemán «cosifica» a los niños por no distinguir entre niño y niña? ¿O es más igualitario al no distinguir sexo en este caso concreto?

Recordemos aquel rifirafe famoso entre Trinidad Jiménez y Alfonso Guerra con aquello de «señorita Trini», donde la ministra se sintió ofendida por ser tratada de «señorita» en lugar de «señora» (aunque lo desafortunado fue la acortación del nombre por parte de Alfonso Guerra, según las declaraciones, parece que lo que la ofendió fue el uso del término de cortesía). Esta es la definición que da la RAE de esta palabra:

señorito, ta.

(Del dim. de señor).

1. m. y f. Hijo de un señor o de persona de representación.

2. m. y f. coloq. Amo, con respecto a los criados.

3. m. coloq. Joven acomodado y ocioso.

4. f. Término de cortesía que se aplica a la mujer soltera.

5. f. Tratamiento de cortesía que se da a maestras de escuela, profesoras, o también a otras muchas mujeres que desempeñan algún servicio, como secretarias, empleadas de la administración o del comercio, etc.

En nuestro caso, nos acogeríamos a la cuarta definición. Y ahora pregunto, ¿desde cuándo un término de cortesía es ofensivo? Bajo mi punto de vista, “señorito” sí que alberga cierta connotación negativa (tercera definición), pero… ¿señorita? En inglés existe Miss, en francés, Mademoiselle y en árabe, ãnisa (آنسة) frente a missis, madam y sayida (سيدة), respectivamente. Esto es simplemente un mecanismo más de la lengua para distinguir un estado civil. ¿Se puede tachar al lenguaje de sexista porque sólo aplica este mecanismo a la mujer y no hace lo mismo con el hombre?

Vamos ahora a trasladar esto al campo de la traducción, porque a nosotros nos puede afectar, y mucho.

Existe una corriente llamada “traducción feminista”. Os dejo un artículo sobre ello del blog de Kate para que os lo leáis: http://kate-thebeginning.blogspot.com/2010/03/la-traduccion-feminista.html. Siendo muy interesante el planteamiento, no puedo dejar de pensar que es bastante engorroso (además de antinatural por pura economía del lenguaje) tener que andar duplicándolo todo para poner siempre ambos géneros y que así nadie se pueda sentir ofendido. La característica de nuestro idioma es que el género no marcado engloba también al género marcado, y no descarto la posibilidad de que haya otros idiomas donde esto sea al revés.

Esta “psicosis” por mantener las formas puede incluso trasladarse al caso de la traducción de software. El típico mensaje de Are you sure you want to continue? Plantea el siguiente problema: si decimos ¿Está seguro de que desea continuar?, ya tenemos un adjetivo variable. Si el usuario es una mujer y nos planteamos el hecho de que se pueda sentir ofendida porque el traductor ha dado por hecho que el usuario es un hombre, ya no nos sirve este mensaje. Solución: eliminar el verbo y dejarlo como: ¿Seguro que desea continuar?

Otro caso curioso es el de las profesiones. Si tenemos doctor en inglés (para el cual no existe forma femenina), ¿usamos médico o médica? ¿Vamos a traducir la palabra cada vez que aparezca en el texto como: los médicos y las médicas asistentes al congreso…, o los médicos y las médicas que tomaron parte en la operación…? En uno de los PDF que he puesto al principio leí que esto no era duplicación, ya que eran cosas distintas. ¿De verdad son cosas distintas? Lingüísticamente hablando, médico es un sustantivo masculino singular, y médica es un sustantivo femenino singular. A nivel lingüístico tienen la misma categoría, sólo se diferencian en el género. ¿No es esa diferencia sino una extrapolación de algo abstracto en algo concreto, como las diferencias de los roles masculinos y femeninos dentro de la sociedad y la continua lucha de la mujer por estar al mismo nivel que el hombre?

Y después del rollo, doy paso a los comentarios, que me gustaría conocer vuestras opiniones, sobre todo desde el punto de vista de la traducción: ¿es viable la traducción feminista?  ¿Consideráis que, efectivamente, el uso del género no marcado como género unitario puede resultar ofensivo? ¿Cuántos os planteáis este tema y con qué profundidad cuando estáis trabajando con un texto que podría «desdoblarse» para adecuarse a ambos géneros por separado?

¿Y qué decir de estos casos en la interpretación? Sería una auténtica locura intentar hacer algo así en una cabina o en una interpretación consecutiva, ¿no os parece? ¿Algún intérprete que me lea ha tenido problemas en alguna ocasión a este respecto?

Espero vuestros comentarios, que me parece un tema muy interesante aplicado a nuestra profesión.