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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Koe de oshigoto, mi traducción como fansubber

Ya he hablado en otras publicaciones de este blog sobre la traducción de elementos sexuales y derivados, así como de la postura ética profesional que debemos adoptar ante ciertos encargos según nuestros propios criterios.

Pues bien, quién me iba a decir a mí que iba a tener la oportunidad de traducir  (como fansubber) una serie que mencioné en el post Traducciones espinosas allá por el año 2009: Koe de oshigoto. ¿Os suena? En la publicación mencioné el caso de la traducción del manga hecha por Scantrad, y yo pongo subtítulos con Anime Underground a las OVA que están saliendo desde enero, una cada cuatro meses. (más…)

Moralidad y traducción

El otro día estuve hablando con los administradores de Anime Underground, (el fansub de mayor calidad al español que he podido ver hasta la fecha) para ver si tenían un huequito para poder colaborar con ellos como traductora (sí, desde que Aks cerró el chiringuito, tengo mono de fansubear y fantraducir). Comentándome que en el original de AU estaban las plazas cubiertas, uno de ellos me dijo (creo que medio en broma, medio en serio) que me presentara a ENS, la rama del fansub dedicada a las series hentai (inactivo hasta nueva orden).
Lo primero que me especificó fue que para traducir en esa rama tenías que ser ya conocido dentro del fansub, es decir, que tienes que tener cierta confianza con el resto de participantes y con los que llevan el “tinglao” (lo cual ya indica que cualquiera no puede traducir este tipo de textos llegando de buenas a primeras). Y hablando del tema del léxico, me explicó que ellos no traducen los diálogos de las escenas explícitas, sino que se las inventan, y que sólo se atienen al original en los fragmentos relacionados con la trama (sé lo que estáis pensando, y os voy a contestar lo mismo que él a mi pregunta de: “¿pero los hentai tienen trama?” – “Bueno, toda la trama que un hentai puede tener”).
Reconozco que ese procedimiento me chocó bastante en un principio, pero tras pensarlo unos minutos me di cuenta de que tenía toda la lógica del mundo. ¿Por qué? Pues porque al despegarnos del texto, tenemos mayor libertad y el diálogo va a fluir con mayor naturalidad. Si nos inventamos los diálogos echándole imaginación al meternos en la escena evitaremos crear diálogos acartonados, seremos parte del personaje y seguramente pondremos lo que serían nuestras propias palabras en él.
Y entonces es cuando me planteo lo siguiente: ¿Podría suponer un texto de estas características y con ese requerimiento -inventarse los diálogos- un problema para un traductor? Está claro que para alguien que tenga ciertas creencias sí que lo va a suponer y seguramente no aceptará el encargo. Pero para un traductor que se considere un mero transmisor para evadir así cualquier implicación moral, ¿aceptaría el encargo si tuviera que mojarse poniendo sus propias palabras en el personaje? Fijaos en que la perspectiva cambia sutilmente: pasamos de ser un simple filtro a ser los creadores del diálogo. ¿Es lo mismo que veamos en una viñeta el parlamento Oh yeah, fuck me! y limitarnos a escribir su traducción (que por cierto, podemos jugar con la intensidad, desde un Oh sí, ¡dame más! hasta un Joder, sigue fol*******!) a tener que escribirlo nosotros prescindiendo de los diálogos? ¿Cabría la posibilidad de que el traductor se sintiera “sucio” por estar creando esos diálogos a partir de su mente? Tengamos en cuenta que el público no va a saber si el diálogo es inventado o no, pero el traductor sí que lo sabe. ¿Sacrificaríamos una mayor calidad en la traducción -porque estos textos también pueden tener mayor o menor calidad, ojo- en pos de una represión personal externalizada en atenernos a los diálogos y no salir de ahí por miedo a parecer unos pervertidos ante el público o ante nosotros mismos?

Hale, ahí os dejo la reflexión. Ya sabéis que los comentarios sobre vuestras impresiones serán siempre bienvenidos ;-).

The Sandman, errores de traducción

Creo recordar que ya adelanté en otro post que me metería un poco con la traducción de The Sandman hecha por Ernest Riera. Tengo que reconocer que cuando empecé a leerla me pareció una buena traducción, hasta que decidí buscar algo de información sobre el traductor (que me costó, porque en la edición de Planeta ni lo mencionan) y encontré algunas críticas hacia él tachándolo de “literal” y acusándolo de calcar del catalán. A partir de ahí empecé a fijarme con más detalle y sí, ciertamente, vi algunas cosas que me dolieron bastante. Esta lista corresponde sólo a los 5 últimos tomos editados por Norma Editorial, no cuento los fallos de calco de estructura sintáctica porque entonces la lista engorda un pelín. Allá vamos con las cosas que no se deben hacer en una traducción:

TOMO 6 (Fábulas y reflejos)

  • Ramadan: “Me parece una ciudad remarcable” (de remarkable). Esta me dolió en el alma, por favor, tenemos en castellano impresionante, excepcional, extraordinario… este calco fue como una patada en los ovarios cuando lo leí.

TOMO 8 (El fin de los mundos)

  • Cap. “El chico de oro”, pag. 18: fue muerto. ¡AGH! Fue asesinado, lo mataron, ¡¡pero no fue muerto!!

TOMO 9 (Las Benévolas)

  • cap. 3, pág.7: … Por un tiempo pensé que la vida no era nada más que pelear, comer y joder. (Esto lo enlazo con mi anterior post sobre las traducciones de elementos sexuales). ¿De verdad alguien utiliza la palabra “joder” como sinónimo de mantener una relación sexual? Lo dudo mucho… en inglés usan fuck para todo, pero en español el uso de “joder” con ese significado es un calco como una catedral.
  • cap.3, pág.20: … revista “Gente.” Estoy casi segura de que se refiere a la archiconocida a revista People, en cuyo caso no creo que haga falta traducirlo.
  • cap.4, pág.5: Hey. Las onomatopeyas se traducen. El famoso “hey” suele equivaler en español a un “eh” o a “oye”, dependiendo del contexto. Yo al menos no voy diciendo “hey” a la gente por la calle cuando quiero llamar la atención…
  • cap.4, pág.12: jodíamos como conejos. . Ya lo he comentado antes, sólo por mostrar que no queda natural.
  • cap.4, pág.15: telefonear. Hombre, yo suelo utilizar “llamar por teléfono”. Ya sé que hay que ahorrar espacio en las viñetas, pero me suena a calco totalmente -_-.
  • cap.4, pág.16: Sabíamos que sería un problema, que fuera mortal. Sólo un ejemplo de calco estructural, en español no se puede partir una subordinada con una coma de esa manera.
  • cap.6, pág. 21: El muñeco original… fue perdido. ¡AGH! Otro calco estructural del tipo fue muerto. Por favor, existen las pasivas reflejas con “se” (se perdió). No calquéis las pasivas del inglés.

TOMO 10 (El velatorio)

  • Cap.2, pág.8: (el cuervo a Marvin): Jódete. Por el contexto deduzco que es fuck you en original, por lo que `yo lo traduciría como “que te den”, y no jódete, que es diferente.
  • Cap.4 pág.20: Rehace tu vida (hablando en segunda persona). Rehaz (tú).
  • Último capítulo: (un gato muerde en la mano a un personaje) ¡Hai!. Esta es gorda, la típica que nos aprendemos de chiquititos de: “diferencia entre los homófonos hay, ahí y ay“… Fallo gordo, cuando es onomatopeya es ay, sin lugar a confusión.
  • (Shakespeare a su mujer): ¡Jah! Otra onomatopeya, en castellano es sin hache al final: ¡Ja!
  • Otra que detecté y no apunté dónde fue: Buen día (saludando a otro personaje). Calco del catalán bon día. En español lo decimos en plural, buenos días.

Estas son algunas, cuando me relea los primeros 5 tomos seguiré anotando fallitos, lo mismo cae otro post dedicado a esto… =P

Traducciones espinosas

Tras mi larga ausencia por estos lares, vuelvo a la carga con un tema un tanto espinoso cuya idea me ha venido por la traducción al español de un manga en fansub que leí hace poco. Hoy vamos a tocar el tema de la traducción de elementos sexuales.

Esto no es algo que nos pille de susto y tampoco es algo que aparezca sólo en libros o películas eróticas o que tengan como fin primordial el sexo, ya que éste es un elemento que suele ir muy ligado evidentemente al romanticismo en su forma más “light”, al terror en multitud de formas (sólo tenéis que ver las películas de terror adolescente, siempre aparece alguna escena escabrosa en alguna casa de campo antes de que vayan a morir todos) e incluso al humor (American Pie). Lo mismo podemos aplicar a los libros; Stephen King es muy dado a escenas bastante fuertes de sexo en sus obras, y otros autores como Noah Gordon en “El médico” o Ken Follet en su archiconocida “Los pilares de la tierra” incluyen también escenas de mayor o menor magnitud. Incluso en ciertos dibujos animados salen términos relacionados con esta temática (Los Simpson). Está claro que siempre no lo vamos a traducir igual, de nuevo dependemos de:

  • la intención del autor
  • público al que va dirigido la traducción
  • finalidad de la escena en contexto (erótica, romántica, pasional, terror, suspense, diversión…)
  • Por supuesto, lo que nos mande nuestro cliente
  • El propio registro en que esté escrito el original
  • Principal problema con estas escenas: tomar la medida de manera que no nos pasemos de vulgares, pero tampoco de finos, ya que cualquiera de los dos extremos puede echar por tierra la traducción. Para colmo, la lengua española es muy rica en sinónimos para el tema del sexo, por lo que el espectro en el que nos podemos mover es amplísimo. Eso sumado al pudor que al traductor pueda darle utilizar cierto tipo de palabras o que el cliente mismo las vete puede darnos algunos problemas para pincelar los resultados finales de la obra.

    Por ejemplo, en los Simpson utilizan la palabra “achucharse” como sinónimo de “hacer el amor”. Se tiene en cuenta que puede haber un público infantil (aunque esta serie está creada para mayores) y que dentro de los mismos dibujos puede haber niños presentes en ciertas ocasiones (Lisa y Bart) en escena, aunque no sea directamente, pero pueden estar presentes en habitaciones contiguas. Además, suelen ser escenas melosas, por lo que se necesita un término dulce medio camuflado para los niños.
    Sin embargo, no podemos utilizar el mismo registro en una escena pasional, como el encuentro entre dos amantes, donde además hay una tensión añadida por el riesgo de que los puedan pillar. Aunque en estas escenas no suele haber mucho diálogo en el caso audiovisual (se pasa directamente a la acción), sí que se suelen describir con mayor detalle en un libro (de ahí lo que vemos en la pantalla, eso es de perogrullo), por lo que quien las va a pasar canutas en este caso es el traductor literario, no el audiovisual. Por ejemplo, ¿qué término utilizamos para referirnos en un caso como este al pecho femenino? ¿Pechos, senos, tetas? (Dejemos de lado las comparativas con frutas, eso es mucho más vulgar). Y para referirnos al acto en sí? El espectro va desde “hacer el amor” si lo queremos suavizar hasta “echar un polvo”. Claro que siempre tendremos la referencia original, y en el caso del inglés cada expresión tiene su equivalente, unas con más variantes que otras; pero imaginemos que estamos ante una lengua que sólo tiene una expresión para referirse al acto sexual, o que como mucho tenga 2, una formal y una vulgar (no sé si existirá, esto es hipotético). ¿Qué hacemos entonces? Tenemos mucho más donde elegir, y siempre no podemos ser literales; tenemos que adaptarnos a la naturalidad de nuestra lengua, de las expresiones que nosotros usamos en estos casos. Si no, mandamos el ambiente de la escena a freir espárragos.

    La segunda parte de este mundo son las onomatopeyas, sobre todo en cómic y en audiovisual. Eso (para mayor o menor divertimento) también hay que traducirlo. Todos sabemos que no ladra igual un perro inglés que un perro español, pues habrá ocasiones en estos casos en que haya que adaptar la onomatopeya a la lengua de destino.

    Así que para que veais la problemática más en profundidad (puesto que estoy evitando poner aquí expresiones soeces para que no me veten el blog), os dejo el enlace del manga que me ha inspirado este post. Sin ser un manga cuya temática principal (aunque tal vez sí secundaria) sea el hentai, Koe de Oshigoto se basa continuamente en referencias sexuales: una chica de 16 años comienza a trabajar en la empresa de su hermana como dobladora de juegos para adultos. Podréis fijaros en que la finalidad primera del manga es el humor, pero juega con la situación de meter a una pobre niña inocente en un mundo que desconoce, mientras todos los demás están más que acostumbrados a ello. Si lo leeis, veréis que parece estar escrito en español desde un principio. ¿Por qué? Porque suena natural, así que mis felicitaciones al traductor!!