• La autora

    Mi nombre es Eva María Martínez. Licenciada en TeI por la UMU en 2009, he trabajado como in-house durante más de 3 años y he dedicado otros cuantos al fansubbing. En la actualidad soy traductora autónoma y coordinadora de la Revista Traditori.

  • ¡Sígueme en Facebook!

  • ¡Sígueme en Twitter!

    • Menuda vergüenza de servicio de envío online el de @leroymerlin_es. Desde el miércoles pasado esperando y solo recibimos largas. 2 months ago
  • RSS RSS Feed

  • ¿Te ha gustado el blog? ¿Quieres estar atento a las próximas entradas? Entonces introduce aquí tu dirección de correo electrónico y haz clic en «¡Me apunto!». ¡Fácil y rápido!

    Únete a otros 8.672 seguidores

  • Coordinadora de la…

    Revista Traditori
  • ¡Los traductores NO trabajamos por cacahuetes!

    Join the No Peanuts! Movement
  • Archivos

  • Busca las entradas por categorías

  • Meta

El proceso de traducción y las partes implicadas

No sé cuántos de vosotros, mis lectores, [des]conoceréis el ciclo que se sigue en un proceso de traducción. Normalmente, cuando se detectan fallos en una traducción, tendemos a echarle la culpa siempre al traductor. No obstante, la figura del traductor no es la única parte implicada en el proceso de trasvasar ideas de una lengua a otra. O, al menos, no suele serlo. Y en el peor de los casos, si lo fuera, lo cierto es que no debería (si bien se dan casos en que el propio traductor ejerce de autorrevisor, con todos los riesgos que ello conlleva para la calidad del proyecto, y aclaro: esto no lo digo porque sea un mal profesional que necesite tener a alguien para corregir sus fallos, sino porque tras una traducción, es difícil ver los errores que cometemos nosotros mismos).

Con ánimo de contribuir un poquito más a difundir cómo funcionamos, quiero dedicar esta entrada a explicar cuáles son las fases y los actores implicados en algunos procesos de traducción para que veáis que no siempre tiene por qué ser el traductor quien tiene la culpa de los fallos que podemos encontrar en un texto que llegue a nuestras manos.

De forma general, podemos decir que el proceso de traducción más básico sigue las fases que expongo a continuación: (más…)

¿Queréis formar parte de un fansub? ¡Esta es vuestra oportunidad!

Hace un tiempo expliqué en esta entrada por qué recomendaba el fansubbing como actividad para empezar a soltarnos en esto de la traducción. Desde entonces, sois muchos los que me habéis preguntado cómo y dónde podíais sumaros a algún fansub para formar parte del equipo como traductores o revisores. Pues bien, ahora os pongo en bandeja una oportunidad que me han pasado a través de Twitter: un fansub recién estrenadito llamado Hagure-subs busca traductores, revisores y qcers, pero si lo vuestro es trastear con software, os alegrará saber que también buscan editores, karaokers y timers.

Si estáis interesados, podéis pasaros por su página (enlazada arriba), por su canal de IRC (irc://irc.rizon.net/hagure) o por https://client02.chat.mibbit.com/#Hagure @irc.rizon.net.

¡Espero que os animéis a formar parte de su aventura! 🙂

Solución a “P**adas de la traducción, vol. III”

Madre mía, os debo esta entrada desde hace más de un año (de hecho cumplió un año el día 1 de este mes) que escribí la entrada «P**adas de la traducción, vol. III». Fijaos si la tenía apartada que durante este tiempo hasta he recibido correos electrónicos de gente que estaba pendiente de esta publicación y que me preguntaban cuál fue la decisión final que tomé y todo. Soy una dejada para escribir las secuelas xD.

Resumo rápidamente para quienes no recuerden nada (que seréis la gran mayoría): en el tercer volumen de esta serie de problemas peliagudos que me voy encontrando en mi camino como traductora, explicaba un problema de género que me surgió en uno de los cuentos que traduje para el proyecto de posgrado, ya que, al traducir al español, el género de los objetos protagonistas se invertía. Y de ahí el problema, ya que precisamente el género era un factor de juego imprescindible en el desarrollo de la historia y, por tanto, no podía variar con respecto al original bajo ningún concepto (los objetos eran «cama» -masculino en árabe y femenino en español- y «sofá» -femenino en árabe y masculino en español-).

(más…)

Traducir canciones… para ser cantadas (II)

En el post Traducir canciones… para ser cantadas hablé sobre el hecho de si, cuando escuchamos una canción traducida a otro idioma diferente, se puede hablar de ello como traducción propiamente dicha o si deberíamos llamarlo mejor adaptación o versión, ya que cada idioma tiene unas especificidades diferentes en cuando a rimas, sonidos, cadencias, etc., y hay que adaptar todo el contenido a todas esas restricciones sin perder de vista los significados originales (o, al menos, eso es lo ideal).

Pues bien, hoy os quería traer una segunda parte a modo de curiosidad centrándome en los openings y los endings (es decir, las canciones de apertura y cierre) de algunas series de anime, ya que rebuscando en Youtube me encontré cosas bastante curiosas que quería compartir con vosotros.

(más…)

Interpretar imágenes para traducirlas

Aunque puede que el título de la entrada os suene al grupo T&P de José Yuste, lo cierto es que tengo pendiente escribir este post desde el 14 de septiembre de 2010, mucho antes de conocer la existencia de  este grupo. Y para desarrollar este post os voy a presentar a Handala:

A la gran mayoría no os sonará de nada, aunque es posible que aquellos estudiantes de árabe que  me sigan sí que lo conozcan. El autor Naji al-Ali (1938-1987) creó una serie de viñetas entre 1975 y 1987 que reflejaban la gran complejidad de la situación por la que pasan los refugiados palestinos, y Handala, que representa un niño palestino refugiado, aparece presente (siempre de espaldas) en todas las viñetas como observador omnipresente de la escena. Pero qué mejor forma de presentarlo que con las propias palabras del autor:

(más…)

Traducción y Paratraducción

En fin, como prometí ya hace más de un mes, voy dedicar esta entrada del blog al Grupo de Investigación Traducción y Paratraducción de la Universidad de Vigo, creado por los profesores Burghard Baltrusch, Teresa Caneda Cabrera, Anxo Fernández Ocampo, Xoán Manuel Garrido Vilariño, Alexis Nuselovici (Nouss) y José Yuste Frías (a quien doy las gracias por ponerse en contacto conmigo y darme a conocer la existencia de este grupo).

Os presento al grupo de Investigación T&P en palabras del propio José Yuste Frías, extraídas de su página Web personal:

(más…)

El árabe y la diglosia

Bueno, el post de hoy es una pataleta hacia mi segundo idioma de trabajo: el árabe. Me gustaría explicar desde aquí cuál es la realidad de esta lengua, ya que cada vez que me preguntan ¿qué idiomas has estudiado? y lo menciono, la respuesta suele ser: “uy, ¿y escribes al revés?; “Uy, ¿y entiendes todos esos signos raros?”; “Uy, y entonces, ¿entiendes a los marroquíes y hablas con ellos?”. Una de esas tres cae siempre, no suele fallar.

Por desgracia para los que decidimos estudiar este idioma, en el mundo árabe existe lo que se llama diglosia. Es decir, que hay dos realidades lingüísticas diferentes. Aunque bueno, en realidad yo distinguiría tres estratos de lengua:

  • El árabe clásico;
  • El árabe estándar;
  • y el árabe dialectal.

El árabe clásico (fusha) es la lengua árabe en estado puro y la encontramos en El Corán (el Libro por excelencia) y en los textos clásicos. Claro que eso no lo habla nadie, y si hablas así, lo más seguro es que te miren con cara rara y piensen que estás chalao (a no ser que seas Yasser Arafat o alguien de su calibre como orador).

El árabe estándar es una “simplificación” del árabe clásico, y como su “nombre” indica, es una lengua estandarizada (y por tanto, irreal) para todo el mundo árabe. Esto es lo que nosotros aprendemos cuando decidimos estudiar árabe: es la lengua de la escuela, de la escritura y la lectura, y por extensión, la de los medios de comunicación (periódico y radio), libros de texto, novelas modernas… Gracias al árabe estándar podemos leer, escribir y comunicarnos con cualquier hablante de cualquier país árabe. Bien por las dos primeras, por la última no tanto porque va a depender mucho de a dónde nos vayamos. En todos los países árabes te van a entender porque están acostumbrados a escuchar este estrato en la televisión y en la radio. Ahora bien, no esperes que cuando te respondan, lo hagan en árabe estándar. Y menos si estás en Marruecos y países vecinos.

El árabe dialectal (dariya o ‘ammiyya) es la verdadera lengua materna de los árabes: la que hablan en la vida diaria. Y aquí ya, cada país y cada zona, es un mundo. El dialectal marroquí por ejemplo (dariya) se caracteriza porque las vocales en sílaba abierta caen (de ahí que cuando escuchamos hablar a dos marroquíes sólo oigamos consonantes); en el norte usan muchas palabras españolas (cosa que en el centro y en el sur no ocurre) y tienen muchas palabras de origen bereber. En Egipto, el sonido yim (ج) cambia por gayn (غ), así que en lugar de yiddan vamos a escuchar giddan, y si eso no lo sabemos, nos podemos volver locos intentando descifrar lo que nos dicen. En Siria, el dialectal es sumamente “cantarín”… las estructuras de dialectal en dialectal cambian, la forma de articular la gramática cambia, cambian la pronunciación y la entonación, el vocabulario y hasta la forma de saludar. Mientras que los dialectales de la zona de Oriente Próximo comparten rasgos, los del Norte de África son más cambiantes, y un marroquí no se va a entender con un jordano a no ser que hablen en estándar o que ambos estén acostumbrados al dialecto del otro.

Ahora voy a enfocar todo esto a la traducción y a la interpretación. Para traducir tenemos que dominar por obligación el fusha/árabe estándar (según el tipo de textos que vayamos a traducir, claro. La diferencia estriba en que en fusha nos pueden aparecer complicaciones a nivel sintáctico y gramatical que en estándar se simplifican por pura comodidad); en cambio, para interpretar, además del estándar es muy recomendable que conozcamos al menos un dialecto (el mayoritario que se requiera en la zona; en el caso de la Región de Murcia, el marroquí). ¿Por qué? Muy sencillo. Imaginad que repartís CV por hospitales o comisarías (aunque ahora las comisarías usan un servicio centralizado mediante subcontrata, pero es por poner un ejemplo) diciendo: yo sé árabe, esto lo puedo hacer sin problema porque con el estándar puedo comunicarme con cualquiera. Pues no, error. Si os llaman y os ponen delante de un marroquí en la consulta para que interpretéis, y no habéis escuchado en la vida a uno ni habéis visto jamás nada de dialectal, os puedo asegurar que vuestra cara va a ser de póquer total, porque no se les entiende absolutamente nada como no se tengan unos conocimientos mínimos sobre cómo funciona y hay que hacer muchíiiiisimo oído. Si intentáis usar el estándar lo más seguro es que os entienda, pero no esperéis que la respuesta vaya a ser en estándar, a no ser que sea una persona formada con estudios universitarios o algo por el estilo (cosa rara en esta zona al menos). Como mucho, empezará las 2 primeras palabras en estándar, y luego se pasará al dialectal, porque es lo que a ellos les viene cómodo.

En resumen: si queréis traducir, el estándar es suficiente. Si queréis interpretar, os recomiendo que le metáis caña a un dialectal (pero que sea útil). Y volviendo a las preguntas del principio, la escritura es lo menos complicado de esta lengua; los “signos raros” son letras de un alfabeto de 28 letras (aunque a nosotros nos parezcan puntos y rayas sin sentido) y no, no entendemos a los marroquíes a no ser que estudiemos dialectal marroquí.

Y otro día, más :D. Si queréis que trate algún aspecto concreto de la lengua por curiosidad, me lo podéis decir sin problemas que lo tendré en cuenta para escribir sobre ello ;).