• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Por qué recomiendo el fansubbing

Fansubtítulos de Minami-ke Okaeri, de mano de la mendaEl fansubbing, esa actividad que sabemos que está ahí y que en los estudios de traducción apenas se toca por no pertenecer propiamente al ámbito de la traducción profesional y estar hecha (en su gran mayoría) por aficionados, de la que muchos son consumidores porque les permite ver series (e incluso películas) de televisión antes de que lleguen dobladas a España y cuya calidad siempre criticamos cuando es criticable por motivos más o menos obvios, puede tener muchas ventajas. Y ya no me refiero solo a la ventaja de ver una serie X antes que nadie y dedicarte a desvelar todos los secretos a todos tus colegas para tocarles un poco las narices (también conocido como spoilear, aunque la RAE me corte la cabeza por esto) : el fansubbing puede ser muy recomendable sobre todo para la gente que empieza, más aún si están interesados en la traducción audiovisual. ¿Los motivos? Pues son los siguientes:

(más…)

Los insultos, esos elementos “jodidos” de traducir

Tras un montón de tiempo de inactividad vuelvo al ataque, y esta vez dedico un post al tema de los insultos. Porque aunque lo parezca, nunca es fácil decidir a qué nivel vamos a traducir un taco en ningún soporte (audiovisual o escrito).

No sé si sabréis que el español es una de las lenguas más ricas en cuanto a insultos (que, para quien le interese, están recopilados en El gran libro de los insultos), y además insultos a todos los niveles, desde “tonto” hasta otras cosas que mejor no pongo porque entonces me vetan el blog.

El arte de traducir los insultos está en ser capaz de buscar el equivalente en la lengua de destino no perfecto, sino adecuado a cada situación y soporte que estemos trabajando, ya que cada lengua tiene una manera diferente de conceptualizar la realidad. Voy a intentar poner algunos ejemplos en inglés y en árabe.

Empezamos por el inglés y voy a tocar el soporte audiovisual, que cómo no, siempre es el más afectado por estas cosas. Dentro del soporte audiovisual tenemos dos posibilidades: el doblaje y la subtitulación.

  • Doblaje. No sé si os habréis fijado en que la lengua inglesa abusa del adjetivo fucking para todo. He aquí un vídeo que lo demuestra claramente (se puede seguir perfectamente en inglés):

    Bueno, después de las risas os habréis dado cuenta de que es real como la vida misma. La pabra fuck en inglés no tiene la única traducción de “joder” o “jodido”, sino que en español se le puede dar un amplio espectro de posibilidades gracias a la riqueza “insultadora” de nuestra lengua (por eso me chirrían los oídos cada vez que escucho en un doblaje: “¡Es que ese jodido perro me ha mordido!” Por favor, eso no suena natural en español, podemos usar en su lugar “puñetero”, “desgraciado”, “maldito”…). Lo que pasa es que estamos tan acostumbrados a escucharlo que ya el oído se hace a escucharlo, pero si os paráis un poco y lo miráis con detenimiento, ese adjetivo no lo utilizamos en nuestro lenguaje del día a día.
    Otro insulto inglés muy característico es el bastard. Esta palabra no significa sóla y únicamente “bastardo”, sino que volvemos al contexto y a la situación. Podemos usar “capullo”, “gili******”, “cab***”, y unos cuántos más que seguro se os puedan ocurrir de ese estilo (me tengo que autocensurar que estos no son modales…).

  • Subtitulado. Este medio siempre es más delicado, primero por la falta de espacio, y segundo, porque los insultos escritos siempre quedan más fuertes visualmente y provocan un impacto mayor sobre el espectador (y lo mismo se puede aplicar al lector de un libro). Evidentemente, todo depende del entorno en el que nos estemos moviendo, así que voy a enlazar con el árabe gracias a una película marroquí que se proyectó en la Escuela de Traductores en original con subtítulos en castellano hechos además por ellos mismos.
  • Enlazo ahora con los insultos en árabe. En esta lengua los peores insultos son palabras que designan animales, como “kalb” (perro) o “himar” (burro). En español estas dos palabras tienen la connotación de que ser “perro” es ser un gandul, y ser un “burro” significa ser analfabeto (que aunque no tengo la percepción de la lengua árabe vivida como materna, me parece que poco tienen que ver con la significación española… si no es así corregidme, gracias ^^). El caso, no podemos traducir estas dos palabras literalmente porque la traducción quedaría realmente pobre: son insultos con una carga muy ofensiva en la lengua de origen y no nos podemos quedar cortos en la lengua de destino, por lo que tendremos que jugar con palabras de ofensa similar en español.
    Y reengancho a cuento de esto con el tema anterior de la subtitulación. Proyectaron la película “Casanegra” en original marroquí subtitulada al castellano, como ya he comentado.
    La película se desarrolla en Casablanca y tiene como protagonistas a dos jóvenes que tienen que buscarse la vida como buenamente pueden en un ambiente no muy amigable que digamos, por lo que todo el lenguaje que se utiliza en la película es bastante barriobajero y lleno de insultos. En este caso, los insultos son una marca de escala social dentro de la película, por lo que no se pueden ni suavizar, ni eliminar (recuerdo que en una escena un francés los llama en marroquí: “wulad ez-zenqa”, literalmente “chicos de la calle”. Traducción del subtítulo: “escoria”. A mi parecer, sencillamente maravilloso).
    Como vemos una vez más, todo dentro del mundo de la traducción es relativo y no hay soluciones únicas ni perfectas. Ese es nuestro reto del día a día.

    La sal de la tierra

    Yo entiendo que un traductor que se dedica a traducir películas tiene un plazo de 5 a 7 días para hacer la traducción de una peli de 1 hora y media – 2 horas, lo cual es muy poco tiempo aún dándote el guión (si no te lo dan, para qué quieres más. Entonces se convierte en “La Semana del Café”). Pero este tipo de expresiones creo que no suponen problema para saber reconocerlas como idioms y buscarlas un poquito antes de hacer este tipo de cosas.

    El calco corresponde a la peli “Gracias por fumar” (muy curiosa, creo que levantó bastante polémica por los EEUU y lo cierto es que tenía ganas de verla). Ojos como platos cuando escucho en uno de los diálogos, refiriéndose a los cultivadores de tabaco:

    -Los cultivadores son buena gente. Son la sal de la tierra.

    Después de documentarme en San Google para no meter la pata antes de hablar, resulta que me encuentro con que el origen de la expresión es bíblico, tanto en español como en inglés, pero con una pequeña diferencia: mientras que el único lugar donde aparece esa expresión tal cual en español es en la Biblia (podéis comprobarlo vosotros mismos, meted la expresión en Google), con el significado de “ser cristianos genuinos” o “ser constructores de paz y testigos de amor” (entre otros mil que he ido leyendo), en inglés su significado ha pasado a formar parte del lenguaje diario y su significado ha evolucionado a “ser una persona muy buena y honesta”.

    Os dejo un par de enlaces donde explican el significado en inglés:
    http://www.phrases.org.uk/meanings/310200.html
    http://idioms.thefreedictionary.com/be+the+salt+of+the+earth

    Por lo visto, Jesús emplea esta metáfora (que aparece en Mateo 5:13 para más señas) refiriéndose por sal a la influencia de los cristianos para impedir que la maldad se extendiera por el mundo y para preservar al mundo de la corrupción espiritual.
    En resumen, que el uso de la expresión “ser la sal de la tierra” queda limitado a lo eclesiástico en español, por lo que queda algo raro traducirlo así en un contexto que no tiene nada que ver con lo religioso y que además no entra en nuestro repertorio idiomático como expresión de la vida diaria en español. Así que ya sabéis: ¡prestad atención a estas cosas!