• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Razones por las que no se debe estudiar una carrera de idiomas

Este post va ligado estrechamente con el anterior que publiqué, ya que la mayoría de las veces que me toca decir que no es por asuntos relacionados con consultas que me llegan acerca de las carreras de idiomas (tanto TeI como Filología). Es por ello que he decidido hacer un minipost general como el que hizo Curri Barceló sobre las pruebas para ser tester, ya que pienso que puede ayudar a mucha gente a aclarar sus ideas y sus dudas =).

Imagen sacada de la web Personas Advance.

Como reflexión general añadiré que, al parecer (y por desgracia), hay mucha confusión y desconocimiento sobre lo que es una carrera y lo que implica estudiar una. Esta impresión no es fruto solo de las dudas que llegan a  mi buzón, sino por planteamientos que me han llegado a exponer amigos cercanos que (más…)

Cómo estudiar árabe sin morir en el intento

AlifatoEn el post sobre el árabe y la diglosia expliqué una de las mayores dificultades que plantea el estudio de la lengua árabe, y es que lo que se estudia en el aula no tiene nada que ver con la realidad lingüística que se vive en la calle, y que además varía muchísimo entre los distintos países arabófonos.

Si hay algo que se echa en falta en la enseñanza y el aprendizaje de esta lengua es que apenas existen métodos de árabe (sobre todo en español). Y por métodos de árabe me refiero a buenos métodos de árabe; hasta ahora, el único método medio decente que he tenido en mis manos ha sido el libro Al-‘arabiyya al-muasira, del Instituto Burguiba (Túnez), ya que ha sido un libro cuyos contenidos léxicos eran de utilidad real para el alumno (y aparecían en un orden lógico): aprender a desenvolverte en una situación comunicativa de diario, como llegar a un aeropuerto, explicar las direcciones, entrar a un restaurante o a una tienda, etc.  ¿Por qué digo esto? Pues porque los dos primeros años de universidad llevamos el famoso método Al-kitāb fī ta’allum al-arabiyya, un método americano pensado para realizar un curso intensivo de árabe, dirigido además a hombres de negocios (cuando digo intensivo me refiero a un mes dando 8 horas de clase todos los días), de forma que se avanza en bloques estructurados específicamente para ese fin. Pues bien, no puedo entender cómo se les ocurre implantar ese método en la universidad, donde tienes como mucho 3 horas de clase a la semana, y encima distribuidas. Con este método aprendías a decir cosas como «administración», «facultad de economía y empresa» y «Organización de las Naciones Unidas» antes que a preguntar cosas básicas como la hora o pedir la cuenta en un restaurante, lo cual resulta bastante poco fructífero y menos motivador, la verdad.

(más…)

El árabe y la diglosia

Bueno, el post de hoy es una pataleta hacia mi segundo idioma de trabajo: el árabe. Me gustaría explicar desde aquí cuál es la realidad de esta lengua, ya que cada vez que me preguntan ¿qué idiomas has estudiado? y lo menciono, la respuesta suele ser: «uy, ¿y escribes al revés?; «Uy, ¿y entiendes todos esos signos raros?»; «Uy, y entonces, ¿entiendes a los marroquíes y hablas con ellos?». Una de esas tres cae siempre, no suele fallar.

Por desgracia para los que decidimos estudiar este idioma, en el mundo árabe existe lo que se llama diglosia. Es decir, que hay dos realidades lingüísticas diferentes. Aunque bueno, en realidad yo distinguiría tres estratos de lengua:

  • El árabe clásico;
  • El árabe estándar;
  • y el árabe dialectal.

El árabe clásico (fusha) es la lengua árabe en estado puro y la encontramos en El Corán (el Libro por excelencia) y en los textos clásicos. Claro que eso no lo habla nadie, y si hablas así, lo más seguro es que te miren con cara rara y piensen que estás chalao (a no ser que seas Yasser Arafat o alguien de su calibre como orador).

El árabe estándar es una «simplificación» del árabe clásico, y como su «nombre» indica, es una lengua estandarizada (y por tanto, irreal) para todo el mundo árabe. Esto es lo que nosotros aprendemos cuando decidimos estudiar árabe: es la lengua de la escuela, de la escritura y la lectura, y por extensión, la de los medios de comunicación (periódico y radio), libros de texto, novelas modernas… Gracias al árabe estándar podemos leer, escribir y comunicarnos con cualquier hablante de cualquier país árabe. Bien por las dos primeras, por la última no tanto porque va a depender mucho de a dónde nos vayamos. En todos los países árabes te van a entender porque están acostumbrados a escuchar este estrato en la televisión y en la radio. Ahora bien, no esperes que cuando te respondan, lo hagan en árabe estándar. Y menos si estás en Marruecos y países vecinos.

El árabe dialectal (dariya o ‘ammiyya) es la verdadera lengua materna de los árabes: la que hablan en la vida diaria. Y aquí ya, cada país y cada zona, es un mundo. El dialectal marroquí por ejemplo (dariya) se caracteriza porque las vocales en sílaba abierta caen (de ahí que cuando escuchamos hablar a dos marroquíes sólo oigamos consonantes); en el norte usan muchas palabras españolas (cosa que en el centro y en el sur no ocurre) y tienen muchas palabras de origen bereber. En Egipto, el sonido yim (ج) cambia por gayn (غ), así que en lugar de yiddan vamos a escuchar giddan, y si eso no lo sabemos, nos podemos volver locos intentando descifrar lo que nos dicen. En Siria, el dialectal es sumamente «cantarín»… las estructuras de dialectal en dialectal cambian, la forma de articular la gramática cambia, cambian la pronunciación y la entonación, el vocabulario y hasta la forma de saludar. Mientras que los dialectales de la zona de Oriente Próximo comparten rasgos, los del Norte de África son más cambiantes, y un marroquí no se va a entender con un jordano a no ser que hablen en estándar o que ambos estén acostumbrados al dialecto del otro.

Ahora voy a enfocar todo esto a la traducción y a la interpretación. Para traducir tenemos que dominar por obligación el fusha/árabe estándar (según el tipo de textos que vayamos a traducir, claro. La diferencia estriba en que en fusha nos pueden aparecer complicaciones a nivel sintáctico y gramatical que en estándar se simplifican por pura comodidad); en cambio, para interpretar, además del estándar es muy recomendable que conozcamos al menos un dialecto (el mayoritario que se requiera en la zona; en el caso de la Región de Murcia, el marroquí). ¿Por qué? Muy sencillo. Imaginad que repartís CV por hospitales o comisarías (aunque ahora las comisarías usan un servicio centralizado mediante subcontrata, pero es por poner un ejemplo) diciendo: yo sé árabe, esto lo puedo hacer sin problema porque con el estándar puedo comunicarme con cualquiera. Pues no, error. Si os llaman y os ponen delante de un marroquí en la consulta para que interpretéis, y no habéis escuchado en la vida a uno ni habéis visto jamás nada de dialectal, os puedo asegurar que vuestra cara va a ser de póquer total, porque no se les entiende absolutamente nada como no se tengan unos conocimientos mínimos sobre cómo funciona y hay que hacer muchíiiiisimo oído. Si intentáis usar el estándar lo más seguro es que os entienda, pero no esperéis que la respuesta vaya a ser en estándar, a no ser que sea una persona formada con estudios universitarios o algo por el estilo (cosa rara en esta zona al menos). Como mucho, empezará las 2 primeras palabras en estándar, y luego se pasará al dialectal, porque es lo que a ellos les viene cómodo.

En resumen: si queréis traducir, el estándar es suficiente. Si queréis interpretar, os recomiendo que le metáis caña a un dialectal (pero que sea útil). Y volviendo a las preguntas del principio, la escritura es lo menos complicado de esta lengua; los «signos raros» son letras de un alfabeto de 28 letras (aunque a nosotros nos parezcan puntos y rayas sin sentido) y no, no entendemos a los marroquíes a no ser que estudiemos dialectal marroquí.

Y otro día, más :D. Si queréis que trate algún aspecto concreto de la lengua por curiosidad, me lo podéis decir sin problemas que lo tendré en cuenta para escribir sobre ello ;).