• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

  • ¡Sígueme en Facebook!

  • ¡Sígueme en Twitter!

    • Creía que el servicio de @ASM_oficial no podía ir a peor después de algunas malas experiencias con ellos, pero veo que me equivocaba... 2 weeks ago
  • RSS RSS Feed

  • ¿Te ha gustado el blog? ¿Quieres estar atento a las próximas entradas? Entonces introduce aquí tu dirección de correo electrónico y haz clic en «¡Me apunto!». ¡Fácil y rápido!

    Únete a otros 8.676 seguidores

  • Coordinadora de la…

    Revista Traditori
  • ¡Los traductores NO trabajamos por cacahuetes!

    Join the No Peanuts! Movement
  • Archivos

  • Busca las entradas por categorías

  • Meta

Originales, traducciones, pérdidas y modificaciones (o «el caso de la transformación de Gohan en SSJ2»)

Hacía tiempo ya que no dedicaba un post a algo así, ¿verdad? ¡El blog vuelve a sus raíces! xD

No, va, fuera de coñas. Como todos sabéis, una de las expresiones más célebres aplicadas  a nuestra profesión es aquella de traduttore, traditore (por desgracia, bajo mi punto de vista). Si bien es cierto que muchas veces nos vemos obligados a modificar elementos del texto original para que el texto meta resulte atractivo para su público por innumerables motivos (desde la presencia de elementos culturales desconocidos, chistes o juegos de palabras intraducibles que haya que cambiar por completo hasta decisiones impuestas por el cliente que puede que no siempre sean las más adecuadas, pasando por modificaciones impuestas por el propio medio, como puede ser el caso de la subtitulación o el doblaje, donde predomina la restricción de caracteres o el movimiento de los labios y los cambios de plano), otras veces no somos nosotros quienes nos «cargamos» la esencia del original. (más…)

Por qué recomiendo el fansubbing

Fansubtítulos de Minami-ke Okaeri, de mano de la mendaEl fansubbing, esa actividad que sabemos que está ahí y que en los estudios de traducción apenas se toca por no pertenecer propiamente al ámbito de la traducción profesional y estar hecha (en su gran mayoría) por aficionados, de la que muchos son consumidores porque les permite ver series (e incluso películas) de televisión antes de que lleguen dobladas a España y cuya calidad siempre criticamos cuando es criticable por motivos más o menos obvios, puede tener muchas ventajas. Y ya no me refiero solo a la ventaja de ver una serie X antes que nadie y dedicarte a desvelar todos los secretos a todos tus colegas para tocarles un poco las narices (también conocido como spoilear, aunque la RAE me corte la cabeza por esto) : el fansubbing puede ser muy recomendable sobre todo para la gente que empieza, más aún si están interesados en la traducción audiovisual. ¿Los motivos? Pues son los siguientes:

(más…)

Traducir canciones… para ser cantadas (II)

En el post Traducir canciones… para ser cantadas hablé sobre el hecho de si, cuando escuchamos una canción traducida a otro idioma diferente, se puede hablar de ello como traducción propiamente dicha o si deberíamos llamarlo mejor adaptación o versión, ya que cada idioma tiene unas especificidades diferentes en cuando a rimas, sonidos, cadencias, etc., y hay que adaptar todo el contenido a todas esas restricciones sin perder de vista los significados originales (o, al menos, eso es lo ideal).

Pues bien, hoy os quería traer una segunda parte a modo de curiosidad centrándome en los openings y los endings (es decir, las canciones de apertura y cierre) de algunas series de anime, ya que rebuscando en Youtube me encontré cosas bastante curiosas que quería compartir con vosotros.

(más…)

Esos pequeños detalles…

EDITO: corrijo la publicación por metedura de pata monumental mía al no haber consultado el texto original antes de escribir esto, pido perdón por ello. Gracias a los que habéis rectificado mi error en los comentarios.

Los traductores siempre tenemos que andar con mil ojos a los detalles, porque muchas veces nos podemos encontrar con situaciones como la que me encontré al revisar uno de mis cuentos de postgrado. Siempre habrá que evaluar las posibles soluciones y al final tiraremos de la que más nos guste, la que más nos convenza o la que mejor se adapte al contexto cultural.

El caso es que viendo un capítulo de Los Simpson (sí, repetidos hasta la saciedad, pero yo los sigo viendo porque siempre descubro algo nuevo) me fijé en una traducción que me chocó. Concretamente la que aparece en el segundo 0:50 (ved el fragmento entero que así os situáis mejor):

Para quienes queráis ver la primera parte, podéis hacerlo aquí.

¿Inocente es con g o con j? Los que sabemos inglés relacionamos inmediatamente este resbalón tremendo con guilty / not guilty (culpable / inocente). Si llevara alguna letra relacionada no pasaría nada, pero da la casualidad de que no encontramos ninguna g ni ninguna j en toda la palabra, por lo que choca bastante al oírlo en español y no se entiende qué es lo que pasa en esta escena. Sabemos que Homer es tonto, pero tanto ya no.

Contra lo que yo pensaba, la situación original es la siguiente (cito la respuesta de Manuel Saavedra, gracias por el apunte):

el diálogo original (que podéis encontrar aquí: http://www.snpp.com/episodes/1F19.html), dice:

Homer: OK, fine. How many S’s in “innocent”?

Homer, hablante de inglés, cree que «innocent» se escribe con s (la palabra se pronunciaría igual: tanto si se escribe «innocent» o «innosent» se leería con /s/).

Si tuviese que explicar qué llevó al traductor (o la traductora, probablemente) a tomar esta decisión, diría que tomó como única referencia el texto escrito, lo que le impediría percatarse (por asociar la «c» al fonema /θ/) de que un hablante de inglés puede dudar a la hora de escribir la palabra. Por eso habría optado por esta solución, aunque sin duda, la solución que presentas en la entrada sería mucho más adecuada para este caso.

Por si os interesa, en la versión en español para Latinoamérica ha quedado «¿Inocente se escribe con c?». Pero claro, ellos sesean…

Visto el texto original, sigo diciendo qu la solución propuesta por la persona responsable de la traducción no me convence. En este caso además podía haber jugado con la h: ¿inocente es con h o sin h?

Fallo seguramente producto de las prisas, o de querer respetar la broma original. Ahora bien, salta al oído, la verdad. Y los actores de doblaje se leen el guión antes de actuar. Ya sé que ellos actúan con lo que les ponen delante,  pero yo me pregunto si es que no se dieron cuenta, o si es que no se les permite hacer observaciones sobre el texto que les dan, aunque sea algo así de chocante. Si alguien me puede iluminar en este terreno, se lo agradezco :).

Pues eso, ¡llevad cuidado con los detalles cuando traduzcáis! 😉

Flashforward

El otro día tenía la tele puesta de fondo, cuando de repente escucho algo similar a esto: “Es el flashforward. Ha vuelto a ocurrir”.

Yo conocía la existencia de la serie y sabía que el título lo habían dejado sin traducir, pero no me imaginaba que en la traducción la palabreja fuera a quedar tal cual. Como reacción instantánea abrí los ojos como platos y me fui hacia la tele a echar un vistazo, y flashforward por todas partes. Me chirriaba y me sigue chirriando, qué queréis que os diga.

Si bien es cierto que hoy en día nuestra hermosa lengua castellana está plagada de barbarismos (entiéndase “barbarismo” como  “extranjerismo”) y estamos más o menos acostumbrados a escuchar palabros en inglés, unas tienen más aceptación y cuajan mejor que otras. Ya no se hacen audiciones, sino castings, y un alquiler es un renting (sobre todo en coches). Y para qué vamos a hablar de los anuncios de cosmética: nos bombardean con anuncios sobre liftings, glosses, eyeliners y vete a saber cuántas cosas más. Un lifting es un estiramiento de piel (¿pero a que dicho en español pierde glamour?), un gloss es un brillo de labios, y un eyeliner, un delineador de ojos. Pero la conomía lingüística es lo que prima al parecer hoy día, y más en los medios audiovisuales donde lo más importante es que cuadre el tiempo de doblaje y el movimiento de los labios.

En economía, donde los fenómenos se suceden a velocidad rayo, no merece ni la pena intentar traducir los términos que surgen día a día, porque los economistas lo entienden en inglés y así lo usan, como es el caso de placing (que significa “colocación institucional”, pero para qué usar una palabra tan larga cuando dices placing en este contexto y todo el mundo te entiende incluso mejor que si lo dijeras en castellano),  joint venture (que ni se traduce), holding (que para colmo en español es un falso xenismo, porque el holding español no equivale al holding inglés, sino que equivale a lo que en inglés se llama group o conglomerate), y así podría seguir media tarde.

Y dicho todo este rollo, vuelvo a flashforward. A ver cómo demonios se traduciría esto:

Flash-forward: A transition (in literary or theatrical works or films) to a later event or scene that interrupts the normal chronological development of the story.

Vamos, que es justamente lo contrario a un flashback (hale, otro extranjerismo más). Y claro, por lógica aplastante decimos: “es que si flashback lo tenemos ya integrado en nuestra lengua, ¿por qué íbamos a traducir flashforward? Además, por la imagen se entiende de lo que están hablando. E igual que ha calado flashback, pues calará flashforward a base de usarlo.” Bien, de acuerdo. Pero, ¿con qué frecuencia  hablamos de flashback y con qué frecuencia hablaremos de flashforward? En ninguna película que haya visto o libro que haya leído se menciona este fenómeno, lo he conocido gracias a esta serie, que seguramente pretende ser una novedad en el género. Pero a pesar de esta lógica aplastante , la decisión de dejar flashforward sigue sin convencerme por un motivo: no creo que la frecuencia de uso llegue a la de su antónimo, y aun siendo así, como receptora española me duele que introduzcan con calzador una palabra extranjera de esa forma en una serie.

Creando humor: p***das de la traducción, vol. II

Todos conocemos la serie Los Simpson (después de llevar creo que cerca de 20 años en antena aquí en España, como para no conocerla). Lo que en español vemos tan gracioso, para traducir algunos capítulos dan ganas de morirse con los juegos de palabras que ofrecen, y cuando se traducen bien, ahí es cuando se hace reír al público espectador. El fin último es provocar la misma reacción en el público meta que en el origen.

El otro día estaba viendo el capítulo en el que Homer se hace crítico culinario. Cuando están urdiendo la conspiración para liquidárselo con el pastelito bomba, enfocan el restaurante del Capitán McAllister desde fuera y leo en un cartelito (pequeños detalles que una va percibiendo conforme se ve los capítulos mil veces, y no lo digo de coña): “We arrr closed”. Todos conocemos al Capitán por esa famosa onomatopeya, y estamos ante un clarísimo juego de palabras. ¿Cómo porras lo pasamos al español? Por supuesto, el contenido del cartel no aparecía subtitulado, pero imaginad que tuviérais que subtitularlo… Está claro que en un casi 100% perderíamos esa gracia que nos ofrece el inglés.

Otra. Capítulo donde se impone el toque de queda para los niños. Cuando están viendo la película de “The Bloodening” (traducida y una opción muy buena como “El sanguinariamiento”), Nelson dice (aproximadamente): “Ahora empiezo a cogerle el gustillo al idioma de Shakespeare”. Y claro, el espectador español dirá: pero si son americanos, también hablan inglés. Sí, pero su acento es muy diferente, y más tratándose de un niño como Nelson, con todas las circunstancias sociales y familiares que le rodean, lo que condiciona mucho su estrato social y ello se refleja en su idiolecto a nivel de habla personal. A un americano, el inglés británico estándar le suena “pijo”, y es lo que intentan reflejar en el doblaje poniéndole ese acento un tanto “pijillo” y repelente a los personajes que aparecen en la película. Evidentemente, se pierde parte de la gracia. Ni que decir tiene lo raro que queda lo de “el idioma de Shakespeare” cuando encima están doblados al español, aunque a ver entonces cómo metes esa información. ¿Podríamos decir para familiarizar “el idioma de Cervantes”, por una equivalencia cultural?

Una más. Capítulo en el que se van a Australia, lo que pasa es que no me he visto el original… Marge entra en un bar y pide un café. El que está en la barra le dice que tienen cerveza. Resultado:

Marge: quiero un ca-fé
El otro: cerveza
Marge: un caaa-féé
El otro: cer-ve-za
Marge: un caa-
El otro: vee-zaa

Lo dicho, no he visto el original, pero supongo que jugarán con el acento australiano y con alguna palabra propia de su jerga. El caso es que en español el resultado con el que dio la traductora es buenísimo xDD.

De los Simpson hay a montones, así que ya iré poniendo para que reflexionéis sobre las dificultades a las que se enfrenta un traductor con el tema del humor…

Interpretar para la tele

Hola a todos!
Después de un pequeño vacío vuelvo a la carga con este vídeo fantástico que me dejó ayer El Hormiguero gracias a la entrevista de Jorge García y a que contaron con la presencia de su intérprete habitual de cuando traen invitados extranjeros.
Hay que reconocer que es casi peor interpretar en una situación n la que el invitado habla español pero muchas veces se le escapa algo en inglés, y como nosotros lo entendemos, pues ale, tirando… a no ser que Pablo Motos nos diga, “He entendido bastante, pero cariño, no te duermas!” xD

Otra reacción curiosa es la de Jorge García, que cada vez que la intérprete habla mira hacia el altavoz que tiene detrás por el que se proyecta la voz, jajaja. Echadle un vistazo, os vais a divertir 😉

Ah, y lo de las toallitas… eso no tiene nombre… me imagino la cara de la pobre intérprete, aunque supongo que debe estar más que acostumbrada a las salidas de Pablo Motos…

¿Os atrevéis con la serie “Aída” en inglés?

Anoche estaba viendo esta fantástica serie en la tele y lo primero que pensé en cuanto empezaron a jugar con palabras polisémicas fue: menuda p***** para el traductor al que le toque esto si la serie se hace en otro país.
Por si no conocéis la serie, se caracteriza por sus múltiples juegos de palabras homófonas y polisémicas que tiene el español, que aunque no digo que sea imposible trasladar a otro idioma, sí que es un quebradero de cabeza bastante enorme porque me da la impresión de que tendrían que cambiar la mitad de los chistes. La verdad es que tiene que estar gracioso ver un doblaje en otro idioma, me gustaría ver cómo solucionan problemas como éstos que vi en el capítulo de ayer:

(Mauricio intenta hacer negocios con un hombre y quedan para jugar un partido de pádel):
-Bien, mañana quedamos, a ver qué tal ese saque.
-Uy uy, es que yo las infusiones japonesas, como que no…
(Cara rara del interlocutor)
-¡Ah! Se refiere al saque de… ¡sí sí, claro! […]

(Chema enseñando a Mauricio a jugar al pádel):
-Venga Mauricio, vamos a practicar un poco de peloteo…
-¡Guapo! ¡Listo! ¡Gracioso!…
-¿Pero qué haces? Me refería a que yo te tiro la pelota y tú le das con la raqueta.

(Jonathan a Fidel, que ya sabemos todos cómo es Fidel…)
-Oye tío, tengo que pedirte algo.
-Claro claro, pide por esa boquita. Para eso soy el genio del barrio, jajajaja.

Hale hale, a pensar un rato y hasta otro post =).

Traducción de “Sabrina, cosas de brujas”

Seguro que todos recordáis esta serie. Recuerdo que yo la veía cuando aún no tenía conciencia alguna de mi futuro como traductora, pero sí que me parecía muy raro que mencionaran a personajes como Carmen Sevilla en un torno completamente americano. Se hacía bastante poco creíble, dejémoslo así (hablo de la traducción española peninsular, en Latinoamérica tienen su propia versión).

Cuando llegué a tercero de carrera (es decir, este curso pasado) me dieron la explicación, además con este mismo ejemplo. Que por cierto, mi profesor se subía por las paredes cuando lo mencionaba. En traducción audiovisual existen dos formas de tratar los extranjerismos que encontramos, el método de la familiarización (es decir, acercar los elementos de la cultura origen a la cultura meta cambiando, por ejemplo, el nombre de algunos personajes que se mencionen que no sean conocidos aquí) o el método de la extranjerización (que es dejarlo como está).

Por supuesto, estos no son dos extremos completamente diferenciados, sino que son un continuo donde se puede elegir qué grado de familiarización o de extranjerización queremos dependiendo del público al que va dirigido, lo que nos exija el cliente o lo que el propio traductor crea necesario si su cliente no le da ninguna directriz respecto a este tema.

Por tanto, si bien es cierto que el traductor puede no ser el culpable directo de que todos los elementos de origen americano aparecieran como españoles en un contexto que no daba pie a ello en absoluto y le quitaba toda la veracidad a la traducción, sí que tengo que decir que la elección que tomó el responsable de este destrozo (ya sea el cliente o el traductor) se cargó toda la traducción de la serie llevando el método de la familiarización a su extremo máximo.