• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

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Jroña… ¿que? jroña

La traducción de marketing y de publicidad es una especialidad llena de retos. Servidora ha traducido mucho material de este tipo con construcciones y verbos imposibles, y contenidos con los que me tenía que romper la cabeza para ver cómo eso podía quedar igual de bien en español, pero he de reconocer que es uno de los campos con lo que más disfruto.

Pues hoy vengo a hablar sobre la última campaña del Griego de Danone (la de Oikos). Como ya sabréis, esta línea de yogures es conocida por el famoso «χρόνια και χρόνια». Quería poneros el vídeo, pero aún no lo he encontrado en la red. (más…)

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Traductor… ¿traidor?

Los que nos dedicamos a la traducción sabemos que los subtítulos no pueden abarcar la totalidad del mensaje por una serie de restricciones técnicas (número de caracteres en pantalla: 32 para televisión y 40 para cine por línea, con un máximo de dos líneas por cada parlamento), y que ello no significa que el subtítulo sea infiel al original como muchas veces escuchamos: el traductor está obligado a abreviar el mensaje y decir lo máximo posible (o lo más importante quitando información superflua) con un número máximo de caracteres. Es decir, que tendrá que usar los sinónimos y la sintaxis más breve para expresar lo mismo que el personaje (y más en español, que las palabras son más largas que en inglés).

Sin embargo, el otro día vi un anuncio de colonia para hombre en versión original subtitulado. Todo bien, hasta que llegado casi el final del anuncio encontré lo siguiente:

ORIGINAL:
I’m not going to be the person I’m expected to be anymore.

SUBTÍTULO:
No soy quien esperabais.

Y, como traductora, me sentí un tanto… ¿indignada? No sé muy bien qué adjetivo usar, me quedó un sabor extraño al ver esa traducción. Se ha querido abreviar tanto el mensaje que, bajo mi punto de vista, se está obviando al espectador una parte importante del mensaje del protagonista del anuncio. Él quiere significar: “paso de ser la persona que se supone que debo ser, y que además vosotros esperáis que yo sea”. Y lo que a mí me transmite el subtítulo es: “creíais que era fulanito, pero en realidad soy menganito, os he engañado a todos”. Pienso que con unos 30 caracteres con 2 líneas disponibles se podía haber hecho una traducción más aproximada a lo que quiere decir el original, aunque fijaos en que podemos arreglar bastante bien la traducción añadiendo un solo elemento: “Ya no soy quien esperabais”. Con ese simple “ya” le estamos añadiendo un valor, un matiz que nos hace ver que, a partir de ese momento, las cosas son diferentes: “Esperabais que fuera de una forma, pero ya no soy el mismo, he cambiado”. Un pequeño añadido y estamos más cerca de lo que dice el original.

¿Qué os parece a vosotros?

¡Porque yo lo valgo!

¿Alquien se ha parado a pensar qué significa esta frase? Si lo pensamos bien, no tiene sentido ninguno. Decimos que una persona “vale” en el sentido de que sirve para algo: No valgo para estudiar, no valgo para este trabajo. ¿Pero “porque yo lo valgo”? Si sustituímos la palabra por servir, “porque yo lo sirvo”, vemos que no tiene sentido ninguno en español.

¿Qué es lo que pasa? Pues que el original en inglés es “Because I worth it”, cuya traducción sería “Porque yo lo merezco”, pero por algún motivo algún componente de la cadena del doblaje (que va del traductor al director de doblaje, pasando por supuesto por los clientes, adaptador, etc.) decidió que, o bien no cuadraba con el tiempo, o no encajaba bien con el movimiento de los labios. O si no es ninguna de estas dos opciones, entonces es que “porque yo lo merezco” no tiene tirón comercial.