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    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Koe de oshigoto, mi traducción como fansubber

Ya he hablado en otras publicaciones de este blog sobre la traducción de elementos sexuales y derivados, así como de la postura ética profesional que debemos adoptar ante ciertos encargos según nuestros propios criterios.

Pues bien, quién me iba a decir a mí que iba a tener la oportunidad de traducir  (como fansubber) una serie que mencioné en el post Traducciones espinosas allá por el año 2009: Koe de oshigoto. ¿Os suena? En la publicación mencioné el caso de la traducción del manga hecha por Scantrad, y yo pongo subtítulos con Anime Underground a las OVA que están saliendo desde enero, una cada cuatro meses. (más…)

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Traducir canciones… para ser cantadas (II)

En el post Traducir canciones… para ser cantadas hablé sobre el hecho de si, cuando escuchamos una canción traducida a otro idioma diferente, se puede hablar de ello como traducción propiamente dicha o si deberíamos llamarlo mejor adaptación o versión, ya que cada idioma tiene unas especificidades diferentes en cuando a rimas, sonidos, cadencias, etc., y hay que adaptar todo el contenido a todas esas restricciones sin perder de vista los significados originales (o, al menos, eso es lo ideal).

Pues bien, hoy os quería traer una segunda parte a modo de curiosidad centrándome en los openings y los endings (es decir, las canciones de apertura y cierre) de algunas series de anime, ya que rebuscando en Youtube me encontré cosas bastante curiosas que quería compartir con vosotros.

(más…)

Black Lagoon Roberta’s Blood Trail

Parece que ando de release en release (¡y tiro porque me toca!). Hoy hemos publicado por fin el primer capítulo de las 5 ovas de Black Lagoon Roberta’s Blood Trail después de unos “problemillas” con la edición. Os invito a que os deis una vuelta por la sección de Mis proyectos- Anime Underground, donde ya he colocado el enlace para que os la podáis descargar y echarle un ojo si os interesa. La traducción, of course, es mía =D.

Si en Ookiku Furikabutte lo interesante es la terminología, lo interesante de Black Lagoon son los registros que utilizan los personajes. Es una serie plagada de insultos con un lenguaje bastante rudo, así que me lo he pasado bomba desplegando todo el arsenal de palabrotas del que disponemos en español para darle riqueza al vocabulario y naturalizar lo máximo posible las expresiones :D.

Aquí tenéis la sinopsis:

El asesinato del cabeza de familia Loveleace en Venezuela pone a su criada, una ex-terrorista llamada Roberta, en una misión sangrienta por venganza a cualquier precio. La búsqueda de los culpables la lleva a Roanapur causando una conmoción masiva en Tailandia. García, el heredero del legado de la famialia Loveleace, y alguien que también considera a Roberta como un miembro de la familia, viajan a Roanapur para hacer un trato con la compañía Lagoon.

Es una serie bastante movidita, con mucha violencia y con mucha fuerza (en resumen: mola un montonazo); la anteceden dos temporadas que merece la pena ver para entender mejor estos capítulos (aunque si no las conocéis o no las habéis visto, tampoco pasa nada… y de hecho, yo confieso que no las he visto por falta de tiempo, aunque conocía la existencia de la serie por recomendación de un amigo y sabía de lo que iba). Os dejo el tráiler (en original japonés, por supuesto ;)):

¡Ya me contaréis qué os parece si os la bajáis! :P.

Ookiku Furikabutte – Torneo de verano

Al fin (después de… ¿casi un mes? xD) se ha publicado el primer capítulo de Ookiku Furikabutte – Torneo de verano que traduje para Inshuheki Fansub en colaboración con AU (el número 7) y que dio pie al post de Traducciones especializadas… con pelotas. Si os interesa echarle un vistazo, os lo podéis descargar desde mi página de Proyectos con Anime Underground, desde la página de Inshuheki o desde Anime Underground.

Mi pesadilla con la terminología continúa, aunque después de 3 capítulos (ya estoy trabajando en el décimo) me he acostumbrado a los términos (me voy confeccionando mi propio glosario) y hasta empiezo a entender algo (yo es que para los deportes soy nula, no entiendo ni el fútbol, así que imaginaros esto que me es totalmente ajeno). Eso sí, es raro el capítulo en el que no necesito de un oído que entienda japonés para aclarar la traducción inglesa, y siempre me toca pegarle una buena revisión para reformular antes de mandárselo al corrector (porque a veces salen unas cosas que por el amor de Dios….).

Si os la bajáis, ya me diréis qué os parece :).

Kaminomi

(Aviso: espacio para autobombo :D)

Kaminomi es el título corto que damos en Anime Underground a la serie Kami nomizo shiru Sekai (empezáis a entender por qué la llamamos Kaminomi, ¿verdad? xD), anime tal vez más conocido por su nombre en inglés, The World God only Knows. Es uno de los proyectos que llevo con este fansub, y me encargo de la parte de la corrección. Con la publicación de esta serie ya me reconocen oficialmente como “ente” de AU, así que estoy más feliz que unas castañuelas ;D.

Este es el extracto de la serie:

Katsuragi Keima, es un chico de 17 años adicto a los gyaruge. Por internet es conocido como el Dios del ligue por su legendaria habilidad de ligarse a cualquier chica 2D en los juegos. Sin embargo, en el instituto lo conocen como el gafriki. La serie comienza con Keima recibiendo un correo en el cual le ofrecen ligarse auna chica. Éste acepta pensando que es un reto, pero ante él aparece un demonio del infierno llamado Elsie. Le pide su cooperación para atrapar a espíritus prófugos. Estos espíritus se ocultan dentro del corazón de las chicas, y Elsie sugiere que el único método para sacarlos es ligándose a las chicas. A Keima no le hace gracia la idea, ya que él sólo está interesado en las chicas 2D, pero con un contrato de por medio que significa su muerte en caso de rechazar, se ve obligado a cumplir con la misión.

Y aquí tenéis el tráiler (en japonés, claro :P):


Si os gusta el anime os animo a que os la descarguéis, que es de esta temporada y además muy divertida. Y de paso disfrutáis del nivelazo técnico de este fansub, porque los carteles están de un currado que da gusto (yo aluciné viendo la prueba anoche). Ni los profesionales, hoygan.

Mientras tanto, sigo a la espera de que terminen la edición de Black Lagoon – Roberta’s Blood Trail, que esa sí que la traduzco yo (digo edición por decir algo, porque no sé realmente ni por dónde va xD). Ah, y a la espera también de que se publiquen los capítulos de Ookiku Furikabutte (sí, los mismos que me dieron pie a hacer la entrada de Traducciones especializadas… con pelotas), cuando internet deje de darle problemas a Hazu, quien lleva bastante de la serie, de Inshuheki fansub.

En la pestaña de Mis proyectos – Anime Underground os enlazo a las series para que tengáis acceso directo a todos los capítulos conforme se vayan publicando :). Si alguien se anima a hacer un descansito, descargarse el capi y verlo, ya me diréis qué os ha parecido ;).

Prometo post más serio próximamente :D.

Moralidad y traducción

El otro día estuve hablando con los administradores de Anime Underground, (el fansub de mayor calidad al español que he podido ver hasta la fecha) para ver si tenían un huequito para poder colaborar con ellos como traductora (sí, desde que Aks cerró el chiringuito, tengo mono de fansubear y fantraducir). Comentándome que en el original de AU estaban las plazas cubiertas, uno de ellos me dijo (creo que medio en broma, medio en serio) que me presentara a ENS, la rama del fansub dedicada a las series hentai (inactivo hasta nueva orden).
Lo primero que me especificó fue que para traducir en esa rama tenías que ser ya conocido dentro del fansub, es decir, que tienes que tener cierta confianza con el resto de participantes y con los que llevan el “tinglao” (lo cual ya indica que cualquiera no puede traducir este tipo de textos llegando de buenas a primeras). Y hablando del tema del léxico, me explicó que ellos no traducen los diálogos de las escenas explícitas, sino que se las inventan, y que sólo se atienen al original en los fragmentos relacionados con la trama (sé lo que estáis pensando, y os voy a contestar lo mismo que él a mi pregunta de: “¿pero los hentai tienen trama?” – “Bueno, toda la trama que un hentai puede tener”).
Reconozco que ese procedimiento me chocó bastante en un principio, pero tras pensarlo unos minutos me di cuenta de que tenía toda la lógica del mundo. ¿Por qué? Pues porque al despegarnos del texto, tenemos mayor libertad y el diálogo va a fluir con mayor naturalidad. Si nos inventamos los diálogos echándole imaginación al meternos en la escena evitaremos crear diálogos acartonados, seremos parte del personaje y seguramente pondremos lo que serían nuestras propias palabras en él.
Y entonces es cuando me planteo lo siguiente: ¿Podría suponer un texto de estas características y con ese requerimiento -inventarse los diálogos- un problema para un traductor? Está claro que para alguien que tenga ciertas creencias sí que lo va a suponer y seguramente no aceptará el encargo. Pero para un traductor que se considere un mero transmisor para evadir así cualquier implicación moral, ¿aceptaría el encargo si tuviera que mojarse poniendo sus propias palabras en el personaje? Fijaos en que la perspectiva cambia sutilmente: pasamos de ser un simple filtro a ser los creadores del diálogo. ¿Es lo mismo que veamos en una viñeta el parlamento Oh yeah, fuck me! y limitarnos a escribir su traducción (que por cierto, podemos jugar con la intensidad, desde un Oh sí, ¡dame más! hasta un Joder, sigue fol*******!) a tener que escribirlo nosotros prescindiendo de los diálogos? ¿Cabría la posibilidad de que el traductor se sintiera “sucio” por estar creando esos diálogos a partir de su mente? Tengamos en cuenta que el público no va a saber si el diálogo es inventado o no, pero el traductor sí que lo sabe. ¿Sacrificaríamos una mayor calidad en la traducción -porque estos textos también pueden tener mayor o menor calidad, ojo- en pos de una represión personal externalizada en atenernos a los diálogos y no salir de ahí por miedo a parecer unos pervertidos ante el público o ante nosotros mismos?

Hale, ahí os dejo la reflexión. Ya sabéis que los comentarios sobre vuestras impresiones serán siempre bienvenidos ;-).

¡Las onomatopeyas también se traducen!

Pues eso, llevo tiempo queriendo escribir un post sobre las onomatopeyas, vocablos que imitan o recrean el sonido gráfico de la cosa o acción nombrada (según diccionario de la RAE).

Las onomatopeyas son propias sobre todo de los cómics y resultan, a mi parecer, una de las mayores complicaciones para un traductor, especialmente si tocamos idiomas como el japonés. ¿Por qué? Pues porque las onomatopeyas también se traducen señores, y a veces nos resulta muyyy complicado encontrar un equivalente en nuestra lengua porque bien:
1. No existe un equivalente.
2. Puede que exista, pero no es muy habitual y nos tendremos que romper la cabeza para poder formularla gráficamente en español y que se entienda.

Como ya he dicho arriba, las onomatopeyas imitan de manera gráfica el sonido de algo. Pero cada lengua usa unos recursos diferentes para expresarlos. Mientras que en inglés por ejemplo es frecuente ver onomatopeyas expresadas mediante verbos (ya que también son significativos en ocasiones del sonido de la acción), en lenguas con alfabetos no latinos transcriben como es evidente utilizando su propio alfabeto:

Esto es una muestra del griego. Primero nos toca leer la transcripción (sí, a veces se hace difícil saber que lo que estás leyendo es una transcripción, sobre todo cuanto te topas con palabras transcritas del inglés, es lo peor) y luego traducirlo al sonido español. En este caso las onomatopeyas serían:
Viñeta 1: μπαπ! –> ¡mpap! ¿Pero a que este no es el sonido con el que solemos describir que alguien se pega un trompazo contra algo? Es en este momento cuando me acuerdo de Ibáñez y su fantástica creación, Mortadelo y Filemón, y sus famosos ¡PLAF! o ¡PLOF! ¿A que esto sí suena más a español?
Viñeta 2: μπλρλρλρρ! πφλρφλλρρρ! πρρρρρρρ. —-> ¡Mplrlrlrr! ¡Pflrllrrr! Prrrrr… Así no nos suene a nada probablemente, pero el niño está haciendo pedorretas burlándose de su padre. ¿A que esto es más complicado de transcribir? Sería a lo mejor algo como ¡prrrrr!, en cuyo caso el último globo es más cercano a nuestra manera de pensar en una pedorreta.
Viñeta 3: ΠΑΦ! ΟΥΑΑΑΑΑΑΑ! —-> ¡PAF! ¡OUAAAAAA! La primera podría ser válida, pero para la segunda en español el llanto está “normalizado” onomatopéyicamente como ¡BUAAAAAAA!

Un caso fastidiado es el de los ingleses cuando deciden utilizar verbos a modo de onopatopeya. Yo me he topado con algunos y la verdad, en algunos casos me he tenido que romper la cabeza… Algunos ejemplos:
Tap, tap (ruido de pasos).
Cough (sonido para toser… ¿puede ser que alguna vez lo haya visto representado como atjó en español?)
Blush (ponerse rojo, ruborizarse. A ver cómo te lo montas).
Sigh (suspiro, en español podría ser ains).
Glare (mirada feroz, que no sé a ciencia cierta si se usa como onomatopeya propiamente dicha o es una traducción verbalizada de una onomatopeya japonesa -que me parece lo más probable-, pero en español queda larguísimo).
Lean (apoyarse)

Onomatopeyas no provenientes de verbos:
Sret (ruido del lápiz cuando escribe, ¿cómo ponemos eso? ¿Tal vez como ras?)
Urk (onomatopeya que equivale a llevarse un chasco, que en español podría ser ugg).
Hahaha (sonido de risa, no olvidemos que en español es jajaja, con jota).
Sneek (¿un crujido?)
Huff (soplido de alivio: ¡uff!)
Wof wof (ladrido, en español: ¡guau, guau!)
Meow (maullido, en español: miau).
Scurr (¿?)
Chirp (¿ruido de estar haciendo algo?)
Jeeez (sonido de estar molesto, equivalente a nuestro uuuuuff)
Aaaww! (sonido que indica que algo despierta ternura, en español: “Ooooh“)
Woow! (sonido de sorpresa: ¡Guau!, ¡hala!, ¡vaya!)
Yuhu!! (¡¡Yuju!!)
Ooops (sonido que indica que has metido la pata. En español: Uuups)

Por otro lado, si el inglés a veces da problemas, el japonés es lo más retorcido que hay para las onomatopeyas, ya que son una parte muy importante de la lengua y se escriben en katakana cuando representan un sonido.
En japonés se distinguen dos tipos de onomatopeyas: las referidas a sonidos y las referidas a una palabra con un sonido, como kuru-kuru para el pelo rizado.
En inglés en ocasiones las transcriben y yo al final opto por hacer lo mismo porque a algunas no les encuentro la traducción por ninguna parte, sencillamente porque creo que ni existen. Ejemplos:
biki-biki / baki-baki /boko-boko (al parecer es el ruido que suele hacer algo que sale o se destruye, suelo verlo en monstruos que se transforman y les salen protusiones y cosas así):

Gihya (gritos de monstruos, se podría traducir tal vez por groaaar, pero según el bicho que sea creo que queda ridículo en ocasiones), especialmente cuando es un bicho como este:
Ku… (cuando le dan a alguien, podría traducirse por agh).
Gisha (sonido de un monstruo atacando):

Basa (que alguien me explique qué porras es esto por favor xD):

Y con esas creo que son suficientes por hoy para reflexionar un poco. Resumiendo: que las onomatopeyas se traducen y nos tenemos que calentar los cascos para encontrar equivalentes. Un día recuerdo que estaba traduciendo un manga y la acción era que la chica (una especie de robot con formas y cuerpo humano) cogía las manos del chico y se las ponía en los pechos para que los tocara, en plan “¡mira qué blanditos están!”. Como lo estaba traduciendo del inglés, ellos usaban un verbo de acción para describir el sonido (no recuerdo cuál era y a saber dónde tengo la viñeta), y tuve que preguntar porque no se me ocurría nada. Hasta que mi novio me sugirió moquis, moquis. Suena muy gracioso y efectivamente, podía describir el sonido. En ocasiones cuando tenemos el cerebro saturado tenemos que acudir a a gente de nuestro alrededor, muchas veces nos pueden dar las solucioner idóneas a problemas a los que no les sacamos punta.

Y para quien esté interesado en este tema, dejo un par de enlaces por aquí:

http://www.ajapon.com/estudios/onomatopeya/
http://es.wikipedia.org/wiki/Onomatopeya

Y para quien quiera algo más duro:
INOSE, Hiroko. La traducción de onomatopeyas y mímesis japonesas al español y al inglés:los casos de la novela y el manga. Tesis Doctoral. Director: Dr. Roberto Mayoral Asensio; Co-directora: Dra. Kayoko Takagi. Septiembre 2009, Universidad de Granada. Departamento de traducción e interpretación.
Enlace: http://hera.ugr.es/tesisugr/18193778.pdf

Relaciones de poder

Uno de los temas delicados que encontramos en traducción es el de las relaciones de poder. No es fácil decidir en algunas ocasiones cuándo tenemos que traducir por “tú” o por “usted”, ya que depende no sólo de la vertiente lingüística, sino también de la cultural (tanto la de origen como la de destino).

Cada idioma y cultura tiene establecidos unos mecanismos lingüísticos para diferenciar las relaciones de poder entre hablantes. Por ejemplo, en español peninsular diferenciamos entre el tuteo y el usteo, y empleamos el usteo cuando tenemos que dirigirnos a una persona mayor en edad o en rango; en cambio, en el español de Latinoamérica también emplean el usteo para dirigirse a una persona que desconocen,  independientemente de la edad (podéis corregirme si me equivoco). En alemán funciona igual: emplean el pronombre Sie para dirigirse a cualquier persona que no entra en su círculo habitual de amistad, independientemente de la edad.

Luego tenemos lenguas más extremas como el japonés, donde las relaciones están marcadísimas por sexo, edad, rango y familiaridad con el interlocutor. Marcan estas relaciones con un sufijo al final de cada nombre para indicar la escala de respeto (la siguiente explicación la he sacado de esta página: http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20070601191643AAjVAI0):

-san ( -さん ): se añade después del nombre de las personas. Es un sufijo de cortesía y respeto (se utiliza tanto para personas de la misma edad como para personas mayores que tú).

-kun ( -君 ): se añade después del nombre, lo usan hombres y mujeres mayores cuando se dirigen a un hombre menor que ellos (si eres mujer no uses este sufijo con hombres mayores que tú)

-sensei ( 先生 ) – significa maestro; se le puede decir a la persona que te enseña artes marciaesl o al profesor de la escuela. También se utiliza para los médicos ( isha [医者] ), pero ¡cuidado! , sólo cuando estás hablando con el doctor directamente puedes añadir sensei, ejemplo: onaka ga itai sensei (me duele la cabeza).

-chan ( -ちゃん ): se añade después del nombre de personas mas jovenes que tú. Es una expresión de cariño y confianza: se usa para los amigos, familiares (hermana menor, hermano menor, primos menores, etc.) y niños. También se utiliza para las mascotas.

-sama ( -様 ) : es un sufijo de cortesía para personas importantes (es más respetuoso que -san).

-senpai ( -先輩 ): se añade después del nombre de la persona. Este sufijo es de respeto y cortesía para compañeros de trabajo, escuela, o que practican algún arte (shodō,aikido,kendo, etc..) en común contigo. Enfatiza que es una persona con más experiencia que tú.

 

Un jaleo, ¿verdad? Y en contraposición a esto tenemos lenguas como el inglés y el árabe, que carecen de pronombres o sufijos que marquen esas diferencias.

Y ahora es cuando viene el asunto espinoso. ¿Cómo reflejamos esas diferencias de poder en nuestra propia lengua? ¿Las reflejamos conforme al original o lo adaptamos a la cultura y a las normas de la lengua de destino? ¿Tenemos libertad para alterar las relaciones de poder que el autor establece según su cultura? O ¿acaso no sería libertad, sino el deber de hacer la lectura asequible para el lector (en este caso español) y evitarle “rarezas” en la traducción empleando fórmulas con usteo en situaciones en las que  nosotros usaríamos un tuteo?

El caso del japonés por ejemplo da mucho juego y es muy interesante. ¿Qué hace un traductor cuando se enfrenta a todas esas partículas dentro de una obra? En español, a no ser que sepamos japonés, esa información no nos añade nada relevante, y de hecho, si el traductor decide dejarlas, debería poner una nota explicando el uso de dichas partículas al lector (en caso de que la obra vaya destinada a un público general no especialista en cultura japonesa, claro). Si decide naturalizar el texto, tendrá que hacerlo con todas las consecuencias, obviando las diferencias que marca el original y adaptándose a las situaciones tal y como se producirían en la cultura española, lo cual también supone una pérdida importante de información del original que no podemos reproducir mediante nuestra propia lengua  porque carecemos de los mecanismos adecuados para ello. ¿Habría algún motivo para dejar las partículas si la obra va destinada a un público general? Claro que sí: el exotismo que infiere el uso de algo que para nosotros es desconocido.

De hecho, en las subtitulaciones de los fansubs se ven las diferentes opciones a las que se puede recurriralgunos dejan las partículas después del nombre (Kurosaki-kun, Enjin-sama, Nanao-chan). ¿Motivos? Pues porque suponen que va dirigido a un público que entiende del tema (gente aficionada al anime y al manga), porque si en efecto esa gente entiende un mínimo queda extraño escucharlo en el original y no verlo reproducido en los subtítulos, porque efectivamente queda “exótico” dejarlo así… y también tenemos la otra versión, gente que lo elimina porque piensa que no es indispensable y que lo único que hace es liar al espectador-lector. En un doblaje por ejemplo sería diferente, y tengo casi por seguro que las relaciones se transferirían sin dudas con un “usted” aplicado a las relaciones tal y como las mantenemos en español, conservando sólo del original la partícula “sensei”, ya que es la más conocida de las que hemos citado.

¿Y qué pasa en el caso contrario? Pues habrá que adaptarse al contexto, como es el caso del inglés. Si es una relación entre amigos, compañeros de trabajo, jefe-empleado, profesora-alumno… aquí será el traductor quien deba evaluar el tono a emplear, y si debe ir cambiándolo gradualmente a medida que pasa la obra o no. Un ejemplo: una empleada tiene un romance con su jefe. ¿Cuál es el trato que se dan en la oficina después de salir de la cama? ¿Mantienen la distancia para ocultar los hechos o cambian la forma de tratarse llamándose de “tú”?

A veces lo que parece más evidente a la hora de traducir no lo es tanto…

Correcciones… ¡dolor de cabeza!

Si hay algo que odie por encima de una traducción imposible (véase el Ulysses de James Joyce, que no lo he leído pero sólo sabiendo cómo es la obra creo que paso bastante, y compadezco al pobre traductor al que le tocara la tarea y no supiera en lo que se estaba metiendo), es corregir una traducción. Sí, da mucho dolor de cabeza.

Llevo dos años traduciendo y corrigiendo por amor al arte para un fansub de anime y manga japonés (www.aksfansub.com) , aunque por supuesto, traduzco desde la versión inglesa (ya quisiera la moi saber japonés). Y si las traducciones a veces son horribles (no pasa mucho, pero algunas veces te encuentras con que lo que hay en inglés no tiene ni pies ni cabeza y te toca hacer uso de la imaginación para poner algo que te cuadre con el contexto, y no hablemos de los simpáticos juegos de palabras de los japoneses que toca siempre poner en notas con los kanjis correspondientes y los significados de cada uno por separado y en conjunto para explicar el chiste, o la cantidad de interrelaciones que hacen con respecto a otras series ya existentes, como ocurre en Lucky Star), corregir algo que no has traducido tú ya es la repanocha, sobre todo cuando la persona que lo ha traducido tiene otra variante del español diferente a la castellana, que siempre tienden mucho más a los calcos.

Cuando corrijo, lo hago siempre con los subtítulos o el manga en inglés y al lado la traducción, porque si sólo tienes que fiarte de la traducción, apañados vamos. Y te encuentras de todo, desde frases en negativa traducidas por afirmativa (o a la inversa) hasta invenciones léxicas, sintácticas, gramaticales y todo lo que se os ocurra. Ni qué decir tiene el tema de los calcos sintácticos y léxicos. Los más odiosos son los sintácticos. Y lo peor es que cuando quieres ponerlo de forma que suene natural, tienes tan metida la estructura en la cabeza que no puedes ni pensar en cómo se dice eso en español.

Resumiendo, que os animo a evitar este tipo de cosas.

Os dejo una imagen del último anime que estoy corrigiendo: Minami-ke okaeri. Si os gusta la animación japonesa os la recomiendo, tiene sus puntazos =P

Minami-ke okaeri
Minami-ke okaeri